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Los penaltis llevan a España a la final soñada

Jesús Navas, tras trece lanzamientos desde la pena máxima (7-6), manda a la Roja a luchar por el único título que echa en falta tras un choque que había acabado sin goles. Brasil espera en Maracaná el domingo

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De nuevo un España-Italia se tuvo que decidir en los penaltis. De 2008 a 2013. Y de nuevo la Roja salió victoriosa. El balón sigue estando del lado de la campeona del mundo y de Europa, que ya está a solo un paso de hacerse con el único título que le falta. Y se lo jugará en el escenario soñado y ante el rival soñado. Maracaná y Brasil esperan al equipo que sigue marcando el ritmo futbolístico. Fue Bonucci el que, tras diez lanzamientos perfectos, mandó la pelota a la grada. Jesús Navas no falló el definitivo. Su balón sí fue a las redes de Buffon. La moneda cayó cara pese a que durante gran parte del partido estuvo a punto de caer cruz. España ya conoce también la llamada suerte del campeón.

Porque la semifinal resultó complicada, difícil y extraña para un equipo poco dado a recibir tanta respuesta como planteó Italia. La mejor noticia para España en el primer parcial es que finalizó con el marcador sin estrenar. Sufrió como nunca la mejor selección del mundo ante una Italia que recordó y mucho a la que se encontró en aquel partido inaugural de la pasada Eurocopa en Gdansk. Prandelli configuró un planteamiento táctico que surgió perfecto para sus intereses. La línea defensiva de cinco daba libertad para que Giaccherini y, sobre todo, Maggio, se desplegaran por las bandas como flechas venenosas. Sabiendo que la pelea por el balón la tenía perdida, la llevó al campo. Ahí ganó sin concesiones. Perdido el centro del campo, estiró el once y llevó el juego a la banda. Y todo ello acompañado de una presión soberbia, asfixiante, que ahogó la circulación sanguínea de España, que se quedó sin ideas por falta de riego.

Del Bosque cambió piezas por precaución. Silva y Torres por Cesc y Soldado. Y Casillas, en puerta. El portero tuvo su prueba más difícil en muchos meses. Y la solventó con creces. La selección le ha devuelto la alegría y con ella el aura. España también presionó para alejar el balón de su puerta pero se agotó pronto. No había chispa, frescura. Tan solo Iniesta probaba ritmos distintos. Las líneas entre el medio y la punta, demasiado estiradas. Busquets no llegaba a multiplicarse ante el vendaval italiano.

Los minutos del 14 al 18 se convirtieron en un infierno. Cuatro ocasiones seguidas tuvieron los transalpinos para poder marcar. Primero, un tiro cruzado de Gilardino, sustituto en la tarde de Balotelli. Maggio sorprendía a Alba a la espalda y obligaba a Casillas a salir a medio área para despejar. Después, un remate de De Rossi de cabeza a saque de falta de Pirlo. Sin tregua, Marchisio se tiraba en plancha tras un pase cruzado de Giaccherini para Maggio. Un recital ofensivo que lograba apaciguar España, que en ataque veía a Torres como un islote en medio de la marejada. Poco o nada era capaz de rascar el del Chelsea ante los tres centrales italianos.

Tras un margen, el descanso llegó de nuevo soliviantado. Maggio, una pesadilla por la derecha volvía a ponerse la careta de Jordi Alba y remataba tirándose para que Casillas se luciera ante las ‘torcidas' gradas de Fortaleza. Tan solo Torres llevó el susto a Italia al recibir un balón, girarse de forma magistral y tirar rozando el palo. Fue el preludio de un último arreón italiano antes de que Howard Webb mandara a los vestuarios.

Necesitaba España una metamorfosis. Prandelli metió más calidad tras el descanso con Montolivo por Barzagli. Y Del Bosque no tardó en contrarrestar con la opción del sprinter Navas con doble función, la de profundizar los ataques españoles y a la vez retener más a Maggio. El partido se equilibró. El combustible de los italianos se iba acabando y España comenzó a acercarse más a la portería de Buffon. Iniesta se marcó un slalom al cuarto de hora del segundo tiempo en el que fue dejando a rivales en el suelo. Pero llegó forzado para disparar con precisión.

El calor y la humedad también asomaban. El ritmo y la intensidad cedieron a los bidones de agua. Tras el respiro, Italia demostró que también quería el balón. Una jugada de más de veinte toques acabó con disparo de Candreva desviado por la defensa. Los olés se escuchaban desde la grada y no eran precisamente para España. Y Chiellini también probaba por arriba. España esperaba la suya y a punto la tuvo Pedro en una carrera que arrancó al límite del fuera de juego y que murió ante la salida atenta de Buffon.

