Público
Público

Clones de Napster: mucho más que descargas

El sistema de intercambio de archivos más popular cumple diez años. La estructura de Napster ha permitido servicios tan diversos como la telefonía o la televisión en alta definición a través de Internet

BLANCA SALVATIERRA

Nadie podía prever la relevancia que tendría para el futuro de Internet y de la industria discográfica la tecnología que, hace diez años, creaba un joven estadounidense de 19 años llamado Shawn Fanning. Se trataba de infraestructura de red llamada Napster para compartir música con sus amigos y, sin ser consciente de ello, Fanning no estaba ideando sólo un sistema global de intercambio; había creado un testigo que después recogerían decenas de programadores y que cambiaría la forma de acceder a los contenidos.

Su pequeña red de amigos se amplió hasta cautivar a más de 100 millones de personas en pocos meses, usuarios que veían en el sistema de Fanning una forma milagrosa de acceder gratuitamente a miles de millones de canciones. Eran tiempos de conexiones a Internet precarias, de navegación y descarga con un módem de 28/56 kbps, y de cortes cada vez que el usuario recibía una llamada telefónica. La tarifa plana más popular en España comenzaba a las seis de la tarde y, con ella y Napster, comenzaba la barra libre. Pero este programa era en realidad mucho más que un sistema para conseguir música. "Fue como si una presa se hubiera roto y el río comenzase a fluir", resume Martin Lafferty, consejero delegado de DCIA, una organización dedicada al desarrollo de redes P2P.

El nuevo maná duró apenas dos años. La industria discográfica tardó seis meses en darse cuenta de que este sistema podía acabar con su modelo de negocio. En diciembre de 1999 varias discográficas iniciaron el juicio contra Fanning. "Napster ha construido premeditadamente un negocio basándose en la infracción del copyright", detallaba la industria discográfica de EEUU en sus demandas.

El proceso finalizó en julio de 2001. El juez ordenó el cierre de los servidores y condenó a Fanning a indemnizar con 26 millones de dólares a las discográficas por los daños ocasionados y otros 10 millones por futuras licencias. Años más tarde Napster volvería a estar activo, pero nunca volvería a ofrecer música gratis. Lafferty recuerda cómo afectó a la industria Napster y los programas que le sucederían más tarde: "La confluencia de la reproducción digital de música y la distribución on-line a gran escala nos dejó sin aliento, tanto a la industria musical como a la tecnológica, y de alguna manera todavía estamos tratando de ponernos al día".

La estructura de red de Napster le costó la vida. Con un servidor central, almacenaba la lista de los equipos conectados y los archivos que compartía cada uno. Con Napster fuera de servicio los sucesores de su espíritu aprenderían la lección, e idearían una nueva infraestructura de red sin servidor central. Mientras, en España, una generación de nuevos internautas migraba a redes descentralizadas o mixtas como Gnutella, Kazaa, eDonkey o Blubster (creación del español Pablo Soto). Para Lafferty, los sucesores de Napster heredaron de él su tecnología y la mejoraron, con "unos costes de ancho de banda repartido entre los usuarios y una escalabilidad infinita". Pero también mantuvieron su mayor problema externo a la infraestructura: la incapacidad para satisfacer a la industria discográfica, que subestimó el poder de la tecnología y de los usuarios, y rechazó acuerdos.

Las discográficas tuvieron muchos problemas para cerrar los servicios descentralizados, unas dificultades que se mantienen hoy dado que son los propios usuarios los que almacenan el contenido en sus ordenadores y no en un servidor central. Mientras que la jurisprudencia de EEUU ha considerado que algunas de estas herramientas infringían los derechos de autor, en España las sentencias que se han producido hasta el momento han tomado el camino contrario, diferenciando entre la tecnología y la utilización que los usuarios hacen la misma.

El logro de Napster y de todos los programas y redes P2P que le siguieron no está limitado a la descarga de contenidos. Lafferty, cuya organización trabaja para que tanto los creadores de sistemas P2P como los poseedores de los derechos de autor y las operadoras obtengan beneficios económicos, sostiene que estas redes han supuesto "un paso inevitable e irreversible en la evolución tecnológica de Internet". DCIA, de hecho, otorgó un premio a la compañía de Pablo Soto, MP2P, el año pasado por el desarrollo tecnológico del sistema P2P Omemo.

Modelos de negocio tan asentados hoy como la telefonía IP [a través de Internet] de Skype tienen su origen en las redes P2P. El servicio de música gratuita a cambio de publicidad Qtrax, sistemas de suscripción como iMesh, los contenidos de pago de Vuze o Spotify, que reúne las fórmulas anteriores además del streaming, son algunos ejemplos más de sistema musicales basados en la tecnología P2P.

El estallido de la televisión on-line, con sistemas como el de Joost, también es heredero de las redes iniciadas por Napster. China ha sido uno de los primeros países en explorar el P2PTV con servicios como PPLIVE, PPStream, QQlive, donde el ahorro de costes ha permitido hacer llegar la televisión a millones de espectadores que no podían acceder a ella. Lafferty añade el cloud computing (aplicaciones en la Red) como otro de los herederos del camino iniciado por Napster, aportando ahorro de costes y flexibilidad en la distribución de los contenidos on-line: "A ello hay que sumar que el P2P otorga la libertad al usuario de decidir qué contenidos desea visualizar al instante, aunque sean de gran tamaño, debido a la eficiencia de la transmisión de archivos divididos en piezas", detalla.

1.000 millones de búsquedas. Los 100 millones de usuarios que llegó a tener Napster realizaban 1.000 millones de búsquedas cada día.

4% de archivos musicales. Napster era el rey de las descargas de música. Sólo un pequeño porcentaje del tráfico total de BitTorrent hoy corresponde a archivos de audio; el 72% es de archivos de vídeo.

90% torrent y donkey. La mayoría de los internautas que descargan contenidos hoy en todo el mundo utiliza los protocolos BitTorrent y eDonkey para descargar archivos, según un informe realizado por BayTSP con datos de 2008.

8% otros. Un pequeño porcentaje de los usuarios que descarga en la actualidad utiliza programas como Gnutella, Ares o DirectConnect.

54,46% de tráfico total. Aunque los contenidos en ‘streaming’ ya suponen un 10,14% del tráfico de Internet en el sur de Europa, el P2P es el protocolo en el que más ancho de banda se emplea.