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Nacho Duato: "Me parece folclórico decir 'me siento español'"

Su periodo en Berlín va camino de terminar. En su cabeza: volver a España, no sin antes dejar claro su descontento para con el Gobierno: "Al PP la cultura le importa tres pepinos"

El coreógrafo valenciano Nacho Duato.- BETTINA STOESS

LAURA CRUZ DÍAZ

BERLÍN.- Nacho Duato (Valencia, 1957) es uno de los coreógrafos más exitosos actualmente. Sus coreografías se han representado en prestigiosos ballets como el Cullberg Ballet de Estocolmo, el Ballet de la Ópera de París o el American Ballet Theatre.

Dirigió el ballet del teatro Mijaílovski de San Petersburgo y desde 2013 dirige el Staatsballett de Berlín, del que será relegado en 2019, cuando finaliza su contrato, y será sustituido por la berlinesa de adopción Sasha Waltz (aunque nacida en la ciudad de Karlsruhe), hecho que ha levantado gran polémica.

Nacho Duato cree que Antonio Gades es el mejor coreógrafo de danza que ha habido en España aunque reconoce que “ya no hay grandes promesas. Se acabaron los tiempos de Mijaíl Barýshnikov (reconocido como el mejor bailarín de ballet del mundo) o Rudolf Nureyev, pero los rusos siguen siendo los mejores”.

¿Qué proyectos tiene para este nuevo año?

En octubre se reabre, tras su remodelación, el nuevo Staatsoper Unter den Linden, un edificio histórico precioso y empiezo con Romeo y Julieta. Hasta Navidad hemos representado El Cascanueces en el Staatsoper actual y hemos tenido una afluencia media del 90 %, que es muchísimo.

El panorama cultural en Alemania es muy diferente al de España en cuanto a presupuesto…

Sin duda. En este país hay 78 compañías de ballet subvencionadas por el gobierno, la más grande es esta que yo dirijo, el Staatsballett de Berlín, con 100 bailarines de 28 nacionalidades. Todas tienen bailarines pagados, director y orquesta. Imagínate que en España hubiese una compañía por cada ciudad, ya en cada Comunidad sería genial, pero eso no existe. España es un desierto cultural, hay gente muy buena pero no interesa invertir en ello.

Tus declaraciones en las que decías que "Berlín tiene algo de provinciano" se recibieron con críticas por parte de ciertos sectores políticos…

Ellos mismos lo dicen. A pesar de eso, es una ciudad esencial en el mundo del arte. Es maravilloso que haya siete filarmónicas aquí. Lo que no me gusta es que en Berlín el público es muy conservador, es decir, está muy polarizado entre la gente más conservadora y los que buscan algo más alternativo. Yo preferiría un público mucho más heterogéneo.

La semana pasada tuvo lugar la inauguración de la filarmónica de Hamburgo, el proyecto cultural más caro hasta la fecha en Alemania. Su seña de identidad han sido los sobrecostes (789 millones de euros cuando su presupuesto inicial era de 77) y su retraso, ya que se han tardado siete años más de lo previsto.

Los alemanes se lo pueden permitir porque nos imponen los recortes y nos aprietan el cinturón con la austeridad al resto de Europa, sobre todo en Grecia, Portugal y España. Se permiten eso y se permiten retrasar el tema del aeropuerto de Berlín, que aún no saben cuándo lo van a inaugurar, en el que nada funciona y también han tenido importantes sobrecostes.

Por cierto, allí bailó Sasha Waltz, la coreógrafa berlinesa que le sustituirá a partir de 2019 y con la que ha habido gran polémica.

No estuve en la inauguración, no me gustan los estrenos. En teoría estoy hasta el 2019, pero igual me voy antes. Anunciaron mi cese por un tema electoral y eso ha frustrado un poco el espíritu de la compañía, les ha sentado muy mal a los bailarines y a mí también, es una falta de respeto. Michael Müller (actual alcalde de Berlín) tomó la decisión sin haber visto ninguna función mía. Sasha Waltz hace mejor todo lo que sea fuera del escenario, ya que viene del mundo arquitectónico. Pero claro, tiene contactos en el mundo artístico. Todo el ballet está en contra de que ella les dirija. Su estilo es más de teatro físico y eso no es lo que demanda actualmente el público berlinés en la danza.

Alemania se caracteriza porque, debido a la gran inversión estatal, es muy asequible ir a los espectáculos culturales.

Sí, aquí unas entradas decentes rondan los 40 euros, como máximo. En España puedes pagar entre 150 y 300 euros por un estreno. En la Scala de Milán se pagaban a 3.000 euros, lo cual me parece bastante hortera. Es de nuevos ricos pagar tanto dinero para ir a un espectáculo que igual ni les gusta. En la Scala o en Madrid hay muchos menos espectáculos. Aquí tenemos, sólo en ballet, más de cien espectáculos y otros 200 de ópera, así que no hace falta poner entradas tan caras porque todos los días hay función. Mientras que aquí hacemos 60 espectáculos más las compañías invitadas, en Madrid bailarán 15 o así.

El nuevo Gobierno en minoría dirigido por Rajoy ha anunciado su intención de bajar el IVA cultural al 10 %, ¿cree en la veracidad de esta promesa?

