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Alba Rico: "Hay una izquierda que considera que la buena dirección es la derrota"

El filósofo y escritor publica 'Última Hora. Los cuentos de Carne Cruda', un noticiario manipulado que nos explica lo que acontece a través de la ficción.  

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El escritor Alba Rico.- JAIRO VARGAS

A veces conviene perderse un poco antes de llegar. La velocidad que imprime la actualidad no siempre es digerible. El filósofo y escritor Santiago Alba Rico lo sabe bien. Fruto de esa certeza –y de su capacidad para desmontar la realidad– nace Última Hora. Los cuentos de Carne Cruda (Arrebato). Un libro en el que recopila sus colaboraciones en las ondas con el programa comandado por Javier Gallego 'Crudo'. Textos impacientes que merodean la actualidad y la desfiguran, escritos por un "poeta reprimido", un tipo capaz de "bajarle los pantalones" al discurso dominante boicoteando su materia prima; la información.

¿Es el periódico un buen punto de partida desde el que ficcionar?

Sin duda lo creo. Es una materia prima privilegiada, en especial hoy día que con las fake news a veces es muy complicado distinguir entre una noticia inventada, amañada o construida y aquellas que realmente ocurrieron.  

No en vano muchas veces la realidad supera a la ficción...

Los políticos, los gobiernos, las multinacionales están haciendo realidad cualquier cosa que se nos pueda eventualmente ocurrir, es como el sistema hegeliano, que carece de imaginación porque todo lo que imagina el llamado Espíritu Absoluto termina por hacerse realidad... Resulta agobiante porque si algo nos ofrece todavía un asidero para la resistencia es la ficción, quizá por ello debemos protegerla de lo políticamente correcto.

Algunas de las distopías que plantea no parecen tan lejanas... Como cuando habla de corporaciones que compran días de la semana.

Esa se me ocurrió una vez en la que yo creí estar bajando en la estación de metro de Sol y en realidad lo hacía en Vodafone. De ahí surge una idea, que tampoco es tan descabellada; si rebautizan una estación de metro, bien podrían comprar los meses o los días de la semana.

Hasta las palabras parecen estar en disputa... 

Sí, creo de hecho que hemos matado muchas palabras y otras desgraciadamente han resucitado. Sucede que quienes las resucitan suelen ser aquellos que gestionan nuestros discursos. Esto a la larga explica que un sector de la población se refugie en opciones políticas como Vox o la ultraderecha en Europa. 

¿En qué sentido está relacionado?

Cada vez nos resulta más complicado responder a la pregunta de qué significan las palabras. Hemos bombardeado el lenguaje de tal manera que hemos terminado por vaciarlo. Necesitamos saber qué significan, porque cuando un político nos dice aquello de yo sé lo que significa la palabra mujer, la palabra familia o la palabra democracia, tiene mucha ventaja con respecto a aquellos que intentan ponerle límites o definirlas... Las palabras han de tener límites, no pueden estar completamente vacías, ni pueden significarlo todo, que es lo que ha terminado pasando con la palabra democracia.

Santiago Alba Rico.- JAIRO VARGAS

En cambio hay otras, que creímos extinguidas, y que han vuelto con fuerza como 'fascismo'

Yo creo que fascismo es una de esas palabras que en España están connotadas de tal forma que es muy difícil reunir en torno a ella resistencias. España es el único país de Europa que no forjó su limitada democracia contra el fascismo, sino más bien desde dentro. Es el único país en el que dicho término significa poco o nada, en el sentido de que no se reconoce verdaderamente su peligro y se utiliza para casi todo, pero donde paradójicamente el antifascismo sí se identifica con el radicalismo minoritario de izquierdas... 

Sus noticias ficticias son a veces más verídicas que muchos relatos informativos carentes de contexto. ¿Dejó de ser útil el periodismo?

