¿Qué consume más: el horno o la freidora de aire?
Poco a poco, la freidora de aire va ganando espacio en las cocinas en detrimento del horno tradicional.

Zaragoza-
La freidora de aire fue uno de esos éxitos instantáneos. Un fenómeno absoluto. De hecho, prácticamente ya no hay cocina que no tenga una de ellas. Su promesa no podía ser más atractiva: aquel nuevo aparato aseguraba poder comer patatas fritas, croquetas o alitas de pollo de manera mucho más sana y saludable; sin las grandes cantidades de aceite de girasol que normalmente acompañan a las frituras.
Pero ¿cómo podía ser eso? La respuesta es sencilla, en realidad. El gran secreto de la freidora de aire es que no es una freidora. Ahí radica su éxito desde un punto de vista comercial. El concepto fritura evoca a un sabor suculento y apetitoso, pero a también colesterol, grasa y otros atributos calóricos nada deseables en una dieta equilibrada. De ahí que, cuando llegó al mercado un aparato que aseguraba eliminar la parte negativa a la fritanga, la gente se lanzara a por él.
Qué es una freidora de aire
En realidad, una freidora de aire es un horno en miniatura. Funciona por medio de aire caliente, el cual circula alrededor de los alimentos gracias a un ventilador que permite se distribuya de manera uniforme. Este proceso es el que permite que los alimentos se doren de una manera similar a la que lo logra la fritura, motivo por el cual el electrodoméstico recibe su nombre.
La freidora de aire no necesita aceite, o al menos no en las cantidades que sí lo necesita la fritura tradicional. Por lo que, en efecto, es más saludable que esta, con menos calorías y contenidos grasos. Lo que no quiere decir que los alimentos cocinados en freidora de aire sean saludables per se. Si lo que introducimos en el aparato son productos procesados, no dejarán de ser poco aconsejables en cualquier dieta equilibrada.
Pero, si una freidora de aire es en realidad un horno en miniatura, ¿qué sentido tiene comprar una si ya contamos con un horno en casa?
¿Qué consume más: el horno o la freidora de aire?
Uno de los motivos para optar por una freidora de aire pese a tener un horno en casa es el consumo energético de uno y otro. Resumiendo: la freidora de aire utiliza mucha menos energía que un horno a la hora de cocinar un mismo plato. Esto es por dos motivos: el tiempo de cocción es menor y, además, son aparatos menos potentes.
Por norma general, la mayoría de freidoras de aire del mercado poseen una potencia que se sitúa entre 1.000 y los 1.500 vatios, aunque hay algún modelo todavía más potente. Esto en la práctica implica un consumo de entre 0,8 a 1,5 kilovatios por hora. Por su parte, la mayor parte de hornos eléctricos domésticos poseen una potencia que oscila de 2.000 a 5.000 vatios. Aunque por norma general los hornos no utilizan nunca su máxima potencia, sí que poseen un consumo aproximado de entre 1,2 y 2,5 kilovatios hora, por lo que la diferencia es notable. Más todavía si tenemos en cuenta que los hornos necesitan un cierto precalentamiento.
Por si fuese poco, cocinar un elemento en la freidora de aire tarda mucho menos tiempo que en el horno, la tener un tamaño más ajustado. Así que menos electricidad y menos tiempo equivalen a un ahorro significativo.
Vamos con un ejemplo práctico: cocinar un pollo asado en la freidora de aire tarda aproximadamente unos 60 minutos (30 minutos por cada lado), lo que implica un gasto de 1 kilovatio aproximadamente. Por su parte, en un horno doméstico convencional el tiempo de cocción se extiende a la hora y media, más unos 15 minutos en los que se ha de precalentar el aparato. Por ello, si tomamos un consumo de 1,5 km/h por unos 80 minutos de uso a 220 grados, nos sale un consumo de 1,5 kilovatios por cocinar el mismo plato.
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