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Mikel Erentxun: "A los músicos se nos ve más como payasos que como cultura"

El cantante acaba de publicar 'Corazones', un disco gestado en la cama de un hospital hace dos años cuando una angina de pecho le puso en alerta sobre la vida. Reconoce que desde entonces no es el mismo. Ahora hasta escribe sus canciones

El cantante Mikel Erentxun presenta 'Corazones'.

Decía Paulo Coelho en El Alquimista que "nadie logra huir de su corazón" y que por eso "es mejor escuchar lo que él dice". Una lección que ha aprendido Mikel Erentxun (Venezuela, 1965).

Después de que una angina de pecho le pusiera en alerta sobre la vida hace dos años, ha entregado su corazón en forma de canciones: "Dieciséis historias escritas en primera persona, a garganta y sangre". 

Las primeras frases de Corazones fueron escritas en la cama de un hospital con vistas al mar. Pequeños apuntes de lo que sería un álbum artesanal, en el que Erentxun lo ha dado todo: "Más yo es imposible".

Reconoce que ya no es el mismo desde entonces. Difícil serlo cuando el patíbulo se interpone en tu destino. Experto en ir a contracorriente —se resiste a sonar como los demás—, la pasada de largo le ha hecho valorar más las cosas que antes ignoraba. Ahora hasta compone. 

A los 30 le preocupaba estar haciéndose mayor, ahora que tiene 50, ¿cómo se siente?
O sea que ya soy mayor, ¿no? (risas). Efectivamente no sé por qué absurdez de la vida mi crisis de los 50 la tuve a los 30. La única crisis que he tenido realmente con la edad fue entonces. Sentía que me hacía mayor. Y fíjate, era un chaval. Los 50 han caído bastante bien. Hasta ahora era un joven viejo y ahora soy un viejo joven. Es un nuevo estado, que está muy bien.

"Hasta ahora era un joven viejo y ahora soy un viejo joven"

¿Se compone de manera diferente a los 30 que a los 50?
Sí. Uno compone casi siempre en relación a cómo se siente y uno se siente distinto a los 30 que a los 50. Valoras todo de diferente manera. Y luego además de ello cambian muchas cosas. La voz por ejemplo, afortunadamente, porque a mí no me gusta mucho mi voz, aunque cada vez me gusta más. Con la edad está cogiendo un poquito de granos, se está oscureciendo un poco más. Me gusta más mi voz a los 50 que a los 30. Por otro lado, vas perdiendo un poco de inocencia y de frescura y vas adquiriendo experiencia. Todo va cambiando, así que definitivamente se hacen las cosas de manera distinta. Yo creo que mejor, por lo menos en mi caso. A mí me gustan más los discos que estoy haciendo ahora, no sólo ya este, sino los últimos, que cuando tenía 30 años.

Después de los dos años de reencuentro con Duncan Dhu y girando en grupo, ¿es fácil volver a adaptarse a la ruta en solitario?
Sí, son ya muchos años. Lo de Duncan Dhu fueron casi unas vacaciones. Fue recuperar un repertorio olvidado, pasárnoslo muy bien. Tuvimos trabajo cuando escribimos el disco, pero ahí las tareas estaban más divididas y compartidas, con lo cual se lleva mejor. Fue muy bonito y fue como una pequeña gran bocanada de aire fresco para poder continuar ahora otra vez.

Si Duncan Dhu hubiese nacido ahora en vez de en los 80, ¿aparecería en el cartel de un festival indie?
A lo mejor, no sé. El rollo del mundo indie es muy complicado. Desde luego Duncan Dhu en los 80 era un grupo indie. Salíamos en las revistas indies, sonábamos en las radios indies y estábamos en boca del mundo indie. Luego empezamos a vender discos y como el mundo indie es como muy cerrado y muy lleno de prejuicios, en un momento dado nos abandonó y nunca más nos volvió a aceptar. Ahora está como muy de moda el mundo indie. Hay cosas que están muy bien dentro de la independencia, pero hay cosas horribles. No todo lo que es indie es bueno ni muchísimo menos. Igual que tampoco todo lo que es mainstream es malo. La música es buena o es mala sin etiquetas. Lo peor del mundo indie es que es un mundo cargado de prejuicios.

