Cargando...

‘Patafísica o la ciencia del absurdo

Como en ‘La vida de Brian’

Publicidad

El extravagante escritor francés Alfred Jarry es el padre de la ‘patafísica aunque su reconocimiento le llegó después de muerto

Actualizado:

MADRID.- Para hacer honor a la ‘patafísica (con apóstrofe) deberíamos empezar por el final. No pretenda comprender lo incomprensible, ni buscar el raciocinio en las páginas de este libro. Más bien siéntase como Alicia cuando celebraba el feliz no cumpleaños.

Publicidad

Vamos a tratar de explicar lo inexplicable antes de continuar. Alfred Jarry (1873-1907), excéntrico escrito francés, es el inventor de este saber, aunque después de muerto. Es decir, la ‘patafísica se describe por primera vez en una de sus obras póstumas.

Click to enlarge
A fallback.

Portada del libro ‘Patafísica junto con Especulaciones de Alfred Jarry

Como homenaje a su figura, un grupo de seguidores deciden fundar el Colegio de ‘Patafísica el 11 de mayo de 1948, el 22 de Palotin 75, según el calendario patafísico.

Como en ‘La vida de Brian’

En la docena de capítulos que conforman el libro encontrará pinceladas del movimiento, descrito por sus miembros. También Especulaciones de Jarry, traducidas del original Spéculations. El humor absurdo en el relato La Pasión, considerada como una carrera de bicicletas cuesta arriba recuerda mucho al que casi un siglo después utilizarían los Monty Python en La vida de Brian (1979).

Publicidad

Aunque se autoproclame ciencia, en estas páginas no va a encontrar ni una sola fórmula, ni una teoría, sino ensayos y cavilaciones que le irán enroscando en la espiral del movimiento sin que encuentre una salida. Porque no la hay. El saber es curiosidad y ese es el objetivo de los patafísicos, si es que tienen alguno.

Sus ensayos y cavilaciones le irán enroscando en una espiral sin salida

Publicidad

O en otro ensayo, de carácter más científico, el artista explica la relación que hay entre la velocidad centrífuga y la danza, que permite que la falda larga no se enrolle en las piernas de las bailarinas y no se caigan.

El escritor Boris Vian fue miembro del Colegio de ‘Patafísica, como demuestra su título de Sátrapa Trascendente expedido el 22 de Palotin de 80 (11 de mayo de 1953).

Averiguar cuántos años se mantuvo operativo el colegio solo es posible con cálculos matemáticos. Tenga a mano papel y bolígrafo porque el calendario gregoriano aparece en contadas ocasiones. Si las cuentas no fallan, desde que se creó la institución en 1948 hasta 1975, fijado como el año de la ocultación, hubo tres magisterios diferentes.

Publicidad

No todo vale

En el período de tinieblas, en 1990, se fundó el Otro Ilustre Colegio de ‘Patafísica de Valencia. Como detalla José Manuel Rojo en el capítulo final del libro, sus máximas son el humor, la provocación y el caos.

Los hermanos Marx, Duchamp, Dalí y Miró son algunos patafísicos, aunque existen muchos otros que lo son pero no son conscientes de ello

Publicidad

Porque no hace falta herir sensibilidades para despertar la curiosidad en el público. Certámenes como el de los Ig Nobel, donde se premian logros científicos que “primero hacen reír a la gente y luego le hacen pensar” son un claro homenaje a esta ciencia del absurdo, aunque, probablemente, sus fundadores ni siquiera sepan que existe. No hay que culparles: son patafísicos pero no lo saben.

Publicidad