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Caicedo guía al Levante

Su gol al Espanyol aleja el descenso (1-0)

SALVA TORRES

 

Caicedo anda sobrado, exultante. Ojeadores de diversos equipos, ayer en la grada del Ciutat de Valencia, le siguen la pista. Sus carreras con las piernas arqueadas de cowboy, sus controles y desmarques, sus goles están propiciando que el Levante vea el fantasma del descenso con ojos incrédulos. Es el toque de distinción, el lujo de un conjunto granota que mira hacia abajo con juego de altos vuelos. Se adelantó en el marcador mediante una jugada clásica: Valdo amagó, terció por su banda derecha y centró para que el ecuatoriano rematara impecable de cabeza. El extremo con pasado espanyolista también vive un momento dulce, una segunda juventud.

El Levante, plagado de excombatientes, cuenta con viejas glorias reverdeciendo laureles. Del Horno protagonizó el empate en Anoeta, y tanto Ballesteros como Nano son dos cerrojos que suplen el crujido de bisagras con la colocación y la anticipación en el corte. El joven Iborra, bien plantado en el medio campo, contribuye al despegue levantinista.

No se lo puso fácil el Espanyol. Empezó sufriendo por la presión azulgrana. Juanlu avisó muy pronto con un disparo al larguero. Caicedo confirmó las expectativas de salida marcando de cabeza. A partir de ahí, los de Pochettino sacaron a relucir lo mucho y bueno que tienen en ataque. Luis y Sergio García, Callejón, Álvaro, un continuo incordio, y Verdú viniendo de atrás, pusieron cerco al Levante. Tocó defender la mínima ventaja que les alejaba del descenso. Y lo hizo sin tapujos, agrupado en su campo y buscando primero a Caicedo, para ver si el delantero firmaba la póliza contra incendios, y después a Stuani, su sustituto.

Callejón, apagado en la primera mitad, tomó el mando del abordaje, moviéndose de una a otra banda, hurgando en el cemento armado defensivo de los azulgrana. El Levante no sólo aguantó la presión del Espanyol, sino que pudo sentenciar si el bisoño Jefferson Montero hubiera finalizado una buena jugada personal. Al final hasta Kameni subió a rematar, con la grada en pie, que celebró la victoria con apoteosis. El Levante huye de la quema.