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Twitter mina las normas electorales de Canadá

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En estos tiempos de teléfonos inteligentes e Internet, la agencia de las elecciones federales tiene dificultades para imponer una norma que prohíba la distribución de los resultados de voto hasta que todos los colegios electorales hayan cerrado.

A medida que los canadienses de cuatro distritos electorales se dirigían el lunes a votar a lo largo del extenso país para llenar los asientos vacíos de la Cámara de los Comunes, la agencia Elections Canada pidió a un periódico que retirara de su página web un artículo en el que se revelaban los resultados iniciales del distrito donde había acabado primero la votación.

La agencia no se dio cuenta de que los periodistas habían estado discutiendo sobre los mismos resultados en la red de microblogs Twitter, accesible en toda Canadá.

Un periodista incluso envió un mensaje en Twitter que decía "Dios, me acabo de dar cuenta de que puede que haya violado la ley por mi poca comprensión de Twitter". Elections Canada no hizo nada.

Es bastante obvio que los críticos utilicen términos como "absurdo" o "arcaico" para describir una norma que, en gran parte, pertenece a una era anterior al nacimiento de Internet.

La normativa -- parte de la Ley electoral canadiense -- busca prevenir abusos en el segundo país más grande del mundo. Canadá cuenta con seis franjas horarias, lo que implica que los resultados del este llegan mientras los colegios electorales aún están abiertos en el resto del país.

Para descartar la posibilidad de que la mayoría se vea influenciada por los resultados tempranos, las organizaciones mediáticas tienen prohibido distribuir a escala nacional cualquier resultado hasta que el último colegio está cerrado.

Dicho esto, hay que decir también que las cadenas de televisión y radio pueden hacer públicos los resultados locales siempre y cuando la señal se mantenga dentro de esa región. Pero esto no incluye que un votante del oeste tenga acceso a los resultados distribuidos por una cadena del este si cuenta con la antena adecuada.

Y, desde luego, subir información a la red es fácil.

No sorprende, por tanto, que la norma no haya podido prevenir una serie de brechas, algunas deliberadas y otras accidentales, en las elecciones federales de la última década.

"Elections Canada aún está sumida en esta edad oscura, intentan ser Gran Hermano", dijo Peter Coleman, presidente de National Citizens Coalition, un grupo de presión de derechas que aboga por el fin de las restricciones.

"La tecnología ha cambiado tanto que no pueden evitar que esto siga (...) Creo que es una ley arcaica y que debería desaparecer", explicó a Reuters esta semana.

Sólo una persona ha sido denunciada y llevó su caso hasta el Tribunal Supremo antes de perderlo en 2007. Los jueces dijeron que "mantener la seguridad pública en el sistema electoral requiere algún método de restricción de la publicación de los resultados electorales hasta que la mayoría de los canadienses hayan votado".

Aunque Elections Canada ahora afronta dudas, los resultados de los 32 distritos electorales en las cuatro provincias más al este empiezan a distribuir información 90 minutos antes del cierre de los colegios electorales del resto de Canadá.

"No creo que millones de canadienses salgan y cambien su voto basándose en lo que han votado los 32 distritos en la Canadá Atlántica", dijo Chris Waddell, un catedrático de periodismo en la universidad de Caleton en Ottawa.

"La ley no ha tenido vigor en mucho tiempo y a medida que pasa el tiempo tiene aún menos".

La parte relevante de la ley fue suspendida para las elecciones federales de junio de 2004, y las cadenas de televisión y de radio pudieron distribuir los resultados en el momento en el que salieron.

"Celebramos unas elecciones en las que esta norma no estaba vigente y el mundo no se acabó", dijo Waddell.

Un portavoz de Elections Canada no quiso comentar si la ley aún tenía sentido.

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