Me gusta distinguir entre historias reales e historias verdaderas. Creo que los periodistas tenéis que contar las reales, pero es importante mirar tras ellas, bajarle los pantalones a las cosas, cambiarlas de lugar y ver qué pasa. Por eso es importante salvaguardar a la ficción de lo políticamente correcto y a la realidad de las fake news

¿Se podría decir que la vorágine informativa no nos deja ver el bosque?

La creciente velocidad propiciada por las nuevas tecnologías hace que ocurran demasiadas cosas y que sea imposible seguir la pista a todas ellas. Parece que las historias empiezan por el final, perdimos la genealogía de lo que acontece y eso hace que solo se cuenten acontecimientos. Cuando ya todo es un acontecimiento, todo se convierte en histórico porque nada tiene historia. Esta lógica afecta a todo; a los mercados financieros, al mundo editorial, al periodismo...

... y de rebote a la opinión pública. 

Sin duda, yo creo que esa forma de entender el periodismo va en detrimento de la conservación de una verdadera conciencia democrática. No hay duda de que nos debilita a la hora de defender nuestros derechos, pues cuanto mayor sea la amnesia, más vulnerables seremos.

¿Hasta qué punto influye esto en la volatilidad del voto?

Mucho. Uno de los síntomas del alzheimer es que sus víctimas al principio de la enfermedad son capaces de recordar cosas remotas, pero en cambio olvidan lo que acaban de hacer. Creo que nuestra sociedad padece de alzheimer, en el sentido de que recordamos lo remoto, en gran medida a través de las élites que gestionan los discursos. Y olvidamos lo más reciente. Esto lo vemos en lo fácil que es en nuestro país incumplir las promesas electorales, o en el hecho de que nuestros políticos pacten con quienes prometieron no hacerlo... En definitiva, no es una cuestión de si el español medio tiene más o menos tragaderas a la hora de aceptar la baja calidad de sus políticos, sino de esa amnesia generalizada que hace que los españoles como lectores seamos rumiantes; apenas digerimos. Estamos indefensos frente a las incoherencias dudosamente éticas de nuestros políticos.

Malos tiempos para la amnesia...

Sobre todo cuando los que están rememorizando este país son las fuerzas más oscuras, los que hablan de cruzada o de reconquista, los que al día siguiente de las elecciones dicen aquello de pues al final hemos pasado... Es muy peligrosa esa combinación consistente en tener un recuerdo muy vivo de lo más trágico y penoso de nuestro país, y un vacío total respecto de lo más reciente.

En un reciente artículo se mostraba preocupado por la polarización entre Madrid y Barcelona, escribía: "Si Madrid es gobernada por Vox y Barcelona por el independentismo España tiene un grave problema"

Es que es un riesgo muy grande el que corremos. Creo que hemos entrado en una dinámica de polarización que nos sitúa frente a una cuestión sin resolver que no es la de Catalunya o el País Vasco, sino que es la cuestión de España. Estamos muy lejos en ese sentido de alcanzar una amortiguación del problema, creo que todo va a depender de la sentencia del Supremo.

¿Cómo explica la caída de Carmena?

Madrid es una ciudad muy conservadora, no en vano la derecha la ha gobernado durante 20 años. De hecho, hace cuatro años Carmena no ganó las elecciones pero pudo gobernar porque se produjo una excepcional desmovilización de la derecha en Madrid. Era necesario ganar votos a sabiendas de que la derecha se iba a removilizar, tal y como lo ha hecho finalmente. 

Me preocupa mucho el hecho de que durar sea tan difícil para la izquierda. Yo creo, de hecho, que hay una izquierda a la que durar le parece de derechas, que apuesta por no durar, una izquierda que considera que la única brújula que indica la buena dirección es la derrota. No voy a sobrestimar lo que ha hecho Carmena, tengo muchas críticas y reservas en lo referido a sus políticas económicas, pero al mismo tiempo creo que Podemos no ha sido precisamente favorable a la renovación de Carmena como alcaldesa. Conservar Madrid y Barcelona hubiera puesto un freno a esta nueva derecha que crece y hubiera también limitado los efectos de esta nueva restauración a la que estamos asistiendo.

Santiago Alba Rico.- JAIRO VARGAS