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Entrevista a Salvador Macip "Necesitamos una respuesta a nivel mundial. Hemos fallado en no tener un plan coordinado y deberíamos aprender"

El genetista Salvador Macip reedita 'Les grans epidèmies modernes' (La Campana), una obra donde plantea cómo actuar si en un futuro se repite una situación como la que sufrimos con el coronavirus. Partidario de la respuesta global, considera que no se puede depender "de lo que decida cada estado".

El metge, genetista i escriptor Salvador Macip.
El médico, genetista y escritor Salvador Macip.

Salvador Macip (Blanes, 1970) combina su labor como científico con la de la novelista. Médico y doctor en genética molecular y director de un laboratorio sobre envejecimiento y cáncer en la Universidad de Leicester (Inglaterra), es autor de una extensa obra de ficción -ha publicado novelas para adultos, infantiles, narrativa breve, ...- y, al mismo tiempo, también se ha dedicado a la divulgación, con una decena de libros de no ficción. Precisamente, en pocos días se publica una edición actualizada de Les grans epidèmies modernes. La lluita de l'home contra els enemics invisibles (La Campana), con una primera parte dedicada a la covid-19. Diez años atrás, cuando salió la primera edición, ya advertía que habría nuevas pandemias y ahora considera que se ha perdido una década para prepararse para una situación como la que vivimos. Aboga por cambiar la relación con el medio ambiente para paliar los efectos de futuras epidemias globales. Atiende a Público por videollamada.

¿Como lleva el confinamiento? Creo que ha tenido que parar la actividad investigadora.

Nos cerraron el laboratorio, y en estos momentos sólo hay investigación esencial, es decir, básicamente sobre virus. Supone un golpe importante para varios proyectos, que luego costará arrancar. Pero es lo que tenemos que hacer y estoy de acuerdo en que todo lo que no sea esencial debe cerrarse. También pienso que está bien que las universidades encontremos la manera de continuar haciendo el trabajo. Desde que estoy en la UOC (Universitat Oberta de Catalunya) aún veo más claro que hay muchas cosas que se pueden hacer que no es necesario que sean presenciales. Será una manera que las universidades que aún no lo hacían se adapten a hacer cosas no presenciales.

Dentro de unos días saldrá en papel la reedición de 'Les grans epidèmies modernes', con un prólogo sobre la covid-19. La primera edición es de hace una década y entonces decía que la gripe, el sida, la malaria y la tuberculosis eran las cuatro plagas del mundo. ¿Las epidemias de coronavirus serán la quinta?

Nos lo planteamos cuando dijimos de reeditarlo y la verdad es que todo lo que decía más o menos sigue igual. Creo que hay el mismo desconocimiento que hace diez años. No creo que la gente sepa hasta qué punto es problemática la tuberculosis resistente a antibióticos, que sigue progresando; o hasta qué punto la malaria es mortal, de lo que ocurre en África no nos damos cuenta; o como el sida sigue siendo un problema. Las enfermedades provocadas por coronavirus ya salían en el libro, ya hablábamos del SARS [síndrome respiratorio agudo grave] y la MERS [síndrome respiratorio de Oriente Medio], que no se habían esparcido mucho. La covid-19 es la primera enfermedad de coronavirus que se extiende por todo el mundo. No creo que todavía la tengamos que poner en la lista de plagas. Sí que nos ha dado un toque de alerta sobre que los coronavirus pueden llevar este tipo de problemas y tendremos que estar alerta. Hasta principios de siglo los coronavirus equivalían a un resfriado, no nos preocupaban.

"Los expertos siempre hemos dicho que la siguientes pandemia sería seguramente de gripe, pero nos ha dado la sorpresa el coronavirus"

De hecho, los expertos siempre hemos dicho que la siguiente pandemia sería seguramente de gripe, es lo que tiene más posibilidades de mutar hacia un virus muy agresivo. Pero nos ha dado la sorpresa el coronavirus. Para la gripe tenemos vacunas y maneras de conseguirlas rápido, mientras que por el coronavirus se investigó con el SARS pero se detuvo en el momento en que el brote se acabó. Dejó de ser una prioridad. Y ahora se ha reaprovechado la investigación que se hizo entonces. A partir de ahora tendremos que conocer mejor a los coronavirus.

En artículos y entrevistas ha alertado de que no se han hecho deberes, que la gripe A fue un aviso para prepararse y no se ha hecho. ¿Se ha perdido una década? ¿Qué debería haberse hecho?

