Qué es el fraude Wangiri y cómo funciona la estafa de la llamada perdida
Seguro que te ha ocurrido alguna vez: miras el teléfono móvil y tienes una llamada perdida extraña de la que ni te habías enterado.

Zaragoza-
La ley de Servicios de Atención a la Clientela llegó en 2025 envuelta de loas principalmente por una promesa: las molestas llamadas telefónicas de spam se iban a terminar. Sin embargo, una vez entrada en vigor esta norma, lo cierto es que de vez en cuando todavía suena el móvil para importunarnos. Esto es así porque, aunque las empresas deben identificar sus llamadas comerciales con prefijos específicos y las operadoras están obligadas a bloquear las que no cumplan estos requisitos, siguen pudiendo llamar en los supuestos permitidos por la norma. Pero, sobre todo, porque aquellos que ya no respetaban la ley previamente y llamaban con intereses espúreos, no van a cambiar su táctica porque haya cambiado el marco legislativo.
Es el caso del fraude Wangiri, uno de los más habituales y en los que más fácil es caer ya que no precisa, ni siquiera, descolgar el teléfono. De hecho, a veces, ni siquiera molestan especialmente, pues sus llamadas apenas duran unos segundos. Todo esto tiene un sentido, pues en realidad no intentan vender nada.
Qué es el fraude Wangiri
El fraude Wangiri es una modalidad de estafa telefónica en la que los estafadores realizan una llamada muy corta de duración, generalmente de un tono o dos, y desde un número extranjero. La intención última es que la persona ni siquiera llegue a descolgar, sino que devuelva la llamada, ya sea por curiosidad, despreocupación o porque estaba esperando una conferencia internacional, y entonces aplicarle una tarifa abusiva de la que los estafadores sacan tajada. No en vano, estos números suelen estar asociados a servicios de tarificación especiales o a destinos internacionales con costes muy superiores a los de una llamada estándar, de modo que unos pocos minutos al teléfono pueden traducirse en un buen susto en la factura.
En ocasiones, si llegamos a descolgar el teléfono, lo más habitual es que al otro lado de la línea no conteste nadie, se escuche una música de espera o incluso que sean ellos los que cuelguen. No en vano, la estafa solo funciona si devolvemos la llamada al número indicado y todas sus tácticas van a estar centradas en incitar en nosotros una reacción así. Algunos delincuentes combinan esta técnica con mensajes de voz o SMS que simulan ser avisos de mensajería, entidades bancarias o servicios técnicos para reforzar la sensación de urgencia y aumentar las probabilidades de que devolvamos la llamada sin pensar.
Cómo evitar ser víctimas del fraude Wangiri
Por ello, es muy importante estar pendientes a qué tipo de números llaman a nuestro teléfono y desconfiar de aquellos que nos resulten extraños o tengan prefijos extranjeros que no estamos esperando. Como regla de oro, conviene asumir que ninguna empresa legítima va a obligarnos a devolver una llamada internacional para gestionar un trámite urgente: si de verdad se trata de nuestro banco, compañía eléctrica o paquetería, encontraremos un teléfono nacional verificado en su web o en la app oficial.
Desde Movistar avisan que algunos de los prefijos más habituales en este tipo de llamadas fraudulentas son: +258, +252, +213, +216 o +220. No en vano, estos números pueden ir cambiando con el paso del tiempo, por ello la principal medida es mantener la suspicacia como regla general.
Además, una práctica muy útil es buscar el número de teléfono en Google antes de devolver la llamada. ¿Por qué? Pues porque existen algunos portales colaborativos en los que los usuarios van colgando aquellos números sospechosos que se han puesto en contacto con ellos. De esta manera se ha generado una suerte de registro digital de llamadas spam o con fines espúreos que ayudan a no caer en su trampa.
¿Qué significa Wangiri?
Seguramente, del mecanismo de esta estafa uno de los aspectos que más llaman la atención es su nombre: Wangiri. Quizá porque nos recuerda al apelativo guiri, con el que, a partir de la década de los 60, los españoles comenzaron a calificar a los turistas extranjeros… a los que en muchas ocasiones tenían la intención de darles el palo. Sin embargo, esta denominación no tiene nada que ver con que los estafadores sean ahora quienes nos toman por guiris a nosotros.
Wangiri es un término japonés y, literalmente, se traduce como “llamada y corte”. Es decir, se trata de una descripción sintética del mecanismo de la estafa. En España también se habla de la estafa de la llamada perdida, pues es el concepto que mejor se ajusta a lo que buscan los malhechores.


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