Me parece que decir que lo quieren bajar al 10 es muy poco, tendrían que bajarlo más. Que lo dejen como en el resto de Europa, que es del 4 %. Es una animalada, incluso el 10 y el 21 % de IVA es un despropósito, pero al Partido Popular la cultura le importa tres pepinos. Estamos a años luz, en España hay buen teatro, buenos actores y gente que está luchando mucho por la profesión, pero es un desierto cultural comparado con el resto de Europa. Esta semana se bailan en el Deutsche teatro cinco óperas distintas. Hay 3 grandes óperas (edificios) en Berlín. Lo que se gastan en Berlín sólo en danza se lo gasta el Ministerio de Cultura para toda España.

¿Va a mejorar la cosa en la política española ahora que Unidos Podemos está en el Parlamento?

Todo ha cambiado mucho desde que está Podemos, mal que les pese y claro que va a seguir cambiando. Ahora la señora Cospedal ha pedido perdón por lo del Yak-42 gracias a que Unidos Podemos está en el Parlamento. Los del PSOE, el señor Bono por ejemplo, ahora les han puesto a parir, pero es que él fue ministro de Defensa y ¿qué hizo? ¿Dónde están esos contratos que faltan? Podemos ha despertado a la gente. La gente tiene ahora muchísimo más valor para salir a hablar y decir lo que piensa.

¿Pablo Iglesias o Iñigo Errejón?

No me gusta ninguno de los dos, me caen bien ambos, pero mi político preferido es Alberto Garzón. Habla desde el corazón, no es partidista y tiene vocación total. Por otro lado, Pablo Iglesias en mucho menos tiempo ha hecho mucho más. Todas las comunidades en las que está Podemos han reducido la deuda, es una gran diferencia. Lo que me sabe mal es que ni los de derechas ni los de izquierdas se enteran del ballet o del teatro. Quizá un poco más los de derechas porque de pequeños los llevaban a la ópera y oían música clásica. Suelo recibir muchas críticas cuando digo esto.

Nacho Duato durante un ensayo con sus bailarines.- YAN REVAZOV

Nacho Duato durante un ensayo con sus bailarines.- YAN REVAZOV

¿Está a favor del referéndum de Catalunya?

Sí, totalmente. No entiendo por qué no les dejan hacer un referéndum y que decidan ellos. No estoy de acuerdo con que tengan que decidir también los españoles, ¿desde cuándo les importa tanto Catalunya? Donde hay una burguesía educada y culta es en Barcelona, por eso el Liceo tiene muchísimo más nombre que el Teatro Real en todo el mundo. Yo me fui a los 16 años a Londres y he estado en muchos sitios, Estocolmo, Rusia, Berlín, etc. y por eso digo que no me siento español, no porque odie mi país. Me considero del mediterráneo. Lo de “me siento español” me parece folclórico. Que lo diga la Pantoja o Lola Flores pues vale, pero yo…

Fueron muy sonadas las declaraciones del nuevo ministro de exteriores, Alfonso Dastis, cuando dijo que los jóvenes emigraban “por inquietud y amplitud de miras” y que no era tan grave separarse de la familia o amigos.

Creo que está muy bien salir y es una experiencia, pero una cosa es salir por experiencia y otra porque no tienes trabajo y no te puedes pagar la casa. Estos ministros y Rajoy no se dan cuenta. No sé si algún día Rajoy se ha levantado y ha pensado: “Oye, cómo debe de ser lo de abrir la nevera y no tener nada que comer”. Que “la niña de Rajoy” no tenga qué comer. Esta gente de la derecha pija se cree que es todo como en un cuento, que no suceden las cosas. Y suceden. Hay niños, como mis sobrinos, que van al colegio en Valencia con cinco suéteres porque no hay calefacción en las escuelas. Eso son cosas que los políticos, como Rita Barberá, que en paz descanse, no ven. Aunque no sé si estará descansando muy “en paz” porque si yo fuese Rita, no estaría en paz ni muerta. Es increíble es que vayan sentados en su Ferrari y pasen por delante de las escuelas que están en barracones sin calefacción y sientan indiferencia.

¿Llegan también bailarines españoles a Alemania por la difícil situación de la danza?

Claro, se ha recortado muchísimo. Los que lo están pasando mal y yo los admiro por cómo luchan por sobrevivir son las compañías independientes cuyas retribuciones y presupuestos dependen de limosnas del gobierno y del ministerio. No sé si va a cambiar esto. Tendría que empezarse desde la educación. Si ya nos están quitando la música, las artes y la poesía en las escuelas por poner religión, la cosa no puede ir a mejor. Yo antes me sorprendía de que hubiesen llegado a la política personas como José María Aznar o Mariano Rajoy, aunque ahora, después de Donald Trump, cualquier cosa puede pasar.

¿Cómo se plantea su carrera después de su paso por Berlín?

Me voy a España, tengo muchas ganas. En marzo tengo 6 ballets míos que se montan por todo el mundo y ya con eso podría vivir sin hacer nada, pero quiero montar en Madrid una fundación que se encargue de fomentar la danza, recoger todos mis vestuarios documentados con fotos, críticas, libros, etc. Y quizá un espacio para poder hacer mesas redondas y hablar de arte y cultura. También me gustaría montar una compañía con 15 bailarines ya más maduritos. Cuanto más preparado estás físicamente para estar en un escenario, tu cuerpo se deteriora más. El momento en el que el cuerpo y la mente están en su máximo esplendor es muy corto, dura seis o siete años, más o menos de los 25 a los 30. Luego el cuerpo empieza a deteriorarse. A los 36 o 37 ya habría que pensar en retirarse de la danza.