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David Navarro: "En el fútbol me he dejado la salud"

El antihéroe del fútbol español acaba con su misterio en esta conversación. Un hombre que ayuda a los demás, que reconoce sus caprichos y al que mañana podemos ver por Valencia comiendo un menú del día de 6 euros

El futbolista del Levante David Navarro.

ALFREDO VARONA

MADRID.- Hay futbolistas como David Navarro (Valencia, 1980) separados de la indiferencia. Quizá sea un hombre que reúne las características favoritas para el periodismo. En un mundo plagado de héroes, él actúa como el antihéroe. Pero, en realidad, es un gran desconocido. Un misterio atroz que, a lo largo de estos 14 años en Primera, han fortalecido sus silencios. "No me gustan las entrevistas". Por eso calló frente a la crónica de sucesos que tantas veces lo invadió. Si se teclea en Google "entrevistas con David Navarro" apenas aparece algo que desobedezca al misterio, al gran desconocido que es este jugador criado junto al mar. Su fortaleza tal vez esté en el tiempo. Va a cumplir 35 años y sigue de titular en el Levante. Así que esta entrevista, por encima de una conversación, representa un desafío para conocer al hombre que habita dentro del futbolista. Un tipo sin miedo que esta noche se enfrenta al Madrid (21.00 horas, Santiago Bernabéu) con el sello de hombre maduro. "Otro no hubiese aguantado lo que yo, pero esa ha sido mi ventaja. No tengo miedo a la vida. Tengo total confianza en mí mismo".

Lleva 14 años en Primera en los que se ha hablado mucho de usted y apenas se le ha escuchado defenderse. ¿Perdió la oportunidad?

En mi caso, sí. No me gusta llamar la atención. Me conformo con que la gente de mi alrededor sepa como soy. No necesito figurar. No puedo participar de lo que no me gusta. Prefiero la humildad. Soy un tipo callado una vez que salgo del césped.

¿Un hombre que no se deja conocer tiene algo que esconder?

No, pero no a todo el mundo le tienen porque gustar las entrevistas. Sé que en esta sociedad no se lleva eso. Se llevan programas como Sálvame y cosas así, pero a mí nunca me verán en cosas de esas.

¿Por qué?

Fui educado en la humildad. Mi abuelo era el utillero del equipo del Acero, en el que yo empecé en el Puerto de Sagunto.

Es usted el antihéroe. ¿Se subleva en ese papel?

No lo entiendo. ¿Por qué?

Muy pocas veces se ha escrito con simpatía de usted.

Ah, bueno, eso sí, pero ya estoy acostumbrado. Incluso, lo agradezco, porque esa presión me hizo más fuerte. He podido con ella y me ha demostrado que yo no estaba equivocado. Máxime después de escuchar a entrenadores que han venido al Levante como Caparrós o Mendilibar y me han dicho: "David, usted es el tipo de central que yo siempre he dicho que necesito tener en mi equipo". Para mí, eso es el recuerdo perfecto: queda por encima de lo que pueda leer en la prensa.

Sin embargo, impidió que usted fuese un ciudadano normal.

Para nada. Yo tengo otra vida al margen del fútbol. Tengo dos hijas. Soy un fanático de la pesca o de los toros y a lo mejor, sí, me puedo dar unos caprichos que no se puede dar el ciudadano normal. He tenido unos coches que, por ejemplo, nunca se verán en mi barrio. Pero eso no creo que eso haya sido malgastar el dinero, sino una manera de recompensarme a mí mismo por todo lo que me he sacrificado. Al margen de eso, en la calle yo soy uno más. Mañana mismo, puedo ir con mis amigos y comer un menú del día de 6 euros.

Hay más del 50% de futbolistas que acaban en quiebra cuando se retiran…

Lo sé, lo sé y por eso me niego a vivir al día. Siempre he pensado en el día de mañana. El futuro me interesa mucho. Por eso tengo un dinero guardado para mí y para mis hijas e, incluso, para ayudar a los demás. No concibo la vida sin hacerlo. Sé de dónde vengo. He visto mucha crisis alrededor mío estos años. Yo podía haber sido uno de ellos. El hecho de que no lo sea no implica que me olvide.

¿Qué manera tiene usted de ayudar?

No sé si está bien que lo diga, pero a un vecino de mis padres, que le iban a cortar la luz, fui directamente a pagarle la factura. El importe era bastante alto, de 2.000 euros, pero si no haces eso por la gente que se ha criado al lado tuyo ¿por quién lo vas a hacer? Me dejó muy buen cuerpo.

¿Siempre se tiene lo que se merece?

A la larga, no lo dude. El tiempo pone a cada uno en su sitio. El dinero es transitorio, pero el cerebro no olvida. Hace poco hice unas reformas en casa y me cobraron un dinero que yo sé que no valían, pero lo dejé pasar, porque tenía ese dinero. Otra cosa es que vaya a olvidarlo. Tenemos la memoria para utilizarla.

¿Por qué me ha elegido para dejarse conocer?

No sé. Me está gustando la conversación. Puede ser por eso o porque yo soy así. Tengo el día. A mi alrededor, siempre he tenido gente que me lo ha dicho: "David, tú eres un tío noble, ¿cómo permites que hablen así de tí?". La prensa se ha olvidado de que mi carrera futbolística no se limitaba a esas tres o cuatro jugadas que cometí. Y lo que peor llevo es que mi familia ha sufrido más que yo.

¿Qué tiene usted que agradecer a la prensa?

No, agradecer nada. No le voy a tirar nada en cara, porque ya pasó, pero agradecer nada.

¿Qué le tenemos que agradecer nosotros a usted?

No sé. Usted a lo mejor nada, pero en los equipos en los que he estado creo que sí. Me he dejado todo, hasta la salud. He jugado con costillas rotas, con la nariz rota, con fiebre, con infiltraciones… Pero la vida del futbolista es así. El futbolista sufre mucho. Hay muy pocos jugadores en el mundo que salten a un campo de fútbol sin molestias. Yo no conozco a nadie y llevo catorce años en Primera.

¿Alguna vez fue el mejor?

No lo creo. Pero en los vestuarios en los que he estado he sido un tipo valorado. Mis compañeros quieren que juegue con ellos. Y eso no me lo han dicho en una fiesta, sino cuando las cosas iban mal, entre semana, yo estaba tocado y no se sabía si iba a poder jugar. A mí me han venido compañeros que me han dicho: "David, por favor, intenta forzar, te necesitamos".

Ha hecho un alegato a favor del futbolista.

No tiene por qué. En algunas cosas sí, pero en otras el futbolista no lleva razón. Soy un tipo realista y lo reconozco. No puede ser que nosotros cobremos lo que cobramos y haya familias malviviendo con 600 euros mensuales. En ese sentido veo unas diferencias que a mí mismo casi me dan vértigo, y eso que yo estoy al otro lado.

Nunca se está del todo al otro lado. Los futbolistas también tienen familia.

Sí, claro. Yo mismo tengo una hermana que trabaja de cajera en un supermercado, y ha sido jugadora de balonmano en División de Honor; es más, ha sido hasta internacional y, ¿sabe lo que le digo? Resulta que ahora gana más en el supermercado de lo que ganaba en el balonmano con el nivel que tenía. ¿Dónde está la justicia? Yo en ese caso no la encuentro.