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Los festivales de cine se reinventan: entre la alfombra roja y el 'streaming'

Los rigores de la prevención han hecho que buena parte de las citas festivaleras del año suspendan sus ediciones. A cambio, algunos trasladan sus programaciones y encuentros a la red, un espacio que amplía sus horizontes y posibilidades.

festivales de cine
Aglomeraciones, flashes y glamour; los festivales clásicos, en entredicho tras la pandemia.- AFP

La pandemia parece haber trastocado de una vez por todas lo que entendíamos por festival. La llamada 'nueva normalidad' y sus exigencias preventivas han fomentado la experiencia festivalera online. Se trata, a fin de cuentas, de hacer de la necesidad virtud, una oportunidad que muchos festivales han sabido aprovechar para llegar a otras audiencias, probar un modelo mixto y sortear, de paso, una coyuntura infausta.

Ante la difícil disyuntiva de cancelar, retrasar la cita o decantarse por seguir adelante con una edición digital y online, algunos festivales han optado por trasladar a la red sus programaciones. Los pioneros en nuestro país en tomar esa difícil decisión de renunciar al festival clásico y apostar por una programación íntegra online fueron los organizadores del D’A, el festival de cine de autor de Barcelona que celebró su décima edición exclusivamente a través de la plataforma Filmin.

"La covid lo que ha hecho es acelerar algo que ya se venía probando de un tiempo a esta parte", apunta Carlos R. Ríos, director del certamen. Tímidas probaturas que en plena pandemia hubo que implementar a marchas forzadas: "La apuesta fue arriesgada y el resultado ahí está, ha sido algo excepcional en cuanto a número de visionados y espectadores". La audacia tiene su recompensa. Carlos y su equipo, apremiados por las circunstancias −tenían el inicio programado para el 30 de abril− se lanzaron a la piscina y al parecer había agua.

"Es incuestionable que el online confiere a los festivales una mayor accesibilidad, hasta ahora si ibas a un festival y te gustaba algo de lo que veías se lo podías recomendar a cuatro o cinco amigos, diez como mucho, pero ahora la deslocalización te permite que esas cifras se multipliquen porque ya no es necesario vivir en la misma ciudad", explica Ríos. Es precisamente su carácter ubicuo, junto con la posibilidad de elegir a conveniencia la hora del pase, lo que hace de estas ediciones online una apuesta segura. "El futuro, estoy convencido, será híbrido, creo que el paradigma de festival clásico va a convivir durante un tiempo con las ediciones online", zanja el director del D'A. 

"Ha sido una formación acelerada" 

Roberto Barrueco, director del festival especializado en cortometrajes y animación Mecal, también tuvo que tomar la difícil decisión de reconvertir un evento proyectado durante un año en cuestión de semanas. "No ha sido fácil, nuestro festival tenía previsto empezar el 19 de marzo en Barcelona y tuvimos que reconducirlo en muy poco tiempo, pero la experiencia ha sido buena, creo este contexto nos ha ayudado a disponer de las herramientas tecnológicas adecuadas, nos ha obligado a una formación acelerada y ha conseguido que la audiencia tenga una mayor predisposición a este tipo de formatos". 

De hecho, Barrueco se plantea optar el año que viene por una edición mixta que compatibilice la presencia física con la modalidad virtual. "Nunca hubiese soñado que gente de Chile, por ejemplo, pudiera asistir de forma remota a una de nuestras conferencias, hemos ganado en difusión, alcanzamos públicos más amplios y esto debe ser compatible con el modelo clásico de festival".

"La clave está en la convivencia"

El maldito timing quiso también que el festival que dirige Rubén Moreno, el Festival Internacional de Cine de Huesca, previsto del 12 al 20 de junio, se tuviera que repensar siendo por un lado el primer festival de Europa en abrir sus salas, pero complementando los aforos limitados con contenidos online. En este caso con la salvedad de que el de Huesca es un festival que ya desde 2015 mantiene su sección oficial de manera online: "Este año, al contrario que los anteriores, lo que hemos hecho ha sido optar por la gratuidad, queríamos facilitar los visionados a toda aquella gente que no ha podido venir".

Una decisión lógica si, como apunta Moreno, lo que se busca es ser realmente internacionales. "Esa coletilla del festival que dice internacional no es casual, sino que forma parte del ADN de nuestro festival porque trabajamos con obras internacionales y porque nos dirigimos a un público internacional", explica Moreno. Así las cosas, qué menos que posibilitar acceder a sus propuestas desde cualquier punto del globo, sólo así −apunta el director− "conseguiremos llegar a ese público objetivo que de otro modo sería imposible".

Por último, Moreno pronostica, en la línea de sus homólogos, un futuro mixto. Un panorama no tan lejano que compatibilizará la alfombra roja con la asepsia del plasma. "La clave está en la convivencia, los festivales tienen que servirse del online para poder superar el espacio que les viene dado, pero sin olvidar el lugar donde fueron concebido, su arraigo con una determinada ciudad".