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Muere J.G. Ballard, referente de la literatura británica de ciencia ficción

Era conocido por obras como 'crash' o 'El imperio del sol'.

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'Creo en la no existencia del pasado, en la muerte del futuro y en las infinitas posibilidades del presente', dejó escrito J. G. Ballard (Shangai, 1930) en What I Believe, una suerte de credo personal que le encargó en 1984 la revista francesa Science Fiction y en el que el escritor volcó sus obsesiones. Ya inmortal, incluso antes de su muerte, el autor falleció ayer a los 78 años, según informó su agente, Margaret Hanbury, tras una larga enfermedad que le tenía apartado de la vida pública pero que no le impidió 'estar hasta el último momento con la pluma en la mano', como explicaba ayer Laura Falcó Lara, directora general de Minotauro, su sello en nuestro país.

Gran referente de la literatura de ciencia ficción del último siglo, su obra sin embargo es difícil de catalogar, más allá de las propias cosas que parecían quitarle el sueño y que se repetían en casi todas sus novelas, como la violencia y la experimentación. Según sus palabras, quería ofrecer 'un retrato de la psicología del futuro'. Del Shangai de su infancia, ocupado por los japoneses durante la II Guerra Mundial, que recreó con nostalgia y horror a partes iguales en El imperio del sol (1984) a los viajes a un futuro de pesadilla violento e hipertecnificado de La exhibición de atrocidades (1970) no hay mucha distancia. Y de ahí, directo a un presente nada optimista, donde la ideología neonazi se confunde con el fervor popular ante un centro comercial, como escribió en su última novela, Bienvenidos a Metro-Center (2006).

Falcó se mostraba anoche sólo parcialmente sorprendida ante la noticia de la muerte de un autor que 'arrastraba su enfermedad desde hacía unos años, que vivía retirado y que ya tenía una edad. Su obra es una de las más prolíficas y hasta que pudo desplazarse (hace unos ocho o diez años), era habitual verlo de viaje de promoción de sus libros por diferentes paises'. Para Falcó, Ballard 'fue una de las grandes plumas del siglo pasado' a pesar de que no fuera precisamente un best seller en nuestro país. Cosas de los géneros: 'Lo suyo era un tipo de ciencia ficción social que no era demasiado popular aquí y que, encima, reflejaba una sociedad que directamente no era la nuestra'.

A pesar de todo, el pasado año, el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona dedicó una ambiciosa restrospectiva titulada JG Ballard. Autopsia del nuevo milenio que saldó cualquier deuda posible con el autor y donde se le hacía un retrato con justicia: 'Paradigma del escritor de culto, hace tiempo que anticipa y diseca el universo en el que ahora mismo vivimos. Su imaginación visionaria creció en los ámbitos de la ciencia ficción onírica y subjetiva para acabar abrazando un aséptico hiperrealismo: en el fondo, siempre ha hablado de lo mismo, de las claves de la contemporaneidad y de las patologías de nuestro futuro inmediato, como si estuviese efectuando la autopsia de un futuro que ha nacido muerto'.