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Reseña de 'Caso Murer' ‘Caso Murer’, de la absolución de un sádico nazi al resurgimiento de la ultraderecha

El cineasta Christian Frosch rescata en ‘Caso Murer: el carnicero de Vilnius’ el escándalo del juicio y absolución del sádico oficial de las SS Franz Murer, para explicar el resurgimiento de la ultraderecha hoy en Austria.

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Franz Murer, uno de los nazis más sanguinarios de la historia, se benefició de un juicio corrupto, un hecho que cuenta la película de Christian Frosch.

Rodolfo Martín Villa, ex ministro de Gobernación e Interior en el franquismo, investigado en Argentina por crímenes de lesa humanidad, campa a sus anchas por la calle a sus 84 años. El torturador Antonio González Pacheco, conocido como ‘Billy el Niño’, ha burlado a la justicia argentina y se pavonea ante sus propias víctimas en este Madrid del siglo XXI. La justicia no siempre gana y la política a veces manipula a jueces, abogados y periodistas o juega con ellos. Y hoy Vox y su discurso ultraderechista reaccionario presumen –con la complicidad del PP y Ciudadanos- de principios morales elevados ante una España atónita. De aquellos barros, estos lodos.

Y no son los únicos. Austria contempla desde hace tiempo cómo su canciller Sebastian Kurz (Partido Popular Austríaco) se lleva a las mil maravillas con el ultra Heinz-Christian Strache, vicecanciller, miembro del Partido de la Libertad de Austria y procedente del sector neonazi. “Austria no tiene alma ni carácter. En ella conviven criminales, testigos y víctimas”, ha sentenciado el cineasta austriaco Christian Frosch, que para denunciar la situación actual de su país ha rescatado, en ‘Caso Murer: el carnicero de Vilnius’, una de las historias del pasado reciente austriaco, la del juicio y espeluznante absolución en 1963 del criminal nazi Franz Murer.

La historia nacional austriaca

Centrada en los diez días que duró el juicio contra ‘el carnicero de Vilnius’, con algunos apuntes de las reuniones que mantuvieron ciertos políticos –algún socialdemócrata también- fuera de la sala de justicia para manipular el proceso, la película de Frosch es un detallado retrato de “cómo funciona y ha funcionado la historia nacional austriaca” que, desgraciadamente, se puede trasladar a nuestro país y a muchos otros. El resurgimiento de la ultraderecha en el mundo se beneficia mucho de la ignorancia. La historia reciente silenciada –hay un total desconocimiento del ‘caso Murer’- es una lacra letal.

El resurgimiento de la ultraderecha en el mundo se beneficia mucho de la ignorancia.

Franz Murer, oficial austriaco de las SS que estableció, organizó y gobernó el gueto de Vilnius, conocida como ‘la Jersusalén de Lituania’ antes de la guerra, se ganó el apodo de carnicero por su sadismo contra los judíos. Solo 600 de los 80.000 judíos del gueto sobrevivieron al nazismo. Tras ser condenado en la URSS en 1947 a 25 años de trabajos forzosos por el asesinato de ciudadanos soviéticos, cumplió solo cinco años de condena y regresó a su país gracias al Tratado del Estado de Austria. El superviviente y cazador de nazis Simon Wiesenthal logró que en 1963 fuera nuevamente procesado por el asesinato de diecisiete personas. En un tiempo ridículo, algo más de una semana, se terminó el juicio con su absolución.

"Y pienso en el saludo nazi"

Rescatar una historia como ésta y a través de ella denunciar los peligros de la Europa de hoy son grandes atractivos de esta película, un trabajo construido en gran medida sobre las grabaciones del juicio celebrado en Graz. Sin embargo, no son los únicos. Hay en ‘Caso Murer: el carnicero de Vilnius’ un elemento poderosísimo, el de la empatía con las víctimas. En el juicio real, una mujer del jurado popular que decidió finalmente el veredicto cambió de opinión al ver frente a ella a esas mujeres y hombres que habían sido testigos de la crueldad nazi.

Los responsables fueron el sistema judicial, la prensa y las políticas gubernamentales.

Es muy doloroso escuchar, aunque se trate de una ficción, los testimonios de personas que vieron cómo asesinaban a sangre fría a sus padres o a sus hijos, a sus amigos y vecinos. Es desgarrador contemplar su sufrimiento. Pero también es casi insoportable asistir a la sarta de mentiras que narran los testigos de la defensa, ensalzando a un nazi criminal, y a las preguntas de su abogado que pone constantemente en duda la veracidad de las palabras de las víctimas. “Y pienso en el saludo nazi o en la forma en que se reían de los testigos, que no están en la película aunque ocurrieron, porque hubiese sido completamente inverosímil hoy”.

De plena actualidad

“Este caso fue uno de los escándalos más serios que ha sufrido Austria. Los responsables fueron el sistema judicial, la prensa y las políticas gubernamentales. La película muestra el pequeño peso que tiene la verdad y la justicia ante los intereses del poder. Lamentablemente, el caso Murer está de actualidad”, afirma el director en las notas de producción de la película, donde confiesa su antigua ignorancia sobre la historia de uno de los mayores responsables del Holocausto en Vilnius. “Primero empecé a investigar por puro interés personal y luego resultó ser un viaje al capítulo más oscuro del sistema judicial austríaco de la posguerra”.

Uno de los fotogramas de la película, que recrea la falsedad del juicio a Franz Murer.

El periodo de la posguerra en Austria, los últimos años cincuenta y los primeros sesenta, se adoptaron posiciones que, en opinión del cineasta, “dictaron la situación política actual. Nunca hubiese pensado hace 5 años que en poco tiempo tendríamos de nuevo un debate como este. Como norma, si eres cineasta estás encantado cuando tus películas tienen repercusión contemporánea. Pero realmente desearía que algunas de esas actitudes no fuesen otra vez contemporáneas”.