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Clara Lago: "Gente como Javier Bardem, Penélope Cruz y Sofía Vergara nos han hecho un gran favor"

La actriz española encarna a una vampiresa en el capítulo de la tercera temporada de la serie 'The Librarians' que se emite este martes (Syfy, 22 horas). Aprovecha el camino empezado por otros en EEUU y habla para 'PÚBLICO' de su experiencia y la fama.

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Claro Lago en su incursión en la tercera temporada de 'The Librarians'.

MADRID.- Que un actor español participe en una serie rodada en inglés hace tiempo que dejó de ser novedoso. Sea con papeles pequeños como el de Antonio de la Torre y Marta Torné en El infiltrado o de mayor peso como Miguel Ángel Silvestre en Sense 8, cada vez es más común ver a actores españoles en ficciones extranjeras. Una de las últimas en sumarse a esta aventura de hacer las américas seriéfilas ha sido Clara Lago. La protagonista de la taquillera Ocho apellidos vascos ha participado en la tercera temporada de The Librarians y su paso por la serie producida y protagonizada, ocasionalmente, por Noah Wyle podrá verse la noche de este martes en Syfy (a partir de las 22 horas).

El capítulo en cuestión se titula And the Eternal Question, es el antepenúltimo de la tercera temporada, lo dirige Noah Wyle y en él Clara Lago se convierte en una vampiresa. “Llegué gracias a Syfy España. La gente de The Librarians preguntó por algún actor español para que participase y por eso hicieron el personaje un poco pensando en mí, por eso es una vampiresa española”, recuerda.

La experiencia de rodar a las órdenes de uno de los rostros más conocidos de la pequeña pantalla estadounidense como es Noah Wyle ha sido inmejorable, “tiene esa sensibilidad hacia los actores de transitar contigo de la mano que se agradece”. El propio Noah Wyle contaba a PÚBLICO hace unas semanas en una entrevista telefónica que esta tercera temporada tendría un tono más oscuro, más parecido a las películas. Algo a lo que, parece, contribuye el personaje que interpreta Clara Lago. “Mi personaje, en general los vampiros, no tenemos la parte de la comedia. Tenemos más la parte del suspense, de la aventura, incluso del romance. La comedia sigue recayendo en los bibliotecarios”.

El mayor reto al que se ha enfrentado rodando The Librarians quizá haya sido el de “encontrar el punto de verdad en situaciones que a priori no lo son”, en referencia al hecho de que Estrella, así se llama en la ficción, no es humana. Hasta ahora sus personajes habían sido muy reales, por decirlo así, y con esta nueva experiencia ha añadido la lección aprendida de “que verdad no tiene porque querer decir hiperrealismo. Encontrar la verdad incluso en circunstancias que no están escritas para ocurrir paseando por Malasaña”.

“Ahora mismo es el momento para los latinos en Estados Unidos, hay mucha demanda"

La participación de Clara Lago en The Librarians y las incorporaciones recientes al reparto de Narcos de Javier Cámara y Miguel Ángel Silvestre confirman la tendencia al alza de los actores españoles fuera de nuestras fronteras. Cada vez son más los que hacen la maleta y se lanzan a la aventura de rodar en inglés en series americanas. “Ahora mismo es el momento para los latinos en Estados Unidos, hay mucha demanda. Gente como Javier Bardem, Penélope Cruz y Sofía Vergara nos han hecho un gran favor al resto. Cada vez hay más esa demanda porque el mundo es más cosmopolita y Estados Unidos es una mezcla de etnias y razas. Existe esa demanda, sobre todo de latinos, porque hay un gran porcentaje de latinos en USA”.

No es la primera vez que Clara Lago rueda en inglés. Hace dos años participó en Extinction, película dirigida por Miguel Ángel Vivas en la que compartió planos con Matthew Fox (Perdidos) y en la que conoció a Jaume Collet-Serra, director con el que acaba de rodar y que ejercía entonces de productor. Sus caminos se han vuelto a cruzar en The Commuter. “Se rueda todo en un tren casi a tiempo real, me tiré cinco semanas, soy aquella que pasa, hago de arbusto (risas), pero ha sido una experiencia muy chula. Poder rodar con Liam Neeson y rodar con Jaume Collet-Serra, que no lo conocía como director. Es como para llevártelo a todas las películas, es maravilloso. Un buen rollo, un sentido del humor, una capacidad…”.

