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"Los alemanes aún ven a España como un país de pandereta"

Joan Cañellas es uno de los héroes de esta selección de balonmano. Su golazo en el último suspiro contra Dinamarca nos acerca a la final del Mundial. Hoy, Francia en semifinales

Joan Cañellas intenta un lanzamiento ante Dinamarca. EFE/Srdjan Suki

EDUARDO ORTEGA

Aunque lo niegue, lo suyo tiene algo del Iniestazo de Suráfrica. "Creo que se puede asemejar más a un final de un partido de baloncesto", termina por matizar. Joan Cañellas (Santa María de Palautordera, Barcelona, 1986) hizo saltar y gritar el miércoles al banquillo español y a miles de aficionados en sus casas con su gol, golazo cuando ya muchos maldecíamos la prórroga. Ese tanto de un inmigrante español en Alemania (pasó por el Hamburgo y ahora juega en el THW Kiel) que estudia márketing a distancia en la Universidad Oberta de Catalunya. Ese obús que volvió a dejar en la cuneta a Dinamarca y que hoy nos lleva a semifinales contra otro ogro, Francia (19.00 horas, La 1).

-¿Puede recordar cómo vivió ese último minuto?

¡Sí, claro! ¡Cómo olvidarlo! Llegamos con posesión a falta de un minuto o así para el final. Los árbitros me pitaron falta en ataque o pasivo o algo así, así que tuvimos que defender. La defensa nuestra estuvo bien, en la línea de todo el partido. Hansen lanzó y paró Gonzalo. Después hubo tiempo muerto y ahí planeamos la jugada que teníamos que hacer. Y la jugada que decidimos salió perfecta. Teníamos que lanzar sí o sí, y, si no era posible, dejar poco tiempo a Dinamarca para que no tuviera tiempo de reacción, para que no nos pudiese meter gol después. Encontré el espacio y al final todo salió bien. Todos muy contentos y eufóricos.

-¿Cuándo lanza cree que va a entrar?

Sabía que por lo menos tenía que ir entre los tres palos, así que lancé esquivando el bloqueo del defensa por la derecha. Intenté tirar entre los tres palos. Creo que a veces es mejor tirar abajo porque lo hace más difícil para los porteros. Al final, la elección resultó buena, porque se coló entre sus piernas. Al no ir pegado al palo, conseguí que la pelota pasara entre sus piernas. No era importante por dónde entrase, sino que entrase. Y así fue.

-¿El ‘iniestazo’ del balonmano?

Bueno… algunos ya lo han comparado, pero creo que tampoco es realmente comparable porque lo nuestro fue en cuartos y aún estamos en semifinales. Ojalá hubiera sido en la final y ya hubiéramos ganado. Creo que se puede parecer más a un final de un partido de baloncesto.

-Usted es, salvando las diferencias, uno de los miles de casos que hay de españoles en Alemania. ¿Cómo se ve el precario balonmano español desde allí?

Los sueldos en Alemania también se han resentido un poco y han ido a la baja. Pero está claro que la crisis, en general, y en el balonmano en particular no es comparable para nada a la de España. Allí los pabellones siguen llenos y salimos mucho más en los medios. Todo eso hace que la situación se viva de otra manera, mucho mejor. En ese sentido, para un jugador es un placer y una experiencia única.

-¿Y a España en general cómo se la considera?

La imagen que tenemos fuera, en muchos países pero sobre todo en Alemania te lo puedo confirmar, es que somos gente poco seria, muy fiestera y que España es un país de pandereta. Es difícil cambiar esta imagen, pero somos muchos los españoles que estamos en Alemania trabajando en diversos sectores y creo que todos esos tópicos los están quitando de en medio todos los españoles que hay trabajando allí. La imagen ha cambiado un poco.

-Si llegan a la final, se dará el caso de jugarla contra un rival (Qatar o Polonia) bastante inferior a priori de sus cruces de cuartos y semifinales.

Bueno, está claro que Dinamarca y Francia son rivales muy duros. Pero tampoco se puede menospreciar la labor de Qatar y de Polonia, dejando fuera a selecciones como Alemania o Croacia, que tienen mucha calidad. Si están en semifinales es por algo.

-¿Cuál es el secreto de Qatar?

Es importante para un equipo tener una muy buena portería, eso ya da mucho. Y ellos tienen unos cancerberos que están parando bastante, lo que les da mucha seguridad. Tienen a Saric, que es uno de los mejores porteros que hay, que es clave. Además, son muy agresivos atrás, con la típica defensa agresiva que le gusta a Valero [Rivera]. Luego en ataque quizás tienen más problemas, pero su juego se basa en la dureza defensiva. El hecho de jugar en casa también les aporta un plus y llevan mucho tiempo preparando este campeonato, a diferencia de la mayoría de selecciones. Nosotros, por ejemplo, sólo tuvimos dos semanas, mientras ellos llevan meses. Eso, sin lugar a dudas, se nota. Llegan como motos, muy fuertes físicamente, pero también porque, y no lo digo por querer menospreciar a otras selecciones, a ellos no les ha tocado, como a nosotros, luchar contra favoritas. Pero Qatar está dónde está por méritos propios.

-Hablando de porteros, vaya Mundial de Gonzalo…

A mí no me ha sorprendido tanto. A Gonzalo lo vi jugar cuando era alevín, cuando tenía diez años o así, en Granollers. Entonces ya veías que, para lo chiquitín que era, no era normal cómo se movía, la intuición que tenía y cómo paraba. En Granollers estuvo genial y el año pasado en Francia también estuvo muy muy bien. Su labor esta temporada en la Liga española [en el Barcelona] quizás es más difícil de valorar porque no es comparable al Mundial, pero aquí está demostrando lo muy buen portero que es a pesar de ser tan joven.

-Tras Dinamarca, ¿ha pasado lo peor?

No sé cómo lo hace, pero Francia es un equipo que siempre empieza los campeonatos con dudas y parece que no son el mismo equipo que años anteriores. Sin embargo, luego siempre llegan a la recta final a tope. Han ganado con facilidad los últimos partidos y físicamente nosotros tuvimos mucho desgaste el miércoles, aunque no pueda servir de excusa. Sabemos que va a ser un encuentro muy duro porque ellos, además, tienen jugadores con mucha experiencia y de primer nivel. Eso que hace que nosotros tengamos que darlo todo y jugar mejor que ante Dinamarca, si es que realmente queremos ganar, porque va a ser un choque muy complicado.

-¿Francia les hace preparar el partido para jugar de manera distinta que, por ejemplo, contra Dinamarca?

No, se suele salir más concentrado. A medida que va pasado el campeonato, es cierto que el equipo está más rodado. Francia es un ejemplo de equipo que va de menos a más, y creo que con nosotros este año también ha sucedido así. Cuando se acercan los momentos importantes y difíciles, parece que nosotros estamos aportando un plus y eso nos ha hecho llegar hasta semifinales, sin duda.

-¿Su tobillo está listo para la guerra?

Todo bien, todavía habrá que pasar por el mecánico para que esté a punto, pero bien (risas).

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