¿Hay un antes y un después en Duncan Dhu desde que dejaron de sonar exclusivamente en Radio3?
Sí. Duncan Dhu empezó sonando en Radio3 y luego pasó a sonar en 40 Principales durante muchos años, entonces evidentemente dejó de sonar en Radio3, lo cual me parece bien porque es una radio pública y lo normal es que apoye a artistas que de otra manera no tendrían respaldo. Es hasta cierto punto lógico. Y ahora ocurre lo contrario. Yo desde hace dos discos, con este van a ser tres, ya no sueno en 40 Principales ni en ninguna radio de este tipo y vuelvo a sonar en Radio3. Es como volver al origen. Y también me parece perfecto. Radio3 al final está apoyando a la gente que lo necesita, como buena radio pública que es.

"Me gusta más mi voz a los 50 que a los 30"

Se despertó una mañana en la planta de los corazones rotos, ¿cómo se ve la vida desde la cama de un hospital?
Mal y eso que mi hospital está en el monte en San Sebastián y tiene unas vistas acojonantes al mar. Se ve mal sobre todo cuando nunca has estado en un hospital ni nunca te ha pasado nada y crees que eres inmune y que sólo se muere la gente de tu alrededor y tú nunca. Se te cae el mundo. Es un mar de lágrimas, de miedo, de incertidumbre, revisas tu vida siete u ocho veces por segundo, te pasan un montón de imágenes, quieres volver a casa y abrazar a tus hijos. De repente empiezas a desear hacer las cosas que durante muchos años te han parecido las menos importantes de la vida. Esto que es un tópico, realmente te das cuenta de que es verdad. Ahí nace este disco. Ahí es donde empiezan a venirme ideas. He necesitado tener un susto de este tipo para escribir canciones, porque yo antes no escribía las letras, o muy rara vez, y aquí he escrito 20 canciones, todas en primera persona. Todas hablan de mí y todas ellas con un denominador común, que es mi corazón. Es un disco muy conceptual en ese sentido.

¿Es otra persona desde entonces?
Pienso que sí. Cada vez menos. Me hice jurar a mí mismo que iba a ser otra persona porque realmente cuando sales de ahí eres distinto, pero al final te encuentras bien y te vas olvidando de que hace dos años estuviste en esa situación. Pero sí que llevo otros hábitos en la vida mucho más saludables, no sólo alimenticios, sino también mentales. Doy importancia a otras cosas, trato de aprovechar más la vida. Se añade además la edad que tengo y te das cuenta también de que esto se está acabando y que la vida va muy deprisa. Entonces tratas de exprimir todo mucho más.

¿Por qué 'Un corazón llamado muerte' y no vida?
Eso mismo me decía mi mujer. De hecho, a ella no le gusta nada ese título. Pero es Un corazón llamado muerte porque esta canción habla de cuando esa mañana me desperté en la planta de los corazones rotos, me bajaron a operar y yo iba como quien va al patíbulo. Mi corazón me estaba llevando allí y por eso es un corazón que se llama muerte, aunque cuando lees la letra de la canción te vas dando cuenta de que el corazón pasa de largo, la muerte pasa de largo, pero era la muerte la que venía en forma de corazón.

Mikel Erentxun

¿Es el disco que quería hacer antes de morir?
Sí, ahora me puedo morir tranquilo. Es un disco completo. Lo he escrito yo, lo he interpretado yo, he tocado yo los instrumentos… Más yo es imposible. Es el disco más personal. Todos decimos eso, pero es que este lo es porque es un disco que habla de mí, tocado por mí, interpretado por mí, grabado por mí… Ahora mismo, podría no grabar más discos y estaría orgulloso, aunque espero grabar muchos más (risas).

¿Qué le parece el anuncio de la bajada del IVA cultural?
El IVA cultural del 21% ha sido la espada de Damocles. Conozco a varios artistas internacionales que han girado por Europa y no vienen a España porque ya no es rentable. No es que se haya cargado la música, pero sí ha sido la puntilla. Hablo de la música pero también es el IVA del cine y todas las artes escénicas. Es un disparate. Hay países que no tienen ni IVA. Otros tienen el 4%, el 8%... Nosotros el 21%.

