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Aaron Ñiguez: "Creo en las personas. Mi ídolo podría ser un vigilante"

ENTREVISTA AL JUGADOR DEL ELCHE. Hermano de Saúl, la nueva perla del Atlético. El futbolista criado en la playa. El hombre que cree en el destino y que nos deja una frase para reflexionar: "Si las cosas pasan en esta vida es por algo".

Aarón Ñiguez en un partido con el Elche.

ALFREDO VARONA

MADRID.- En su infancia, las habitaciones de casa estaban llenas de balones de fútbol. Hijo y hermano de futbolistas (entre ellos, Saúl, el del Atlético), Aaron Ñiguez, de 25 años, humaniza la profesión. "No hablo antes de pensar".

Hombre realista, parte con una ventaja: su trabajo es su pasión lo que, sin embargo, no le da derecho a desvincularse de la realidad. Sabe que luego hay otra vida como le pasó a su padre que, tras retirarse del fútbol, montó una agencia de viajes. Ahora, Aaron estudia inglés con una motivación muy sana. "Es un idioma que me encanta". El día de mañana es una incógnita ("quisiera ser entrenador"), pero aun es pronto. Aún quedan muchas citas en su vida como la de esta noche en el Bernabéu frente al Real Madrid (21.00 horas), en la que sería un pecado olvidarse del gol de chilena que su hermano Saúl le marcó a Casillas. "Todos los jugadores hemos intentado este recurso alguna vez", explica.

Fue hijo de futbolista. ¿Fue la infancia perfecta?

"Mi infancia me enseñó hábitos de futbolista profesional como la alimentación, la siesta o no hacer deportes de riesgo"

No creo en la perfección. Pero esa infancia me dejó cosas que me valen para hoy, sí. Me enseñó hábitos de futbolista profesional como la alimentación, la siesta o no hacer deportes de riesgo. Siendo un niño, me dio la oportunidad de entrar en vestuarios de futbolistas. Pude comprender lo que significaba perder en el fútbol. Mi padre cuando llegaba a casa, después de haber perdido, siempre estaba triste.

Nadie nació para perder

Sí, claro, porque se trata de ganar. En esto del fútbol es un porcentaje muy importante. Por eso cuánto antes lo aprendas es mejor. Yo recuerdo que mi padre cuando perdía estaba deseando que llegase el partido siguiente. Se sentía más inquieto.

Se rompió usted la rodilla jugando. ¿El fútbol está lleno de contradicciones?

"El fútbol es como cualquier otra profesión. Tienes que aprender a sufrir; tienes que aprender a saber donde estás"

No lo sé. Pero supongo que será como cualquier otra profesión. Tienes que aprender a sufrir; tienes que aprender a saber donde estás. Nadie puede hacerlo por ti. Yo he sufrido y lo sé. Sé que esto no tiene siempre por qué ser justo, pero es lo que hay. He elegido esta profesión como mi padre y mis dos hermanos, y si la has elegido, debes admitir sus riesgos. Tienes que saber que mañana puedes lesionarse y no volver. A los 20 años, la semana en la que iba a ir con la sub-21 me rompí la rodilla. Me tiré seis meses fuera y, sin embargo, si hubiera jugado ese partido, ¿quién sabe lo que hubiera pasado?

A lo mejor, sería peor, quién sabe

"Soy el tipo más feliz del mundo al llegar a un entrenamiento y hacer un rondo, una carrera continua, unos estiramientos…"

A mí me ayudó a descubrir que cuando las cosas pasan en la vida es por algo, ya nadie puede convencerme de lo contrario. Quizá por eso ahora valoro tanto lo que tengo. Soy el tipo más feliz del mundo al llegar a un entrenamiento y hacer un rondo, una carrera continua, unos estiramientos…, algo tan simple y a la vez tan valioso para mí. Hubo un tiempo en el que no pude hacerlo, y no se me olvida.

Su película de la infancia fue Hook. ¿Encontró a Peter Pan en el fútbol?

"Si hay que hablar de un Peter Pan en el fútbol diría que ese hombre fue Ronaldinho"

 final, sí. Creo que Peter Pan sí existe. Pero no tiene por qué ser uno solo. Si hablo del fútbol le diría que ese hombre fue Ronaldinho. Lo conocí en un sponsor de Nike que hice con él. Me impresionaba las cosas que hacía. Lo veías y querías ser como él. Pero si me habla de la vida hay tanta gente…, porque, al final, el fútbol sólo es un trabajo más, pero la vida… La vida es algo más amplio en la que hay gente que no se la conoce y lucha mucho por tener algo, lo que sea…. Tengo amigos y lo sé. Por eso creo en personas, no en ídolos. Y si debemos hablar de ídolos hasta un vigilante de seguridad, por poner un ejemplo, podría ser mi ídolo. Si se lo merece, sí, ¿por qué no?

