Entre los buenos hábitos de reciclaje que contribuyen a cuidar el medio ambiente resulta primordial nuestra gestión del papel. Y es que reciclar el papel y el cartón que generamos en nuestra actividad diaria contribuye a disminuir la tala de los árboles y a evitar la destrucción de los bosques, así que estaremos combatiendo la deforestación del planeta. Además, se incrementa el ahorro energético y el ahorro de agua.

No obstante, hemos de tener en cuenta los tipos de papel que no se pueden reciclar para evitar confusiones con aquello que se debe introducir en el contenedor azul, ya que solo se puede reciclar aquel papel en el que la celulosa se encuentra en las condiciones adecuadas, como folios, periódicos, revistas, etc.

Papel o cartón grasiento

Fuente: Pixabay

Uno de los errores más comunes es creer que puedes arrojar en el contenedor azul esa caja de pizza a domicilio, pero no es así.

Los cartones con cualquier tipo de grasa, como la grasa de los alimentos, no pueden reciclarse, así que en el supuesto de la caja de pizza podrás reciclar la tapa superior si está limpia, pero en ningún caso aquella en la que el cartón está grasiento. De igual modo sucede con las cajas o cartones de alimentos preparados que contienen residuos. Deberás tirarlos en el contenedor orgánico.

Papel higiénico

Tampoco es posible reciclar ni el papel higiénico ni los pañuelos de papel ni similares cuando tengan suciedad. No obstante, si solo se han mojado con agua, sí es posible reciclarlos, ya que el agua se evapora, por lo que no afecta al buen estado del mismo.

Papeles de fotos o térmicos

Los papeles fotográficos o los papeles térmicos cuentan en su composición con muchos otros ingredientes, así que la celulosa no está en un estado óptimo para el reciclaje, ya que no puede separarse del resto de sus añadidos.

Tal y como sucede con el papel fotográfico, el papel encerado o que cuenta con parafina tampoco puede reciclarse, así como papel carbón, de fax, con restos de pegamento o papel adhesivo como es el caso de las etiquetas.

Fuente: Pixabay

Ten en cuenta que para reciclar de forma adecuada el papel que introduzcas en el contenedor azul has de quitar las grapas de las revistas y folletos, así como las espirales y los plásticos. A los sobres con la ventana plástica, por ejemplo, tienes que quitarles ese trozo de plástico para que puedan ser reciclados, y en esas revistas que vienen con un embalaje plastificado deberás retirar este.

En definitiva, en el contenedor azul debes tirar el papel normal de impresión y escritura, los catálogos, folletos,  revistas y periódicos (sin grapas ni plásticos), carpetas de papel o de cartulina (sin gomas ni remaches metálicos) y los envases y embalajes de papel y cartón que se encuentren limpios y sin restos de grasa o comida.

Recuerda que con todo ese papel y cartón reciclado es posible crear folios y cajas nuevas, así como papel de prensa, cartulinas, papel higiénico, papel de embalaje y mobiliario como sillones, estanterías, mesas y elementos decorativos. Uno de los mejores gestos con el que podemos contribuir al desarrollo de la economía circular.

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