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La cuerda se tensa en torno a Laporta

El presidente del Barcelona podría verse obligado a dimitir el jueves por la presión de su junta directiva. El escaso apoyo recibido en la moción de censura puede provocar también la salida de algunos directivos.

PÚBLICO.ES

El resultado de la moción de censura el pasado domingo ha alterado sobremanera la vida institucional del Barcelona. El presidente Joan Laporta, pese a salir derrotado por el 60,6% de los votos ya ha reiterado que no piensa dimitir y agotará su mandato hasta 2010. Sin embargo, en las últimas horas algunos directivos de la entidad azulgrana han reflexionado sobre el castigo que recibieron por parte de 23.870 socios .

La reunión de la junta directiva que tendá lugar el próximo jueves se presenta como una de las más importantes de los últimos años. La web del diario Sport publica que Laporta se verá obligado a presentar su dimisión en dicha reunión por la presión de su propia junta directiva.

Según el periódico deportivo, el vicepresidente primero Albert Vicens encabeza un grupo de directivos que solicitará la dimisión de Laporta o amenazarán con abandonar sus cargos, lo que obligaría a convocar elecciones anticipadas. Laporta no tendrá otra opción que la dimisión "para intentar la pacificación del entorno y para permitir que la junta pueda acabar su mandato que finaliza en 2010", según el diario.

Mientras, el propio Laporta ha reiterado hoy que no piensa dimitir del cargo, a pesar de los rumores y de las posibles renuncias que se puedan producir el próximo jueves en la junta directiva que preside."No tengo intención de dimitir. Estamos legitimados para continuar", ha ratificado Laporta a su llegada al aeropuerto de Barcelona, tras participar hoy en una reunión de clubes en Suiza, en la que ha sido refrendado como responsable de relaciones externas.

"Debemos de seguir por coherencia y responsabilidad con el club", añadió Laporta, quien recordó que la junta "ha superado la moción de censura", por lo que la directiva "tiene suficiente margen de maniobra" para gestionar el futuro del club, que para Laporta es esperanzador porque ahora mismo el consejo directivo tiene "ilusión y energías renovadas".

Así, en la junta directiva del jueves, se espera como mínimo dos o tres dimisiones de directivos que ya han anunciado en privado que no desean continuar con el marco que se ha generado en el club, tras los resultados de la moción de censura.

Estas bajas que se esperan en el consejo serán cubiertas en breve con personas cercanas al presidente para respaldarlo aún más en el difícil camino que se iniciará para Laporta, ya que cuenta con una respuesta en su contra en las urnas.

El entrenador el Barça B, Luis Enrique, también ha msotrado su parecer sobre la "complicada" situación que está viviendo el club y ha dicho que no le ayuda ni a él ni al entrenador del primer equipo, Pep Guardiola, porque considera que un técnico "siempre pretende que el ambiente sea el mejor" y que le gustaría que "el clima fuera más llevadero".

"Estamos en una situación en el club complicada por todo lo que ha rodeado la moción, y a mí me gustaría que se pudiera trabajar en las mejores condiciones. Creo que lo que le interesa al Barça es tranquilidad, es la mejor manera de afrontar cualquier proyecto deportivo y a mí como entrenador del Barça Atlètic me interesa que todo se tranquilice, que se pueda trabajar en las mejores condiciones", dijo Luis Enrique en su presentación como imagen de Cajastur en Catalunya.

El domingo, la moción de censura del socio Oriol Giralt contra la gestión de Laporta recibió 23.870 votos, el 60,6 por ciento de los 37.294 depositados. Los votos a favor fueron 14.871, el 37,75 por ciento. A Giralt le faltó poco para alcanzar el 66 por ciento de los votos necesarios para forzar la salida de la junta.

Laporta dijo después de la moción que no iba a dimitir y que pretendía agotar su mandato, que expira en 2010. La campaña de Giralt se vio reforzada cuando el ex mano derecha de Laporta, Sandro Rosell, anunció que se presentaría a las elecciones si la moción salía adelante. Rossel fue el responsable de los fichajes de Ronaldinho y Deco cuando era el vicepresidente de Laporta antes de renunciar en 2005 por diferencias con el estilo de dirección de su jefe.

Laporta presidía el club cuando ganó dos títulos consecutivos de Liga en 2005 y 2006, además de la Liga de Campeones de 2006, pero ha sido muy criticado por su gestión en los dos últimos años. Al final de la última temporada, los aficionados protagonizaron varias protestas pidiendo su dimisión después que el equipo no sumara ningún título por segundo año consecutivo. El club respondió despidiendo al entrenador Frank Rijkaard y nombrando en su lugar el ex capitán, Pep Guardiola.

En un intento de revitalizar la plantilla, el Barcelona fichó al lateral brasileño Daniel Alves y al centrocampista de Mali Seydou Keita, que jugaba en el Sevilla; además de recuperar al ex juvenil del Barça Gerard Piqué, que estaba en el Manchester United, y contratar al uruguayo del Recreativo de Huelva Martín Cáceres.