Estoy de acuerdo

"En la humildad se descubren cosas muy interesantes de las personas. Por eso la necesito. Llegué hasta aquí gracias a ella"

En la humildad se descubren cosas muy interesantes de las personas. Por eso la necesito. Llegué hasta aquí gracias a ella. Supe sufrir, llorar a solas, y salir adelante. Me acuerdo en la residencia del Valencia, en mi habitación, sin mis padres, sin mis hermanos, sin los días de playa… Pero había que intentarlo. La vida es superarse y fijarse en los que lo consiguen. Mire, por ejemplo, a Rafa Nadal siempre ahí, siempre intentándolo… No para nunca.

En Twitter usted escribió: "Tenemos más cojones que palmeras". ¿Hace falta algo más que eso?

Bueno, no me fiche por eso. En realidad, es una expresión que aquí, en Elche, se dice mucho, heredada de un antiguo futbolista del equipo… Y es verdad que en ese momento… Fue una victoria tan delicada que me cogió en un momento muy caliente y lo expresé así… Las emociones son así

¿En qué se parece su profesión a esta mía de preguntar?

Si le digo la verdad, no creo que haya tanta diferencia. Y, si acaso, la diferencia estaría en el sueldo. Pero en lo sustancial es lo mismo, ¿qué diferencia hay? Usted se levanta cada día para escribir mejor y yo para jugar mejor al fútbol. Tenemos esa habilidad para trabajarla. Hemos trabajado para estar donde estamos, pero luego sí es verdad que la sociedad no valora con el mismo sueldo a un periodista que un futbolista. Conozco a gente en su trabajo y lo sé. Tengo relación.

No sé usted en el fútbol, pero en esto del periodismo la paciencia ha de ser infinita. El otro día el Gabinete de Prensa de un club de Primera me negó la entrevista con un futbolista que quería hacerla. "Sí, encantado", me había dicho

"Al final, nosotros, los futbolistas, somos trabajadores que tenemos que seguir un protocolo y si tú jefe te dice que no…, no podemos hacer otra cosa"

Al final, nosotros, los futbolistas, somos trabajadores que tenemos que seguir un protocolo y si tú jefe te dice que no…, no podemos hacer otra cosa. Si el futbolista debe acatar una orden, el periodista tiene que entenderlo. En el club, yo tengo gente por encima mía, gente que pone unas normas… No puedo hacer todo lo que quiera.

Va a llegar el momento en el que para hablar con su hermano Saúl usted va a tener que pedir permiso al jefe de prensa del Atlético…

Sí, no le digo que no, y lo entendería. Al final, Saúl es un trabajador más del Atlético… Los futbolistas somos trabajadores cuya vida tampoco puede ser perfecta, porque no hay vidas perfectas. Pero frente a eso tienes que saber que el fútbol es así: tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, como todo.

En el País de Nunca Jamás no se hubiese perdido el romanticismo

"Ahora, entras en un vestuario y lo raro es no ver ningún tatuaje. Pero si antes no había problemas para que un jugador firmase un autógrafo, o diese una foto a un niño, ¿por qué lo va a haber ahora?"

Yo no lo he perdido. Intento ser un romántico. Creo que, además, lo consigo. Quiero vivir con lo que aprendí de mi padre. Puede ser que el fútbol ya no sea como en su época. Ahora, entras en un vestuario y lo raro es no ver ningún tatuaje. Pero si antes no había problemas para que un jugador firmase un autógrafo, o diese una foto a un niño, ¿por qué lo va a haber ahora? A mí me las dieron y yo las voy a dar.

¿Saúl dice lo mismo en el Atlético?

Sí, claro. Al final, todos somos hijos de los mismos padres… Hemos vivido lo mismo. No podemos olvidarnos de cuando éramos niños ni de lo que son los niños. La mayoría juega al fútbol aunque sólo sea para ver quien chuta más fuerte al balón… Entonces la gente como nosotros no podemos fallarles. Máxime porque nosotros, a diferencia de otros muchos, hemos tenido la suerte de llegar.