Qué es el método preahorro y cómo llevarlo a cabo
El ahorrar dinero puede ser muy complicado, por lo que es importante tener un plan que poder seguir.

Zaragoza-
El poder ahorrar es uno de los grandes quebraderos de cabeza de la sociedad actual. Son muchas las personas que viven al día, sin la posibilidad de poder hacer planes a medio o largo plazo. Tampoco de acometer grandes inversiones, siendo la crisis habitacional una de las grandes problemáticas de la España actual. No hay duda de que se trata de un problema complejo y que posee varias aristas complicadas de abordar: inflación, salarios bajos, las necesidades creadas por la sociedad de consumo…
Sin embargo, no es menos cierto que, en muchos casos, la capacidad de ahorro es también una cuestión de metodología. El poder llevar a la hucha algo de dinero cada mes requiere de una actitud proactiva y disciplinada, que va más allá de evitar caprichos o buscar oportunidades concretas de manera desordenada. Se trata de un proceso razonado y escrutado hasta el mínimo detalle, presente en todas las decisiones económicas que se toman a lo largo del mes.
Qué es el método del preahorro
El método del preahorro es aquel que aboga por retirar una cantidad de dinero a inicios de cada mes para destinarlos al ahorro. Se trata de un cambio de enfoque respecto a lo que tradicionalmente se ha entendido por ahorrar, ya que la idea de fondo es, precisamente, poner en el foco el atesorar dinero, siendo un asunto primordial en las finanzas domésticas y no aquello que se hace solo cuando se puede.
Es decir, en lugar del proceso tradicional de esperar a final de mes para decidir qué hacer con el remanente una vez se han cubierto, el preahorro aboga por destinar una cantidad al ahorro sí o sí. El mecanismo es sencillo: nada más recibir la nómina se traslada una cantidad a una cuenta secundaria para que no pueda ser tocada. De esta manera nos olvidamos de ella, esforzándonos a afrontar los diferentes gastos con la cantidad restante.
Por qué preahorrar
El preahorro está pensado para aquellas personas a las que les cuesta ser ordenadas en sus gastos. Se trata de una forma muy visual de ahorrar, pues al desaparecer la cantidad de la cuenta destinada a los gastos diarios es como si ya no estuviese ahí. También es una forma de priorizar el ahorro sobre otros posibles gastos secundarios.
Evidentemente, el preahorro necesita además de una planificación superior. Al fin y al cabo, lo primero que se ha de establecer es la cantidad de dinero que podemos salvar cada mes sin comprometer el cubrir los gastos esenciales: vivienda, alimentación, escolarización, etc. Para ello, por ejemplo, puede ser muy útil la regla 50/30/20, que propone destinar el 20% de los ingresos mensuales al ahorro, mientras que divide el resto entre necesidades primarias y secundarias.
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