Con poco más de diez minutos para el final, la posibilidad de la prórroga ganaba enteros. Pedro dejaba su puesto a Mata y en Italia Marchisio a Aquilani. España se acercó al área rival con dos centros desde las bandas y un intento de asistencia de Torres que no encontró destinatario. Mata desplegó criterio y sacó un pase milimetrado para que Navas corriera y forzara la salida de Buffon. España se animó. Torres, de nuevo, cayó a la banda para sacar a la defensa, metió el pase al punto de penalti, al que no llegó Navas y que mandó alto Piqué. Y antes de Italia durmiera el balón hasta la prórroga, Mata no pudo finalizar con clarividencia una buena dejada de Torres y un centro de falta botado por Xavi no encontró cabeza que rematara.

El tiempo extra comenzó con el corazón en el puño. Lo sacó de la caja torácica Giaccherini con su disparo que repelió el palo. Justo antes Navas había enganchado un derechazo desde lejos que tuvo que atajar Buffon en dos tiempos. España reaccionó, se revolucionó. Piqué, renqueante de una jugada previa, llegó con potencia al área en dos ocasiones. La segunda repelió su remate Chiellini con el brazo. Webb no vio el penalti. A esa hora ya había entrado al campo Javi Martínez por un fundido Torres. Los mejores minutos de la campeona del mundo se vieron entonces. Iniesta caracoleó y picó el balón para que Alba no pudiera rematar del todo bien a puerta. Otra vez Piqué cabeceó por encima del travesaño. España tocaba a rebato con Iniesta en vanguardia. El ‘6' provocó una falta a Pirlo que lanzó Xavi alta. Una mano de Piqué, que volvía a descolgarse, precedió al cambio de campo.

Los mejores minutos de la campeona del mundo se vieron en la prórroga

Mata pudo haber deshecho todo si su rosca desde la frontal hubiera encontrado la portería. La triangulación española había sido fantástica. El partido entraba en la fase mortal. Los jugadores resoplaban extenuantes. El físico estaba en el límite. Y el tiempo corría inexorable hacia los penaltis. Cualquier fallo no tendría remedio. El miedo comenzaba ya a pesar en exceso. Como el que le entró a Buffon cuando vio el obús de Xavi en el 115. El bombazo le dobló la mano y reventó en el palo. Italia temblaba. Y más cuando Jesús Navas cruzó un disparo que volvió a sacar Buffon tirándose como un gato. Con Mata España se mostró superior. Los italianos tenían pesos en las piernas. Pero el último empujón rojo no tuvo recompensa. Los penaltis iban a decidir. Aquellos cuartos de final de 2008 volvían a la cabeza.

Esta vez ni Casillas ni Buffon fueron protagonistas. La calidad llevó a que los diez tiradores elegidos anotaran sin problemas. Por España Xavi, Iniesta, Piqué, Ramos y Mata. Por Italia Candreva, Aquilani, De Rossi, Giovinco y Pirlo. En el todo por el todo, anotó Montolivo y respondió Busquets. Pero Bonucci falló. Mandó el balón altísimo. La oportunidad estaba servida y el turno de la gloria llegaba para Jesús Navas. El extremo del City amasó la pelota y la colocó en la red pegada al poste derecho de Buffon. La alegría de España estalló. Espera la final soñada: España-Brasil en Maracaná.

0 - España: Casillas, Arbeloa, Piqué, Sergio Ramos, Jordi Alba, Busquets, Xavi, Iniesta, Silva (Navas, m.52), Pedro (Mata, m.79) y Fernando Torres (Javi Martínez, m.94).

0 - Italia: Buffon, Maggio, Barzagli (Montolivo, m.46), Bonucci, Chiellini, Giaccherini, Pirlo, De Rossi, Candreva, Marchisio (Aquilani, m.79) y Gilardino (Giovinco, m.91).

Tanda de penaltis: 1-0: Candreva. 1-1: Xavi. 2-1: Aquilani. 2-2: Iniesta. 3-2: De Rossi. 3-3: Piqué. 4-3: Giovinco. 4-4: Ramos. 5-4: Pirlo. 5-5: Mata. 6-5: Montolivo. 6-6: Busquets. 6-6: Bonucci. 6-7: Navas.

Árbitro: Howard Webb (ING). Amonestó a Piqué (105) por España, y a De Rossi (65) por Italia.

Incidencias: Partido de semifinales de la Copa Confederaciones, disputado en el estadio Castelão ante la presencia de 59.000 espectadores. Los capitanes Casillas y Buffon leyeron en los prolegómenos del partido un manifiesto en contra del racismo. Italia portó brazaletes negros en memoria de Stefano Borgonovo.