Este artículo se publicó hace 18 años.
España jugará su segunda final olímpica tras derrotar a Lituania (91-86)
España derrota a Lituania (91-86) y se clasifica para su segunda final olímpica, en la que ya espera la poderosa EEUU
Los chicos de oro ya tienen a su alcance luchar por el metal olímpico que llevan en su apodo desde que nacieron como generación. Con mucho sufrimiento, ciertas dosis de suspense, derrotaron a Lituania (91-86) y se clasificaron para disputar la segunda final olímpica en la historia de la selección española.
El primer asalto, muy igualado (21-19), fue una toma de contacto, una primera refriega en la que cada equipo expuso sus argumentos, Gasol marcó su terreno y Jasikevicius manejó a los lituanos con la suficiente destreza como para que los de Aíto tuvieran que fajarse de lo lindo en defensa. El acoso de Javtokas no intimidó a Pau, que se zafó con destreza, mientras que Garbajosa mantenía a raya a Siskauskas, uno de los vértices del triángulo mágico de Lituania, también cojo por el lado de Kleiza.
Pero Aíto movió piezas, sacó la segunda línea de ataque, con Felipe, Marc, y Ricky al mando, y a Lituania, desconcertada, le costó encontrarle el punto al partido, apretada por la buena defensa española. Hasta que Jasaitis (tres) y Lavrinovic (2) encadenaron cinco triples consecutivos, sin que España encontrase la manera de taponar esa vía de agua. Y aún así, lograron los de Aíto mantenerse a rebufo (40-42, al descanso), gracias a la picardía de Ricky, que le sacó una falta a Jasikevicius con el reloj ya a cero.
Gran último cuartoA la selección le costaba anotar. No estaba Rudy en su mejor día, Navarro en el banquillo, y, en la pintura, ante la piña lituana, apelotonados todos para asfixiar a los pívots españoles, los fallos se sucedían. Los porcentajes de los de Aíto no superaban el 40%, una constante en casi todos los partidos. Pero Felipe fue pescando rebotes en una y otra zona y dejando algún puntito, los suficientes para que los lituanos no lograran escaparse (62-66).
Jasaitis seguía siendo un problema. La defensa española no funcionaba y anotar un punto costaba sangre, sudor y lágrimas. Felipe parecía el único capaz. Hasta que Ricky y Pau se marcaron un alley-oop, y después Rudy culminó un contraataque y el ex escolta de la Penya se fue animando, circunstancia que agradeció España. Mientras Lituania se cargaba de faltas -Lavrinovic se fue al banco a seis minutos del final-, los de Aíto recuperaban el mando del marcador (79-74). Sin Calderón, lesionado, y con cierto sufrimiento, lo mantuvieron hasta el final.
Comentarios de nuestros socias/os
¿Quieres comentar?Para ver los comentarios de nuestros socias y socios, primero tienes que iniciar sesión o registrarte.