Este artículo se publicó hace 16 años.
Un círculo de elogios, puyas y treguas
A ocho jornadas para que concluya la Liga, el clásico enfrentará de nuevo a Pep Guardiola y Manuel Pellegrini

A ocho jornadas para que concluya la Liga, el clásico de esta noche enfrentará de nuevo a Pep Guardiola y Manuel Pellegrini, dos personajes tan dispares en su manera de entender el fútbol como en su modo de comportarse ante los micrófonos. Dominador del verbo y del escenario como pocos, el técnico del Barcelona marca la pauta. El del Madrid sigue la estela de Guardiola cuando no se puede desmarcar. "El mundo no se acaba en el Bernabéu. La Liga no se decidirá allí", anunció el entrenador azulgrana hace una semana. "El clásico no decidirá la Liga", le secundó Pellegrini un día después.
En la batalla dialéctica y psicológica que los dominadores del campeonato libran a través de los medios de comunicación, el Barça se impone al Madrid, casi siempre a remolque de las estrategias comunicativas de Guardiola. En lo que llevamos de curso, el técnico azulgrana ha administrado a su conveniencia los elogios y las puyas al gran rival, también los periodos de tregua. Pellegrini, reticente a llevar la iniciativa, se ha visto obligado a replicar.
Como vigente campeón, y tras el triplete, Guardiola inició el curso anunciando que la versión 2009-10 del Barça perdería todas las comparaciones con la anterior y recordando la dificultad de competir contra el Madrid tras "la tremenda inversión" realizada por Florentino Pérez y el gran equipo que había construido para aspirar a todos los títulos. Pellegrini, más preocupado entonces por la marcha, en contra de su voluntad, de Sneijder y Robben, se limitó a contestar: "No creo que tengamos problemas para equilibrar el fútbol del Barça".
El desarrollo del torneo abonó la indiferencia hasta que el Madrid topó con el Alcorcón en la Copa (4-0) y la prensa comenzó a fustigar a Pellegrini. "Le deseo la mejor suerte del mundo; es un técnico magnífico. Algo así le puede pasar a cualquiera y si alguien se piensa que el triplete se consigue en octubre, se equivoca", le defendió Guardiola.
Pero llegó el primer clásico, el del Camp Nou, y Guardiola recurrió de nuevo a la millonada invertida por el Madrid para justificar el liderato de los blancos. "¡Cómo no va a ser el Madrid líder después de gastarse 270 millones!", afirmó. "Discrepo de los que dicen que juegan mejor que nosotros: ni van por delante en Liga ni en Champions", contratacó Pellegrini. "Ganarle al Madrid tiene mérito: es un grandioso equipo", contemporizó el técnico azulgrana tras la victoria.
Un mes después, antes de que el Barça conquistara el Mundial de clubes, el técnico del Madrid se defendió de las críticas aludiendo al juego azulgrana. "Me gusta mucho cómo juega el Barcelona, pero si nosotros jugáramos así, el Bernabéu nos pitaría", aseveró Pellegrini. Luego, confesaría: "El Madrid me está costando más salud de lo que imaginaba; al entrenador se le considera un tarado".
El chileno piropeó a Guardiola tras su renovación "lo que ha hecho ha sido espectacular" , antes de echarle un cable con la crisis de resultados de febrero. "El Barçatiene un punto más que el año pasado; es complicado mantener siempre el nivel de un equipo que juega muy bien", aseguró Pellegrini. Guardiola le devolvería el favor tras la eliminación europea de los blancos. "Se recuperará e irá a por la Liga. Es favorito como nosotros para conseguir el título", advirtió el técnico azulgrana, que no tardaría en pasar al ataque.
"Después de todo lo que hemos ganado, el mérito de estar arriba compitiendo con el Madrid es nuestro. Ellos gastaron mucho dinero y tienen mucho poder", proclamó Guardiola . "Todo el mundo tiene su mérito", se limitó a responder el chileno. Eso fue justo antes de que ambos coincidieran en restar trascendencia al clásico, a la espera de lo que suceda hoy.
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