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El VIH se esconde en la médula ósea

El virus lanza nuevos ataques tras permanecer latente

 

NUÑO DOMÍNGUEZ

Investigadores de EEUU han detectado el escondite que usa el virus del sida para permanecer indetectable y lanzar después nuevos ataques. Según su estudio, publicado en Nature Medicine, el VIH permanece latente en la médula ósea de las personas infectadas. Cuando las células inmaduras de la sangre en las que se agazapa se hacen adultas, la expansión del virus vuelve a activarse. El trabajo explicaría por qué los fármacos actuales contra el virus funcionan sólo si se toman de por vida. Cuando se interrumpe el tratamiento, el virus regresa y se expande de nuevo. El hallazgo puede aportar un nuevo camino para conseguir lo que aún es imposible: erradicar el sida.

'Para curar esta enfermedad tendremos que desarrollar estrategias específicas contra estas células infectadas en estado latente', explica la doctora Kathleen Collins, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Michigan. Collins ha dirigido la investigación, que ha identificado el escondite del VIH en células aisladas, así como en muestras de la médula de personas infectadas.

'Es un estudio muy interesante, aunque aún es necesario confirmarlo en más pacientes', señala el investigador del CSIC Mariano Esteban, que lidera el proyecto de la vacuna española contra el sida. 'Es algo parecido a lo que sucede con el cáncer, ya que las células madre resisten a los fármacos y son capaces de reactivar la enfermedad', añade.

'Punto de reflexión'

Esteban señala que este estudio aporta 'un nuevo punto de reflexión a la hora de desarrollar nuevas vacunas. Las inmunizaciones deben diseñarse teniendo en cuenta este nuevo proceso, pues podrían causar el efecto contrario y favorecer la infección', señala el investigador.

Collins y su equipo han encontrado el VIH latente en progenitores hematopoyéticos (HPC, en inglés). Se trata de células no diferenciadas que engendran todas las variedades que componen la sangre y el sistema inmune, principal objetivo del virus. Otros estudios anteriores habían probado que un tipo de linfocitos T, una de esas células del sistema inmune, actúan de reserva del virus. Pero trabajos posteriores demostraron que este escondite no podía explicar por sí solo el misterioso resurgir del VIH.

Los investigadores infectaron HPC con el virus. Algunas células morían, pero en otras el VIH permanecía latente e indetectable para los medicamentos actuales. Cuando trataron estas células con citoquinas, proteínas que las hacen desarrollarse y convertirse en células maduras, el virus se activó y su carga infecciosa se multiplicó hasta por 12.

El equipo también analizó HPC extraídos de 15 infectados por VIH. El virus apareció en las muestras de los seis pacientes que tenían mayor carga viral, pero también en cuatro que llevaban seis meses sin tener niveles detectables. 'Estas células podrían mantenerse vivas y conservar el VIH latente por un periodo de tiempo extenso', concluye el estudio.

Ahora habrá que demostrar si la reserva actúa como tal en otros pacientes que toman antivirales y determinar qué cantidad de virus emana de ella. También será necesario dilucidar si la médula ósea es el último escondite del VIH o le quedan otras guaridas.

Los antivirales actuales mantienen a raya la expansión del VIH, pero no lo eliminan del cuerpo. El virus se esconde en reservorios, como los linfocitos, identificados como tales en 1991, y los progenitores hematopoyéticos (HPC), recién detectados. Se trata de “uno de los puntos calientes hacia una futura erradicación del VIH”, señala Josep María Gatell, responsable del Servicio de Enfermedades Infecciosas del Hospital Clínic (Barcelona). Si se consiguiera desmantelar estos y otros posibles escondites, se conseguiría curar la enfermedad, explica Gatell.

 

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