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'La función por hacer', génesis de una década kamikaze

El Teatro Pavón Kamikaze recupera con su elenco original su pieza emblemática, ganadora de siete Premios Max en 2011.

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Un instante en 'La funcion por hacer'.- EMILIO GÓMEZ

Sucedió en los estertores del 2009. Una naciente compañía bajo el elocuente apelativo Kamikaze Producciones estrenaba en el hall del Teatro Lara una obra que, a la postre, se convertiría en revulsivo. Se llamaba La función por hacer y estaba basada en Seis personajes en busca de autor, de Luigi Pirandello, adaptada al alimón por Miguel del Arco y Aitor Tejada, la obra fue creciendo hasta el punto de que, tal y como reseñaba en su día el crítico teatral Marcos Ordóñez, «se tuvieron que pedir sillas y butacas a los locales de ocio de la calle para poder albergar a todos los espectadores que, conmovidos, acudían en masa para vivir una obra de teatro en estado puro».

Una década después regresan los kamikazes con aquella representación y el mismo elenco –Israel Elejalde, Bárbara Lennie, Miriam Montilla, Manuela Paso, Raúl Prieto, Cristóbal Suárez, Teresa Hurtado de Ory y Nuria García– que les puso en el candelero dramático. Una obra en la que los protagonistas de Pirandello irrumpen en un montaje contemporáneo y reclaman, no sin cierta vehemencia, su derecho a contar su historia real, para ellos, mucho más sugerente que la ficción de nuestros escenarios. La eterna pugna entre actores y personajes filtraba, de paso, una tensión aún mayor, a saber; la que mantiene la realidad y su reflejo sobre las tablas.

“Apenas teníamos un lugar donde ensayar y el dinero suficiente para pagar a los actores”, recuerda Aitor Tejada, corresponsable de la adaptación y productor ejecutivo por fuerza mayor: “Apenas unos meses después del estreno, en enero de 2010, teníamos 40 bolos de gira, lo recuerdo como un disparate; creamos una compañía sin darnos cuenta de que estábamos creando una compañía”.

A la carrera, así funcionan los kamikaze. Una carrera cuyo pistoletazo de salida habría sido imposible sin la certeza de que el texto era bueno y de unos ahorros que decidieron invertir en plena crisis económica y financiera –quizá ahora entiendan lo del nombre–. “Tanto Miguel [del Arco] como yo veníamos de hacer guiones para televisión y teníamos cierta liquidez, estábamos cansados de escribir textos que luego terminaban en el cajón, así que decidimos ir con todo”.

Y en qué hora. La obra, fruto del boca a boca, no dejó de crecer. El éxito cosechado se convirtió en una pesada carta de presentación y parte del mundillo vaticinaba la gran torta de los kamikazes. Pero no llegó. “Cuando preparábamos Veraneantes, muchos esperaban que nos diéramos el batacazo tras la revelación que supuso La función por hacer, afortunadamente no fue así, pero aunque lo hubiera sido, tenemos el derecho a equivocarnos”.

Quizá sea esa la gran premisa (y el gran aprendizaje) de esta compañía que, pasado el tiempo, comanda también un teatro, el Pavón Teatro Kamikaze, impulsado por el propio Tejada, junto a Del Arco, Jordi Buxó e Israel Elejalde. “Somos conscientes de que la presión siempre va a estar ahí, cuando nos dicen que estamos muy delgados les respondemos que el dirigir un teatro es la mejor dieta”.

Cuando la vida se sube al escenario

La función por hacer supuso para muchos una reivindicación de la carga emocional sobre las tablas, un llevar hasta las últimas consecuencias esa aproximación a la vida que es el teatro. “Creo que conseguimos una verdad actoral en escena que dejó al público epatado, nadie esperaba semejante dosis de dramatismo, de llanto y de risas… Eso fue lo que a muchos terminó por desbaratarle la cabeza; la vida es irrepresentable, pero estos personajes alcanzan un nivel de verdad que cuando el público los está viendo, no ven a un actor interpretando un personaje, sino que están viendo a un personaje”.