Los rostros en el cine del legendario comisario Maigret
El actor Denis Podalydès interpreta al mítico personaje que creó Simenon, y al que han dado vida decenas
de intérpretes, en 'Maigret y la muerte del embajador'.

Madrid-
"Tenía en mente a un actor impasible y macizo, en la línea de Gabin, de Bruno Crémer, de Depardieu, quienes lo interpretaron y lo grabaron en la memoria colectiva". Denis Podalydès, veterano y muy prestigioso actor, guionista y director de teatro francés, es el nuevo Jules Maigret, legendario comisario de la literatura que vuelve una vez más al cine en Maigret y la muerte del embajador, una película de Pascal Bonitzer, que apuesta por la empatía y por la comprensión e indulgencia ante la desgracia y el crimen.
"Simenon no añade ningún otro adjetivo, incluso parece evitar dibujar una figura precisa. Maigret es más bien una silueta, una sombra, un contorno", añade el actor, que en esta ficción transmite la melancolía y la paciencia, el ensimismamiento del personaje que creó Simenon en 1931, aunque reconoce no conocer a fondo la obra del gran y muy prolífico escritor belga.

Y así es, a Podalydès se le escapa que el autor presentó a su personaje, en su aparición en Pietr, el letón, como un hombre de "constitución plebeya". "Era enorme y huesudo. Unos duros músculos se dibujaban bajo la americana, y no tardaban en deformar sus pantalones más nuevos. (…) Llegaba sólido como el granito y, a partir de ese momento, parecía que todo debiese romperse contra él, tanto si avanzaba como si se quedaba plantado sobre las piernas ligeramente abiertas".
Admiración a Simeon
No es Denis Podalydès especialmente "sólido como el granito", pero tampoco lo han sido otros actores que han encarnado al mítico comisario de la policía judicial de París, con despacho en Quai des Orfèvres. Y, sin embargo, muchos de ellos -ha estado en manos de casi 40- han honrado la memoria de un personaje que ha aparecido en más de 300 adaptaciones en cine y televisión.
El humanista Jean Renoir lo acogió muy pronto. Solo un año después del nacimiento de Maigret en la literatura lo llevó al cine en La noche en la encrucijada, con su hermano Pierre Renoir en el papel principal. "Hice la película llevado por mi admiración a Simenon", aseguró el cineasta en una reposición del filme en los años sesenta.
Abe Tarride y Harry Baur fueron los siguientes rostros de Jules Maigret en la gran pantalla. Y en 1950 llegó el inmenso Charles Laughton, un comisario que hablaba inglés en El hombre de la Torre Eiffel, una adaptación que codirigieron a tres manos el propio Laughton, con Irving Allen y Burgess Meredith y que terminaba con una espectacular, para la época, persecución subiendo los 300 metros de hierro de la mismísima torre.
El mejor Maigret del cine
Años antes, el actor y popular cantante Albert Préjean había dado vida al comisario en tres películas, pero quien realmente encarnó al mejor Jules Maigret del cine fue el magnífico Jean Gabin, en El comisario Maigret (1958), Maigret en el caso de la condesa (1959) y Maigret, terror del hampa (1963).
Luchador contra el nazismo, enrolado en las Fuerzas Francesas de Combate para liberar París, este artista regaló al personaje todo el misterio de su propio pasado, un recuerdo de violencia y crueldad escrito en sus movimientos, su mirada y sus silencios.
Ni los que se acercaron antes a Maigret ni los que lo hicieron después consiguieron retratar la nobleza de un personaje fabuloso, protagonista de 78 novelas y 28 cuentos, que en los años 60 resolvió la voracidad de muchos programadores televisivos. Actores de múltiples países, desde franceses a japoneses, han dado vida al comisario en series y películas para televisión. Richard Harris, Rowan Atkinson, Sergio Castellito, Michael Gambon, Rupert Davies, Bruno Cremer (el más famoso en la televisión francesa), hace solo unos años Benjamin Wainwright, han sido Jules Maigret en la televisión.
Gérard Depardieu y Denis Podalydès
En 2022 reapareció el personaje en el cine, envejecido y de movimientos torpes y pesados, interpretado por Gérard Depardieu, que ya arrastraba la investigación por violaciones y agresiones sexuales. Dirigida por Patrice Leconte, Maigret recuperaba la melancolía y aportaba una estética de cine negro a una historia cargada de tristeza y de aire de despedida. El actor se sofocaba, resollaba con el esfuerzo, parecía en las últimas de una vida dedicada a combatir el crimen. Parecía el último Maigret del cine.
Pero Podalydès le ha cogido el relevo, fascinado por la capacidad del comisario de "escuchar y de oír, ambas cosas al mismo tiempo. Escucha las palabras de los testigos o sospechosos y, a la vez, oye el lamento interior, aquello que contradice lo que se está diciendo. Ese lado de psicoanalista es apasionante de interpretar. Me gusta su arte de posponer el juicio, su forma de no querer deducir nada demasiado rápido".
Es un Maigret que convive con la duda, como si esta fuera, como explica el actor, "su estado casi natural. Miras el humo escapando de su pipa como un pensamiento en constante formación y deformación. Él no juzga; busca saber, percibir, antes incluso de comprender. Maigret siempre está cautivado por el hombre o la mujer que tiene enfrente. Es la alteridad lo que le interesa, aquello que siempre se le escapará. Creo que eso lo lleva a una forma de indulgencia fundamental hacia los seres humanos, a los que nunca condena".






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