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Colau se confiesa a cámara abierta

'Alcaldesa', el último documental de Pau Faus, es una crónica en primera persona del paso de Ada Colau del activismo a las instituciones.  A través del formato de 'videodiario', Colau comparte las dudas y contradicciones de este proceso.

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Una imagen del documental 'Alcaldesa'. (Festival de Málaga)

MÁLAGA.—Desahucios, ocupaciones de entidades bancarias, manifestaciones… y, en todas ellas, estaba la Ada Colau activista, que fue la portavoz de la PAH. Entre las imágenes, una frase que ella pronuncia con firmeza: "No olvidemos nunca quiénes somos y por qué estamos aquí".

Por aquel entonces, el arquitecto y director de cortometrajes Pau Faus ya había echado el ojo a la PAH. "Fui a principios de 2013 por decisión personal, porque me quería implicar para hacer fotos y vídeos. Y, poco a poco, fui registrando lo que sucedía en cada hecho donde estaba la PAH", relata. De ahí surgió el documental Sí se puede. Siete días en PAH Barcelona (2014). 

Él ya estaba dentro de la organización. Conocía a Ada como una compañera más y comenzó a detectar que aquellos síntomas de cambio eran reales. "Yo veía que había un poso, que iba a serio, que no iba a ser una cosa anecdótica", comenta el director. ¿Razones? "Primero, por la reacción de la gente. Y, por otro lado, ella simbolizó esa figura de consenso alrededor de la cual mucha gente logra ponerse de acuerdo. No eran palabras vacías, sino una opción real con pies y cabeza".

En el primer caso, vino la creación de la plataforma ciudadana Guanyem. Luego, Barcelona en comú. Y esa transición del activismo a las instituciones es la que Faus registra en 200 horas de grabación. Un diario personal de Colau que aporta, con equilibrio, un acceso directo a las entrañas de una campaña electoral histórica. El reto estaba en pasar de las pequeñas victorias de la PAH a las grandes, y ahí es como un David enfrentándose a Goliat.

Es cuando aparece una Ada Colau que se muestra vulnerable y dubitativa. Cuando comprueba los condicionantes económicos y de cuotas de los partidos. La entonces candidata se desnuda ante la cámara. Se sincera. Llora cuando la realidad le desborda, vive las contradicciones en carne propia, hace autocrítica y reconoce su ingenuidad pensado que todas las adversidades (desde críticas de partidos hasta amenazas de muerte) serían insuperables a esto. Incluso reconoce llevarse una "hostia monumental" al pasar de la política de la cooperación a la realpolitik, pero nunca como debilidad. También están los días de cansancio y cuesta arriba, cuando expresa entre lágrimas: "Me emociono hablando de la PAH. Echo de menos la PAH".

Desde dentro, Faus reconoce que cada vez el proyecto era más sólido porque ya "en enero- febrero se intuye que puede ganar, por la reacción del resto de los partidos y los cambios en el lenguaje, en la incorporación de los temas sociales a los debates. Barcelona en comú estaba marcando la pauta y los sondeos eran la primera muestra". El director quería que ella fuese la protagonista absoluta, pero sin que fuese una lectura de partido, porque el propio largometraje ya incorpora escenas de charlas y mítines que reflejaban su discurso.

"Cuando haces algo así, también eres espectador de lo que ocurre. A veces, Ada compartía cosas que yo podía intuir pero, en otras, ella se anticipaba y nos dibujaba un escenario que nosotros no éramos capaces de ver antes. Ella era el testigo privilegiado", subraya Faus como valor del documental.

Se registra la construcción del equipo poco a poco, las reuniones, las estrategias, los discursos, las opciones, los abstencionistas, la preparación a los debates, las pizarras repletas de temas y el papel de los voluntarios. Pero también la Ada Colau madre, que graba un video-diario con su hijo Lucas, en un día que no quería ir al cole porque llevaba mucho tiempo sin verla. O la Ada Colau niña y un poco friki, la que recuerda que era "rara" porque sus padres eran hippies, y la que evoca con emoción cuando pidió de regalo por Reyes Magos un diccionario enciclopédico Larousse.

También se integran las anécdotas de la elaboración del anuncio promocional de campaña, de la carta electoral de Ada Colau que ella misma recibe en su casa, los consejos de "imagen" frente a la pereza que ella reconoce, o cuando pone como excusa la búsqueda del móvil para alejarse de una conversación informal, y con poco sentido, entre el resto de los candidatos. Admite que alejarse de Lucas le genera mal humor. Advierte que se siente como una intrusa en los debates electorales y que no quiere formar parte de ese mundo tal y como lo vive. Tiene recursos para esa nueva dinámica. Confiesa en un taxi la frase que un budista le ha aconsejado repetirse frente a quien la ataque: "Lo siento. Te perdono. Te quiero. Gracias".

Faus no considera que se pueda etiquetar este trabajo como un homenaje a la figura de Colau. "No queríamos eso. Se muestran también contradicciones y momentos de tensión dentro del propio partido, cuando se debate el camino a seguir o determinadas estrategias", explica. El director se adentra en su casa en la mañana de las votaciones. Acude al colegio electoral y asiste al recuento de votos. Capta, sin entrar en el sensacionalismo, a una Ada Colau que en pleno escrutinio lleva a su hijo a descansar.

También la que pide silencio en la recta final cargada de tensión. Y el momento en el que Xavier Trias la llama a su móvil para felicitarla por conseguir la alcaldía de Barcelona.
"No lo digo como algo negativo, pero dudo que Ada o cualquier político profesional se mostrase así ahora, con lo bueno y lo malo. Ahora hay más presión mediática. Hemos contado algo en vivo y directo, no es retrospectivo. No es igual hablar en pasado que explicar en tiempo real. Está fresco, ves la duda, conectas con lo que acababa de pasar. Estar ahí dentro mientras pasaba es el principal valor del documental", defiende el director.

Colau ha visto el resultado de este trabajo y según Faus, "por un lado se emocionó al revivir esos hechos y, en otros, se removió un poco en el asiento. Supongo que en algunos momentos era consciente de que hay cosas que, a día de hoy, no expresaría de la misma manera". Una muestra que refleja su discurso político y un retrato humano con un plus de sencillez, calidad y humanidad. La imagen del triunfo es la de Ada en la alcaldía de Barcelona. La de la meta de conseguida. La victoria dulce. Y con el cierre de una frase que identifica la trayectoria de Colau, pero también la esencia de este documental: "No olvidemos nunca quiénes somos y por qué estamos aquí".