"Después de este disco, me puedo morir tranquilo"

¿Cree que se respeta la música en España?
No. Creo que no se le da la importancia que tiene y al final los músicos estamos más cerca del entretenimiento que de la cultura. Estamos más cerca de ser payasos, que de ser pintores o escultores. Pero ya no por las instituciones, también por la gente. En España no se le da el valor que por ejemplo se le da en el Reino Unido. Allí un músico o un cantante tienen un peso específico que no se da en España. Aquí en los programas de televisión somos el relleno. Ahora ya ni eso, ya ni salimos. Pero no me quejo, es lo que hay y siempre ha sido así.

Define 'Corazones' como un disco muy artesanal y está grabado en analógico. ¿Está desafiando al mercado musical actual?
Hombre desafiándolo no, porque no soy nadie para desafiar, pero desde luego no me gustan nada cómo suenan los discos en España, entonces uno hace lo que le gusta. Probablemente lo que haga yo no le guste a nadie, porque no suenan como suenan los demás discos. Siento que voy a contracorriente. Hago bandera de ello y pongo bien grande en la portada que está grabado en analógico. Hago bandera de ello porque me siento muy orgulloso de cómo grabo y de cómo sueno, que no es ni mejor ni peor, es distinto.

Usted que ha estado dentro de la SGAE, ¿cómo ve la institución?
Yo salí escaldado y no quiero saber nada más. Es una institución totalmente necesaria, injustamente demonizada, pero ahora es una merienda de negros. Al final va a resultar que estábamos mejor con Teddy.

Con 25 años participó en la película 'El anónimo'. En su blog da cuenta de que es un cinéfilo, ¿en qué película le gustaría tener un papel actualmente? Fue a ver '50 sombras de Grey' y dijo sentirse un intruso…
El cine es mi gran frustración. Me hubiera encantado dedicarme al cine, pero no he nacido para eso. He visto muchas películas buenas últimamente, sin ir más lejos, la ganadora del Oscar Birdman me parece brillante. Voy al cine casi por terapia. Voy dos, tres y hasta cuatro veces incluso por semana. La mayoría de veces voy sin saber lo que voy a ver. Me presento delante de la cartelera y digo voy a ver esta. Y así muchas veces ves mierdas como 50 sombras de Grey, pero no hay nada como ir al cine. Es como escuchar un disco en vinilo. 

¿No hay nada? ¿Ni la Real?
Me estás tocando la fibra. La Real y Anoeta son sagrados.

"Lo peor del mundo indie es que está cargado de prejuicios"

Su ídolo de adolescencia era Elvis Presley, ¿y el de su madurez?
En estos últimos diez años mi ídolo ha sido Bob Dylan. Quizá lo sigue siendo, lo que pasa es que en este disco mi mayor influencia ha sido Paul McCartney. Ahora mismo McCartney es quien más me gusta, pero los Beatles, Bowie, Elvis Presley, Bob Dylan, Johnny Cash… Ese es mi mundo.

A veces ha incluido en la lista mensual del iPod que publica en su blog a Berri Txarrak, ¿no le ha tentado nunca hacer un disco en euskera?
No. He cantado alguna vez en euskera, pero no me siento cómodo y eso que por ejemplo la última canción, Lau Teilatu, con Amaia Montero, fue un exitazo en el País Vasco e incluso fuera. Pero me siento un poco raro, aunque no estoy cerrado, lo que pasa que no lo hablo como para escribir. Si algún día alguien me da una letra que me guste, perfecto.

¿Es verdad que aprendió euskera por amor?
Bueno no aprendí, me propuse aprender por amor, pero nunca lo he llegado a aprender. Ahora tengo cinco hijos, dos con mi exmujer y tres con mi mujer actual y las dos madres les hablan en euskera a mis hijos. Con los cinco me propuse aprender a la vez que ellos. Ahora con la última, que tiene un año, me lo he propuesto en serio. Ya no va a haber más hijos, o aprendo ahora o no aprendo nunca.

Aparte de envejecer, ¿le preocupa algo actualmente?
No. Sólo envejecer.

¿Y políticamente?
Eso sí, tengo muchas inquietudes sociales. Me preocupa la situación de mucha gente e incluso gente que conozco. Y me preocupa la deriva política de este país, la corrupción, lo que pasa es que da tanto asco que al final uno trata de evadirse y de buscar placebos y opios distintos, pero lo bueno es buscar tu propio opio, no el que te imponen.