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'Holy Spider', el 'thriller' que denuncia el odio a las mujeres en Irán

El cineasta Ali Abbasi escupe su rabia contra una sociedad enferma de misoginia en una película inspirada en el caso real de Saeed Hanaei, que asesinó a 16 mujeres en Mashhad, al que convirtieron en un héroe por "limpiar de suciedad" las calles de la ciudad sagrada.

Zar Amir-Ebrahimi en una fragmento de 'Holy Spider'
Zar Amir-Ebrahimi en una fragmento de 'Holy Spider'. BTeam Pictures / Karma Films

El 7 de agosto de 2000, Afsaneh Karimpour, una mujer iraní de 30 años, madre de una niña de nueve, desapareció. Fue la primera víctima de Saeed Hanaei "la Araña". Entre el verano de aquel año y el siguiente asesinó a 16 mujeres, prostitutas de Mashhad, la "ciudad sagrada" más grande del mundo. Ahora, el cineasta sueco–iraní Ali Abbasi recupera esta historia y la escupe en Holy Spider (Araña sagrada), un espléndido noir iraní, cargado de rabia y de denuncia, que refleja "la forma más pura de odio hacia las mujeres que existe tradicionalmente en la sociedad iraní".

Autor de la sorprendente Border, probablemente la película más transversal de los últimos años, Abbasi todavía vivía en Irán cuando sucedieron los crímenes, sin embargo, no fue hasta que comenzó el juicio contra Saaed Hanaei cuando realmente aquel relato le llamó la atención de una forma especial.

Fue entonces cuando descubrió hasta dónde la sociedad de su país estaba salpicada de una abyecta y perversa moralidad, fanática e intransigente, enferma de misoginia. Ciudadanos y medios de comunicación de Mashhad popularizaron a Hanaei como un héroe, "extendiendo la idea de que simplemente cumplía con su deber religioso de limpiar las calles de la ciudad".

Humanizar a las víctimas

La película de Abbasi, rodada finalmente en Jordania con producción europea, a pesar de que había intentado antes hacerla en Irán, cuenta la investigación que lleva a cabo una periodista de Teherán sobre estos feminicidios, mientras la policía local mira hacia otro lado. En Mashhad, la prostitución está en la calle, en todas partes, incluso en los alrededores de la mezquita, una de las más grandes del mundo, donde se encuentra el santuario del Imán.

Reza, uno de los lugares más sagrados para los musulmanes. Es una actividad aceptada que forma parte de la economía de la ciudad. La película es retrato, por tanto, de una sociedad hipócrita y farsante que convive con la prostitución y al mismo tiempo aplaude la "limpieza" que hace Saeed Hanaei en sus calles.

El cineasta Ali Abbasi.
El cineasta Ali Abbasi. Nadim Carlsen

Zar Amir–Ebrahimi ganó el premio a la mejor actriz en el Festival de Cannes y posteriormente en el de Sevilla por su interpretación de Rahimi, la mujer que puso en peligro su propia vida para que se detuviera al culpable.

La periodista de la historia real solo escribió sobre el juicio posterior contra Saaed Hanaei, pero Ali Abbasi decidió que en su película ambos personajes –asesino en serie y reportera– tendrían la misma importancia. Con ella consigue uno de los propósitos del filme, humanizar a las 16 mujeres que murieron a manos de aquel fanático, víctimas de las que nadie más se ha ocupado en todos estos años.

Premios en Cannes, cárcel en Irán

La actriz tuvo que huir de Irán, donde está condenada a diez años de cárcel y a noventa latigazos, después de que, siendo una gran estrella de la televisión iraní en el año 2000, se filtrara un vídeo personal explícito sobre ella. Aquello acabó con su carrera. Se refugió en Suecia, donde comenzó a trabajar con Abbasi como directora de casting.

A su lado, en la película está Mehdi Bajestani. Actor de gran prestigio, este hombre ha arriesgado su trabajo en el teatro y el cine iraní, al aceptar interpretar a este asesino en serie. "El público occidental no se hace una idea del riesgo que asume con su papel, pero podríamos decir que equivale a una estrella de Hollywood interpretando a un pedófilo que comete sus actos pedófilos en la película –dice el director–. Además, intenta humanizar a una persona muy desagradable, y eso es otro gran riesgo."

De thriller a cine político y social

Holy Spider es suciedad, brutalidad, crudeza. Es una película impactante desde el inicio, con imágenes descarnadas durísimas de los asesinatos y de la muerte. Es un thriller que se va tiñendo de cine político y social, es perturbadora y al mismo tiempo fascinante, está cargada de tensión, también de dolor, de angustia y de denuncia.

"Quería hacer una película sobre una sociedad que asesinaba en serie y sobre la misoginia profundamente arraigada a la sociedad iraní que no es ni religiosa ni política, sino cultural. En Irán existe tradicionalmente un odio hacia las mujeres y a menudo asoma su lado más horrible. En la historia de este asesino, está presente en su forma más pura. Esto hace que sea necesario mostrar las diferentes perspectivas, para así poder ver el rango de opiniones que hay, a favor y en contra, dentro de la sociedad iraní", explica el cineasta en las notas de producción de la película.

"Aquí todo el mundo parece sospechoso", dice un periodista de Mashhad que acompaña a Rahimi en su investigación de noche por los peores barrios de la ciudad. Es una frase que, por supuesto, se refiere a mucho más que a ese asesino de mujeres. Y es que Holy Spider está llena de simbolismos, los mismos que el propio Saeed Hanaei empleó en su infame "misión". En la realidad –y en esta ficción–, estranguló a sus víctimas con sus hiyab. "Estoy loco por Dios", gritó en el juicio. Y sus palabras resuenan con horror hoy más que nunca en Irán. En Mashhad todavía hay exaltados que visitan su tumba.