La fama, las expectativas y los fans

Nominada al Goya en 2003 por El viaje de Carol, Clara Lago lleva en esto de la actuación desde que era solo una niña. Ha crecido delante de las cámaras y aprendido a lidiar con las expectativas, la fama y lo que eso supone. “La nominación no la viví como una presión, al revés, es un regalo. Aunque quizá si ha habido esto de las expectativas que se ponen sobre ti, la promesa, la nueva Penélope, esas cosas que oyes y se leen por ahí. Tienes que intentar que no te afecte, porque no te ayuda tener esas expectativas presentes cuando estás trabajando, y cuando estás viviendo tampoco. Es mejor tener la mirada puesta en lo que estás haciendo y hacerlo bien” analiza con la perspectiva que dan la experiencia de quien es joven, pero lleva mucho tiempo en esto.

"Mi fama no ha sido de estas locas de no puedo andar por la calle, pero sí desde una muy temprana edad. He crecido un poco con esa sensación de ser observada”

Clara Lago es famosa, es un hecho. La gente la reconoce por la calle y es algo con lo que ha tenido que vivir desde niña. “En general lo llevo bien. Como empecé tan chiquitita es algo que tuve que incorporar desde que salí en Compañeros y que nunca ha llegado a ser insoportable, la verdad. Mi fama no ha sido de estas locas de no puedo andar por la calle, pero sí desde una muy temprana edad. He crecido un poco con esa sensación de ser observada”, explica al tiempo que reconoce que hace años que no sale de fiesta con sus amigas.

La cosa cambió con el éxito de Ocho apellidos vascos. Un éxito que, tras su paso por El hormiguero en aquella polémica entrevista que ella misma saca a colación, le ha traído más de un quebradero de cabeza. “Cuando llegó el boom de Ocho apellidos vascos cambió, pero también por el concepto de la pareja. Era una nueva atención que nunca había vivido. Nunca había salido en revistas del corazón, nunca me habían perseguido los paparazzi, nunca había interesado en ese sentido, y eso sí que fue un choque”. De aquella polémica televisiva saca algo positivo, porque de los errores se aprende.

"La tecnología y las redes sociales han avanzado de una manera tan rápida que no ha dado tiempo a que todas las partes encajemos cómo funciona esto”

El suyo, como ella misma admite, fue destacar solo la parte negativa de la fama, “ese pequeño porcentaje que efectivamente se acerca de una manera grosera”. Los que se acercan porque “me suena tu cara, no sé de dónde, pero me suena y como eso es guay en el mundo actual y a ti no te cuesta nada porque es el precio de la fama puedo disponer de ti y si no, además, puedo enfadarme. Creo que la tecnología y las redes sociales han avanzado de una manera tan rápida que no ha dado tiempo a que todas las partes encajemos cómo funciona esto”.

Sin embargo, hay otro lado, más amplio y más positivo de la fama que muchas veces va unido al hecho de actuar. “Cuando viene una persona y te agradece y te devuelve algo de lo que ha supuesto para ella ese trabajo es muy bonito. Mentiría si te dijese que el reconocimiento no me gusta. El aplauso del público es algo que el actor necesita. Te da pudor, pero haces esto para la gente. Es bonito cuando la gente viene y te reconoce tu trabajo (…) Al que realmente le hace ilusión hacerse una foto contigo suele tener la necesidad de devolverte algo antes de pedirte la foto. Darte las gracias, decirte que te admira, que te ha visto en tal película, hay cierto respeto y cariño en la forma en la que se acercase a pedirte la foto”.

Lo que cuenta tiene que ver mucho con ese capítulo de la última temporada de Black Mirror en el que la felicidad se mide en ‘likes’. “En el mundo de hoy, de la inmediatez, de la tecnología, de las redes sociales, es a través de eso como se valida a la persona, de cuantos likes, amigos y seguidores tienes”. Pero con la lección aprendida, prefiere quedarse con lo positivo, con todo lo bueno que da la fama, que incide, en ocasiones no tiene que ver solo con las películas que has hecho o lo bueno que seas. “El hecho de ser famoso te hace tener voz para poder apoyar ciertas cosas. El hecho de que tú apoyes un proyecto o no le da visibilidad o no”, argumenta.

Eso no quita que cuando un actor, como es su caso, se ve inmerso en etapas de sobreexposición necesite un poco de recogimiento, de apartarse de los flashes y alejarse de la vida pública. “Cuando tienes temporadas de mucha exposición, en festivales o promociones que te pasas dos semanas todo el tiempo en entrevistas, haciéndote fotos, estrenos… De repente hay una sensación de tanta exposición… Es difícil de explicarlo y de entenderlo para quien no lo ha vivido, pero de pronto hay una especie de vulnerabilidad, de desnudez, como si necesitases recogerte, como si de repente fuese darte demasiado al mundo, te quemas y hace falta recogerse”.