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Deportistas de acero inoxidable

Los antioxidantes explican la irrupción en Pekín de los cuarentones Dara Torres, Jeff Hartwig y Jeanine Longo

IGNACIO ROMO

El uso de antioxidantes crece en el deporte. Sustancias como la vitamina E o los beta-carotenos están contribuyendo a alargar la vida deportiva de atletas, ciclistas y nadadores porque contribuyen a mitigar el envejecimiento de los tejidos y la pérdida de potencia muscular que se registra con el paso de los años.

En realidad, la edad comienza a ser un mito en el deporte. El viejo algoritmo por el cual cumplir 30 años obligaba a pensar ya en la retirada en muchas especialidades olímpicas, ha quedado pasado de moda. En los últimos días, las pruebas de clasificación de Francia y Estados Unidos han otorgado el billete olímpico a tres deportistas que superan los 40 años.

Esta semana, Dara Torres se ha convertido en el personaje más mediático del deporte norteamericano. Su historia posee todos los ingredientes necesarios para el público estadounidense: había abandonado ya la natación, es madre de Tessa, una niña de dos años y hace unos meses decidió volver a la competición para intentar lograr una plaza en el equipo estadounidense de natación que acudirá a Pekín.

El caso de la nadadora californiana es espectacular. Ganó una medalla de oro en los relevos 4x100 estilo libre de los Juegos de Los Ángeles (¡hace 24 años!) y, ahora, tres meses después de cumplir 41, ha ganado con suficiencia los 50 y los 100 metros libres (la velocidad pura en natación) en los Olympic Trials disputados en Omaha.

El doctor Nicolás Terrados, de la Universidad de Oviedo y considerado uno de los mayores expertos en Medicina Deportiva, ve “sorprendente” el caso de Dara. “Sí, es asombroso porque se trata de una velocista y, a partir de los 30 años, ya se pierde masa muscular. Lo de Jeanine Longo, sin embargo, lo veo más normal porque se trata de una especialista en esfuerzos prolongados: es más una fondista que una velocista”.

La francesa Longo es ciertamente una deportista de resistencia, pero su rendimiento físico rozando los 50 años no deja de ser todo un hito en la historia del deporte. Sólo es comparable Martina Navratilova, que jugaba entre la élite del tenis (en encuentros de dobles) con 47 años. Hace unas semanas, Longo ganaba el campeonato francés en contrarreloj y lograba el billete olímpico... con 49.

La historia de Jeff Hartwig no es menos épica que la de Torres. Hace ocho años, cuando el pertiguista estadounidense era el número uno indiscutible de su país, no consiguió rebasar ninguna altura en los Trials y quedó fuera de los Juegos de Sidney. Lo mismo le sucedió en 2004: hizo tres nulos en la altura inicial y quedó fuera del equipo de Atenas.

Jeff Hartwig tiene ahora 40 años. Y la semana pasada resucitó para el atletismo. Se clasificó segundo en las pruebas de selección y regresó al equipo olímpico, algo que no lograba desde 1996. “En 2004, con 36 años, pensé en la retirada.

Y desde luego, jamás se me habría ocurrido que me clasificaría para Pekín con 40 años”. El atleta de Saint Louis, que ha saltado 5,70 metros en los Trials, atribuye su éxito “al hecho de que jamás tiré la toalla”.

El doctor Terrados cita las vitaminas E y C, así como los beta-carotenos, “como los antioxidantes más utilizados”. Sin embargo, concede también importancia a sustancias “como la creatina, que frena la pérdida de masa muscular”.

Los avances más recientes en investigaciones de Fisiología del Esfuerzo muestran que la actividad física de intensidad elevada (la de los deportistas de élite) estimula la actividad de las enzimas antioxidantes. Esto es en realidad un mecanismo de defensa celular contra el estrés oxidativo.

El aporte de sustancias antioxidantes disminuye el llamado estrés oxidativo, inducido por el ejercicio de alta intensidad. Esta suplementación reduce también el daño en los tejidos. Especialmente en deportistas como Dara, Jeff o Jeannie, con grandes cargas de entrenamiento a sus espaldas.