"Se debería crear un sistema de respuesta más coordinado que no dependa tanto de lo que cada estado decida por su lado"

Sí, creo que se ha perdido una década. La de la gripe A fue una pandemia que fue menos grave de lo que se pensó en un primer momento e, incluso, provocó un cierto efecto rebote, con gente diciendo que se había exagerado mucho y comentarios que había sido un complot de las farmacéuticas para ganar dinero, pero ya había expertos -y yo lo decía en el libro- avisando que habría otra pandemia y lo que teníamos que hacer era prepararnos. Hemos fallado en no tener un plan coordinado de acción. Y deberíamos aprender. Se debería crear un sistema de respuesta más coordinado que no dependa tanto de lo que cada estado decida por su lado. Las respuestas de algunos estados han sido pésimas y eso no nos lo podemos permitir a nivel mundial. Porque ahora si un estado lo hace mal reciben las consecuencias todos los de su alrededor, porque las enfermedades se esparcen. Hay una respuesta a nivel mundial, no sé si a través de un organismo, un comité o algún grupo de trabajo que incluya a representantes de todos los países, a expertos con diferentes puntos de vista, para encontrar una especie de hoja de ruta que podamos definir de cara a la próxima vez que esto ocurra.

No se puede decir que algunos países no estuvieran avisados. Veían lo que había pasado en China, en Italia o, más tarde, en España y, aun así, reaccionaban tarde.

Sí, y eso no nos lo podemos permitir. No nos podemos permitir tan poca capacidad de maniobrar en medio de una pandemia. Este virus, al fin y al cabo, no es lo más grave que te puedas imaginar. No es terriblemente mortal, seguramente tiene una mortalidad por debajo del 1%, si bien es muy contagioso. Hay virus de la gripe que han sido mucho más mortales y también lo es el ébola. Si nos encontramos una pandemia con un virus que sea más mortal no tendremos tiempo de pensar, y cada día que dejemos de tomar una decisión adecuada puede morir mucha gente. En casos así, no funciona la falta de rapidez de los políticos, que siempre deben ser muy prudentes. Cada día que esperan es peor.

"Si nos encontramos una pandemia con un virus que sea más mortal no tendremos tiempo de pensar, y cada día que dejemos de tomar una decisión adecuada puede morir mucha gente"

Una vez que haya pasado todo esto tendremos que analizar cómo se han comportado los diferentes países, evidentemente teniendo en cuenta las peculiaridades de cada uno, pero estamos viendo que países de Asia han tenido unas respuestas que han funcionado mucho mejor. Clarísimamente en Corea del Sur, Singapur, Taiwán, Hong Kong o, incluso, en la misma China tienen unas curvas de contagios que demuestran que una respuesta un poco firme y severa lo antes posible frena mucho la expansión de la enfermedad. Viendo lo mal se estaba haciendo en Italia, ni España ni el Reino Unido decidieron hacer lo contrario para ver si funcionaba mejor. Y eso no nos lo podemos permitir.

Es la primera vez este siglo que tenemos una pandemia de este nivel y hasta cierto punto podemos asumir que no estábamos bien preparados, pero ahora ya no hay excusa de cara a la próxima y no podemos estar en manos de líderes que no saben qué hacen. Evidentemente ningún líder político está preparado para algo así. Pero debes tener un equipo de asesores adecuado, sabiendo que las pandemias son posibles, para poder acudir rápidamente a él y que diga qué tipo de respuesta hay que dar.

El mundo hiperconectado en que vivimos facilita la expansión de las pandemias.

"La pandemia no está sincronizada en todos los países y cuando Europa empiece a bajar, América estará arriba de todo"

Sí, facilita la velocidad de transmisión y también la posibilidad de rebrotes. Evidentemente la pandemia no está sincronizada en todos los países y cuando Europa empiece a bajar, América estará arriba de todo. Y, por tanto, no podremos bajar la guardia y se deberá vigilar mucho en no reintroducir casos de fuera, que siempre será posible mientras estemos en la fase de expansión y crecimiento de infecciones en algún rincón del planeta. Por lo tanto, esta hiperconexión nos perjudica porque hace que la crisis se mantenga en marcha durante más tiempo. Pero también nos beneficia estar tan conectados porque la información fluye más rápido, sabes que está pasando en todas partes y puedes actuar en función de estos datos.

¿Podemos prever la evolución de la epidemia?

