La realidad de la cuesta de enero y cómo enfrentarse a ella
Los excesos cometidos durante el periodo navideño y la inflación hace que el primer mes del año sea complicado para muchas economías domésticas.

Zaragoza-
En España se suele decir Felices Fiestas en lugar de Feliz Navidad porque lo que se celebra en realidad son varios festivos concatenados: Nochebuena, Navidad, Nochevieja, Año Nuevo y Reyes -además de San Esteban en Cataluña-. Esta peculiaridad cultural hace que lo que de manera genérica llamamos Navidades dure más que en la gran mayor parte del mundo, donde el 2 de enero se instauran las rebajas y se vuelve a la normalidad.
No obstante, aunque la posterguemos una semana, la temida cuesta de enero siempre termina llegando. Quizá con mayor virulencia, incluso, pues la asunción de Papá Noel en nuestro imaginario navideño no ha implicado la baja de sus majestades de Oriente. Los excesos siempre pasan factura y son muchas las personas que, al cambiar de calendario, también practican el manido tópico de apretarse el cinturón.
Qué es la cuesta de enero
La cuesta de enero es el eufemismo utilizado para referirnos a la difícil situación que muchas economías domésticas deben afrontar después de los dispendios realizados para celebrar las Navidades. Regalos, comidas, cenas y diversos compromisos sociales hacen muchas personas gasten en diciembre por encima de sus posibilidades. A ello se suma el hecho de que el primer mes del año sea también el escogido para pasar varios pagos e impuestos, así como el aumento de precios a causa de la inflación y el IPC.
En resumidas cuentas: una tormenta perfecta que precisa de previsión y un plan de acción si no queremos que se nos termine ahogando por completo. Lo ideal, por tanto, es tenerla siempre presente, sobre todo cuando confeccionamos nuestro presupuesto navideño. Sin embargo, no siempre es posible y el pasado, además, ya no se puede cambiar. Así que aquí van unos consejos para poder sobrevivir al primer mes del año de la mejor manera.
1. Haz un presupuesto semanal
El ahorro es planificación y en este caso no es distinto. Sin embargo, enero es un mes tramposo por su dualidad. La primera semana, entre Año Nuevo y Reyes, todavía tiene ese aire festivo de un día es un día y demás pretextos que nos animan a gastar. Después llegan las rebajas, sí, pero también la vuelta a la rutina, los precios más caros, etc. Por ello, en esta ocasión es recomendable un presupuesto más detallado que nos permita controlar mejor el flujo de gasto y así poder hacer ajustes casi sobre la marcha.
Ojo, la idea no es ir día a día sin pensar en el mañana, sino tener una mirada a medio plazo. Sin embargo, es muy probable que surjan imprevistos, sobre todo en esa primera semana todavía festiva, que después querremos compensar más adelante. A la hora de confeccionar el presupuesto crea una partida para gastos imprescindibles y otra de prescindibles, siendo esta segunda la que podrás ir jugando según necesidades.
2. Planifica las rebajas
El comercio ha cambiado ostensiblemente en los últimos años y las rebajas de enero quizá ya no tienen la importancia social que sí poseían en el pasado. Sin embargo, todavía son muchos los consumidores que esperan a ellas para hacerse con productos que necesitan a un buen precio. De hecho, la previsión de la Asociación Española de Consumidores (ASESCON) es que el gasto medio por persona en las rebajas de enero 2026 sea de 197 euros. Por lo tanto, la clave es comprar por necesidad y no por capricho. Para ello, lo más efectivo es delimitar de antemano aquellos objetos que necesitamos de verdad.
De hecho, es recomendable comenzar a trackear su precio antes del periodo de rebajas. No solo para evitar posibles fraudes sino, también para comprender si la rebaja aplicada es significativa o no. Ante la duda de si queremos un objeto o no, probablemente no lo queramos. En ese caso, se puede aplicar la regla de las 24 horas, consistente en esperar un día para determinar si verdaderamente es una adquisición que necesitamos o si simplemente habíamos sido víctimas de la mercadotecnia y la impulsividad del momento.
3. Controla todas tus suscripciones
Enero es un mes dual no solo por la convivencia de un periodo festivo con la vuelta a la rutina, sino también por ser el primer mes en el que se inician aquellos propósitos de Año Nuevo que nos hicimos en Nochevieja. La mayoría de los cuáles implica un cierto gasto. Así, enero es el mes en el que nos apuntamos al gimnasio, a una academia de inglés o en el que comenzamos a comer más sano -lo cual por norma general es más caro-.
Añadir un nuevo gasto cuando lo que pretendemos es ahorrar resulta paradójico. Por ello, es el momento de repasar todas las suscripciones que tenemos contraídas y hacer una limpia de aquellas que realmente no utilizamos. Esa plataforma a la que apenas entramos, ese servicio que parecía útil pero no lo es o el hobby que vamos a aparcar debido a nuestros nuevos propósitos deben ir fuera para dar paso a nuestros nuevos hábitos.
4. Cuidado con los gastos hormiga
Desde luego, por no tomarte un café no vas a poder comprarte 15 pisos. Sin embargo, los gastos hormiga, es decir aquellos que parecen nimios pero que sumados a final de mes representan una cantidad importante, sí que existen. Una clave del ahorro es que no debe implicar un fin taxativo de toda actividad social o disfrute personal. Pero sí que debemos seleccionar con más criterio estos gastos, pues son los más fácilmente suprimibles. Es el momento de apostar por planes caseros o que sean lo más económicos posible. Por ejemplo: buscas actividades gratuitas, priorizas el deporte a quedar a tomar algo, cocinas en lugar de pedir a domicilio, etc. En resumidas cuentas, se trata de cuidar la cartera pero sin descuidar nuestras necesidades sociales.
5. No aumentes tus deudas
Puede ser tentador, pero contraer una nueva deuda para salir del paso es un error que probablemente pagues caro más adelante. Sobre todo si se opta por uno de esos créditos rápidos que, por norma general, siempre van cargados de intereses. Evidentemente, cada situación debe ser estudiada a fondo antes de tomar una decisión concreta, teniendo en cuenta, sobre todo, cuál es la capacidad de pago real de cada persona o unidad familiar, así como el tiempo real nos llevaría saldar la deuda.
De hecho, en caso de que hayas solicitado un préstamo para cubrir los gastos navideño, una de tus prioridades ahora debe ser cancelarlo lo antes posible. Empezando por aquella deuda que tenga unos intereses más elevados.
6. Toma nota
Si enero ha sido un mes complicado en el plano económico, es importante aprender la lección. La clave para pasar una cuesta de enero de manera liviana está en diciembre, o quizá meses antes. La planificación económica del primer mes del año debe entenderse como un apéndice del presupuesto navideño. De hecho, siempre que se pueda, la finanzas domésticas deben observarse como un continuo, que nos permita salvar el mayor dinero en la medida de lo posible para tener una continuidad sostenida en nuestro bienestar.

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