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Nueva ruta de Pepito y los dinosaurios del AVE en Cuenca

La extraordinaria riqueza de los yacimientos de Pepito (el jorobado de Las Hoyas) y del AVE (Lo Hueco) se empieza a poner en valor.

Reconstrucción del dinosaurio Pepito y detalle de sus patas posteriores similares a las de una gallina. /RAUL MARTÍN/UAM

MALEN RUIZ DE ELVIRA

En Cuenca están dos de los yacimientos que contienen dinosaurios más importantes de Europa Occidental y solo por eso ya estaría justificado el empujón importante que se está dando a la difusión de estos tesoros paleontológicos. Este empujón se traduce geográficamente en una nueva ruta que recorre 14 puntos de interés de la Serranía de Cuenca enlazando las localidades donde están los dos yacimientos -Las Hoyas y Lo Hueco, separados por 20 kilómetros- y el nuevo museo Tierra de Dinosaurios en la capital. Pequeños museos en Fuentes y Cañada del Hoyo se complementan en los demás puntos de la ruta con elementos museográficos al aire libre, como reproducciones y mesas de interpretación desde las que acceder a más información en Internet.

Los restos fósiles de Pepito, también conocido como el Jorobado de Cuenca, están ahora de viaje, expuestos nada menos que en Japón, junto con otros fósiles de la zona, pero en unos meses se asentarán en el museo

Las Hoyas es donde se encontró a Pepito, el único dinosaurio español que se ha hecho popular con un apodo con el que ya se han reconciliado los paleontólogos que lo descubrieron hace pocos años y le bautizaron científicamente Concavenator corcovatus. Los restos fósiles de Pepito, también conocido como el Jorobado de Cuenca, están ahora de viaje, expuestos nada menos que en Japón, junto con otros fósiles de la zona, pero en unos meses se asentarán en el museo.

Les acompañarán los maravillosos fósiles de la amplia variedad de crustáceos, insectos, peces, anfibios, reptiles, aves y plantas de Las Hoyas, un retrato muy completo de la fauna que vivía en los humedales subtropicales de este ecosistema costero de hace más de 100 millones de años. Las Hoyas se considera uno de los ejemplos de conservación excepcional del Cretácico Inferior conocido a escala mundial, señalan los investigadores que llevan casi 30 años estudiándolo.

Lo Hueco, el otro gran yacimiento, es más moderno, de alrededor de hace 75 millones de años (Cretácico Superior), y es excepcionalmente rico en grandes animales. Algunos lo llaman el Atapuerca de los dinosaurios. Se conoce sobre todo porque se descubrió en 2007 cuando se excavaba una trinchera para la línea del AVE desde Madrid a Valencia a través de un cerro llamado Lo Hueco. Fue el 17 de mayo de aquel año, a 18 metros de profundidad, cuando se identificó el primer fósil y la obra estuvo parada un año. Hubo que extraer miles de fósiles a toda prisa para poder reanudarlas. A ambos lados de la trinchera, en los taludes, quedan supuestamente muchísimos más restos que nadie todavía sabe cuándo se podrán excavar.

Ejemplo de mesa de interpretación en la ruta de los dinosaurios en Cuenca. /Diputación de Cuenca

Ejemplo de mesa de interpretación en la ruta de los dinosaurios en Cuenca. /Diputación de Cuenca

De los 10.000 fósiles extraídos en apenas seis meses solo se han procesado alrededor de un 10%, entre ellos una gran proporción de grandes dinosaurios

Mientras tanto, de los 10.000 fósiles extraídos en apenas seis meses (muchos de los cuales corresponden a animales casi completos) solo se han procesado (es decir, preparado para su conservación y estudio) alrededor de un 10%, entre ellos una gran proporción de grandes dinosaurios. De todo lo extraído, el 95% corresponde a vertebrados, de este porcentaje el 41% son fósiles de dinosaurio y el 80% de estos corresponden a los gigantescos dinosaurios herbívoros (los saurópodos), explica el paleontólogo Francisco Ortega, de la UNED. También han aparecido animales carnívoros, como cocodrilos, de los que hasta ahora apenas había fósiles en Europa.

Cuanto más se proyecte socialmente este riquísimo patrimonio es de esperar que haya más apoyo para financiar su estudio científico, que de todas formas se prolongará durante décadas. Por ahora, casi ocho años después de su extracción, la mayoría de los fósiles, afectados como tantas otras áreas de investigación por los recortes económicos, permanecen en una nave industrial sin estudiar. Sin embargo, ya se ha avanzado lo suficiente en la investigación como para identificar tres saurópodos diferentes y recientemente científicos del CSIC y de la Universidad Complutense han hecho público un estudio geoquímico de fósiles de varios animales distintos, que indica las condiciones climáticas, ecológicas e hidrológicas, e incluso la dieta, de dinosaurios, cocodrilos y peces de aquella época.

Huesos fósiles de saurópodo en el almacén-taller del yacimiento Lo Hueco en Cuenca. /M.R.E.

Huesos fósiles de saurópodo en el almacén-taller del yacimiento Lo Hueco en Cuenca. /M.R.E.

El análisis de las estructuras de escamas que cubría el pie posterior de Pepito indica que tiene los mismos elementos que las aves, es decir que tenía el mismo tipo de pie que una gallina

Sobre Pepito, un dinosaurio carnívoro que medía unos seis metros y se presentó en 2010, también hay nuevos resultados científicos. El análisis de las estructuras de escamas que cubría el pie posterior de este ejemplar único indica que tiene los mismos elementos que las aves, es decir que Pepito tenía el mismo tipo de pie que una gallina. En la revista Cretaceous Research los investigadores, entre ellos Ortega, presentan este resultado y señalan que la existencia de una estructura tan similar a la de las aves modernas en un terópodo como Concavenator implica su aparición en una etapa temprana de la evolución del linaje que da lugar a las aves actuales y su probable presencia en todos los terópodos no avianos.

Volviendo a la nueva ruta de dinosaurios, el objetivo general es la puesta en valor del patrimonio paleontológico conquense, señalan sus impulsores en la Diputación de Cuenca, de forma que pueda percibirse su relevancia a nivel internacional y presentarse como un lugar de referencia no solo para el “dinoturismo” sino también, dada la riqueza natural de la zona, para los aficionados al geoturismo y al turismo medioambiental.

El estudio moderno de los dinosaurios en España es bastante reciente, data de los años 80. Hasta entonces se pensaba que había pocos fósiles de dinosaurios en el país. El pionero fue un especialista de prestigio internacional: José Luis Sanz, de la Universidad Autónoma de Madrid, que supervisa la investigación en los dos yacimientos conquenses, que seguramente han superado sus propias expectativas.

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