Es difícil predecir hacia dónde seguirá. Parece que ahora estamos reduciendo el número de nuevos infectados, pero aún no estamos en la parte plana de la curva. La predicción más lógica diría que aún tardaremos un mes o dos en notar los efectos del confinamiento bien hecho y que se pase del crecimiento exponencial de los contagios a tener la curva más o menos plana. ¿Qué pasará después? Hay gente que dice que no podremos hacer vida normal hasta dentro de un año. Que acabará el confinamiento, pero todavía habrá posibilidades importantes que vuelva a haber un brote y, por lo tanto, aún no podremos viajar con normalidad ni, quizá, hacer grandes encuentros masivos de gente. De hecho, hasta que no haya una inmunidad de grupo, el riesgo de que vuelva a rebrotar es muy alto. Y esta se consigue o bien con una vacuna, o bien con mucha gente que haya sobrevivido a la enfermedad y tenga anticuerpos.

Insiste en la idea de que habrá nuevas pandemias. ¿Por qué?

"Hay sobre todo dos grandes formas en que pueden llegarnos nuevas pandemias. Una es a través de la zoonosis, i la otra es la gripe"

Ahora se está empezando a hablar del concepto de salud planetaria e implica abordar hasta qué punto las acciones de los humanos afectan al planeta, que nos lo devuelve como problema. Y son cuestiones como la degradación del medio ambiente o el aumento de las temperaturas que, por ejemplo, provoca que enfermedades tropicales aparezcan ahora en otras partes. Todo ello forma parte del concepto de salud planetaria. Aunque las pandemias sean inevitables, sí se pueden hacer cosas para minimizar sus efectos o espaciar lo máximo posible. Habría que interaccionar mejor con el ecosistema, y en las zonas más rurales intentar evitar los hábitats de animales como los murciélagos, que son una fuente de virus y cuanto más interactuamos más posibilidades hay de que estos terminen saltando a los humanos.

Según los expertos, hay sobre todo dos grandes formas en que pueden llegarnos nuevas pandemias. Una es a través de la zoonosis, es decir, que los virus pasen de los animales a las personas y esto viene sobre todo por los murciélagos. Y pueden venir todo tipo de virus que no conocemos. La otra rama es la gripe, que es un virus que está siempre entre nosotros, que no nos lo sacaremos de encima y tiene el inconveniente de que está constantemente cambiando. Y esto hace que la inmunidad que tenemos no sirva. El gran miedo es que en una combinación de cambios haga que sea un virus similar al del 1918, al de 1957 o a la gripe aviar ... Son variaciones muy agresivas y muy peligrosas. Si alguno de estos virus llega a descontrolarse y a ser una pandemia, entonces sí que tendremos problemas.

¿Qué aprendizajes se deberían extraer de la actual emergencia?

"Lo que no puedes hacer es enviar a un militar a decir todos a casa confinados y que todos somos soldados y debemos obedecer órdenes. Es una forma nefasta de comunicar y de implicar a la población"

Hay dos temas que deberían trabajar de cara a los próximos años. Uno es la relación del hombre con el medio ambiente. Esto de la salud planetaria es vital para nuestra supervivencia y para nuestra calidad de vida. A nivel político habrá que trabajar en algún plan de defensa más coordinado, más razonable y más universal. Y el tercer tema que creo que se podría mejorar es la comunicación con la gente. Cuando tienes un virus nuevo, hay dos armas que no puedes utilizar, que son la vacuna y los fármacos, ya que normalmente los antivirales son bastante poco efectivos. La tercera es el aislamiento, que depende de la gente y que la consigas implicar. Y esto sólo se puede conseguir con una buena comunicación. Explicar a la gente lo que está pasando.

Hace años que decimos que habrá una pandemia, ¿por qué esto no llega a la gente? La gente que entiende cuál es el peligro de esta pandemia se queda en casa. La clave es explicarlo a todo el mundo y que se entienda que todos somos una pieza clave. En Inglaterra lo hemos visto bastante, y como veíamos lo que pasaba en el sur de Europa, mucha gente ya empezaba a evitar el contacto social antes de que el gobierno decretara el confinamiento. Lo que no puedes hacer es enviar a un militar a decir todos a casa confinados y que todos somos soldados y debemos obedecer órdenes. Es una forma nefasta de comunicar y de implicar a la población. Lo que tenemos que hacer es explicar porque se tiene que hacer y que la gente lo entienda. Tenemos que trabajar mucho la comunicación en España y en el mundo y encontrar cuál es la mejor manera de implicar a la población.