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La Vuelta a España sólo tiene vida en Holanda

La ausencia de Contador, la sombra del dopaje y las fechas, claves del escaso interés del público

IGNACIO ROMO

La Vuelta sigue dando vueltas. Huérfana de identidad, oculta al final del calendario, en los últimos estertores de la temporada, la ronda española no encuentra su sitio. Los ciclistas la utilizan para preparar el Campeonato del Mundo y el público español no se da por enterado. Este año la Vuelta sólo ha hecho vibrar a los espectadores en cuatro etapas. Las disputadas en Holanda.

"En Holanda hay más bicicletas que personas afirma Javier Guillén, director de la Vuelta. Es un país ciclista, igual que Bélgica, y se volcó con la Vuelta. Pero no hay que olvidar otro dato: en Holanda las poblaciones están muy cercanas, por eso la carretera estaba repleta de aficionados. En España sucede lo contrario, hay muchos kilómetros de una localidad a otra, y eso se nota".

La caída de popularidad de la Vuelta, que ha perdido un cinco por ciento de audiencia televisiva este año (18,5 millones de telespectadores frente a 19,6 en 2008), obedece a más factores. "Hay que recordar que Alberto Contador no ha corrido este año. Además, no debemos mirar para otro lado: hay noticias negativas que afectan a nuestro deporte en muchos momentos", puntualiza Juan Carlos Castaño, presidente de la Federación Española de Ciclismo, en clara alusión al dopaje.

Los protagonistas se suman al análisis. Íñigo Cuesta, ciclista del equipo Cervélo, ha visto la carrera desde dentro del pelotón. "Es verdad que lo de Holanda fue increíble. Allí hay una gran afición al ciclismo. De todos modos, en Levante sí ha habido muchos aficionados. El tramo comprendido entre Catalunya y Andalucía sí contó con mucha gente en la carretera", puntualiza el veterano ciclista burgalés, un hombre que sabe de lo que habla. Este año ha batido el récord de participaciones en la carrera (lo compartía con Fede Etxabe) al sumar su 16ª Vuelta.

La nostalgia asoma de forma periódica cuando se recuerdan los años en que la Vuelta se disputaba en abril. "Eso tendría sus ventajas", reconoce Javier Moracho, el inolvidable campeón europeo de vallas, que trabaja como director de Relaciones Públicas de la carrera, "pero también sus inconvenientes. Los ciclistas están más frescos y disputan la carrera con todas las garantías. Pero la climatología es peor. Las etapas de montaña se disputan con muy mal tiempo. Un año hubo que suspender la de Viella", indica el ex atleta.

Desde la Federación, Castaño opina que "el cambio de fechas sería favorable. En septiembre estamos viendo que hay ciclistas que vienen para cumplir, casi obligados". Íñigo Cuesta lo confirma. "Los corredores estamos mucho más frescos en abril, con más ganas. Sería una carrera más bonita", reconoce el veterano ciclista.

Los organizadores de la Vuelta pelean desde hace años con la UCI para volver a la primavera. "Nosotros queremos cambiar de fecha pero la UCI no está por la labor. Hay otras prioridades" reconoce, con pesar, Guillén. La Vuelta busca su hueco. Ahora no lo tiene.

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