¿Qué es la economía circular?

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Los productos de usar y tirar ya son historia en varios países de la Unión Europea (UE), y a partir del 1 de enero lo serán también en España y Cataluña: la venta de pajitas, cubiertos, platos, bastoncillos de algodón y envases de poliestireno para alimentos, entre otros productos de plástico de un solo uso, quedará prohibida por la Ley de residuos y suelos contaminados de la UE. Esta medida forma parte de una estrategia más grande cuya finalidad es fomentar la economía circular a nivel global.
La economía circular es un sistema que mantiene el valor de los productos, materiales y recursos en la economía durante el mayor tiempo posible y minimiza la generación de residuos. Esto significa un sistema en el que los productos se reutilizan, reparan, transforman o reciclan. Fue en 2015 cuando la Comisión Europea elaboró un plan de acción de economía circular, en el que se anunciaron 54 medidas a lo largo de todo el ciclo de vida de los bienes y recursos para acelerar la transición de la UE hacia este nuevo paradigma. Pese a que todas estas medidas han sido adoptadas, aún falta camino por recorrer. El informe Circularity Gap Report nos alerta que si queremos tener un planeta habitable y próspero, es necesario duplicar la economía circular en todo el mundo, pasando del 8,6% actual al 17%.
La contaminación de la gestión de residuos
La parte que más conocemos sobre la economía circular, seguramente, es la separación de residuos y su reciclaje posterior. Esta es una parte fundamental, ya que el informe Circularity Gap Report calcula que el 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) provienen de la extracción, proceso y fabricación de bienes para satisfacer las necesidades de la sociedad.
Pese a ello, la gestión de residuos es también muy contaminante. Si salimos de lo global y nos acercamos a lo local, la eliminación de residuos vía depósitos controlados genera la gran mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero en Catalunya (74%, en el año 2018). Por otro lado, se estima que el sector de residuos genera el 5% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero de Catalunya, emisiones que provienen principalmente de la degradación de residuos de depósitos controlados.
Más allá del reciclaje
Entonces, ¿cómo hacemos para fomentar la economía circular yendo más allá de la separación de residuos y su posterior reciclaje? L’Agència de Residus de Catalunya lanza la campaña “10 anys més, reciclem més!”, donde además de enfatizar en la correcta separación de los residuos subraya la importancia de otros factores clave para avanzar hacia un planeta más limpio y responsable con el medio ambiente, como ahora la economía circular.
Una parte esencial de la economía circular es el ecodiseño, una filosofía cuyos principios se basan en mantener los materiales y los productos en uso el máximo tiempo posible por medio de hacer un uso eficiente y optimizar la durabilidad. El objetivo del diseño circular es minimizar la huella ecológica de nuestro sistema productivo y de consumo, y a su vez permitir la regeneración de los sistemas naturales. Sería todo lo contrario a hacer vasos de plástico de usar y tirar. En su lugar, este paradigma promovería la reutilización de vasos que tuviésemos en casa o, como máximo, el uso de vasos hechos de cartón, mucho más fáciles de reciclar.
Otro de los elementos principales de la economía circular es la prevención: en la jerarquía de residuos, la prevención se sitúa en la punta de la pirámide. Se suele decir que el mejor residuo es aquel que no se genera, por lo que reutilizar, reparar o prolongar la vida útil de los bienes o recursos es una forma de alargar un poco más la generación de un residuo.
El mantenimiento es otra herramienta eficaz para anticipar futuros desperfectos de un producto: cuanto más cuidado lo tengamos, más largo será su camino hacia su reciclaje. También tenemos la remanufacturación como recurso para alargar la vida útil de un bien o recurso: se trata de un proceso industrial que es capaz de “resucitar” un producto con un ciclo de vida agotado con una calidad equivalente o superior, manteniendo la garantía original.
Cuando ya hemos reparado, reutilizado o remanufacturado un producto y su vida útil llega a su fin, nos encontramos en la base de la jerarquía de residuos: la valorización material o reciclaje. Y para ello es fundamental hacer una correcta separación de los residuos en el hogar. El reciclaje es un proceso en el que se transforman residuos usados o desechados en nuevas materias primas listas para volver a ser usadas. En el caso de los residuos plástico, por ejemplo, los envases se pueden reciclar para la fabricación de bolsas de plástico, mobiliario urbano, señalización, o para la obtención de nuevos envases de uso no alimentario, como lejías y detergentes.




