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El toque se hace de oro

Iniesta, Xavi y Messi, tres futbolistas del Barça. optan al Balón de Oro en la gala de la FIFA de Zúrich (19.00 horas, Gol T). Ningún club, en las 54 ediciones anteriores del trofeo, ha copado el podio con canteranos

L J. MOÑINO / G. ARANDA

Sea Iniesta, quien se presenta en Zúrich como presumible ganador con su fútbol delicado y el gol de la final del Mundial. Sea Xavi, que acredita ser el más puro y genuino heredero del principio de todo (Michels-Cruyff-Rexach-Guardiola). O sea Messi, que libra por libra es el mejor jugador del mundo, el Barça y su estilo, fundamentado en el toque, alcanzarán hoy un hito histórico.

Ningún club, en las 54 ediciones del Balón de Oro habidas hasta ahora había copado el podio con tres futbolistas moldeados en su cantera. Sólo el innovador Milan de Sacchi logró algo parecido en 1988 (Van Basten, Baresi, Rijkkard) y 1989 (Van Basten, Gullit, Rijkaard), aunque sólo Baresi se había formado en el club. Aquello tuvo el mérito de saber fichar. Lo del Barça tiene la grandiosidad de saber criar futbolistas alrededor de un manera de entender el juego en el que la estética y el resultado se conjugan por igual.

Sólo el Milan de Sacchi logró algo parecido en 1988 y 1989

Ni Iniesta, ni Messi, ni Xavi responden al canon de atleta que se impone en el deporte del siglo XXI. Ninguno sobrepasa los 175 centímetros, pero los tres son capaces durante 90 minutos de hacer que el balón describa rutas de pie a pie, en el que la composición y la sensación final desembocan en la plástica de lo que es jugar en equipo. El premio, que por primera vez unifica al auténtico Balón de Oro con el más artificial FIFA World Player, ha sido otorgado por los seleccionadores y los capitanes de las 208 selecciones de la FIFA y 154 periodistas internacionales.

La foto que se construiría con los tres premiados será la radiografía póstuma de una idea, el gran homenaje a una creencia romántica en un tiempo en el que la palabra eficacia, a secas, es utilizado como la apisonadora de todo lo que no sea ganar.

Hoy, el Barça, hablando de fútbol, es más que un club, es una idea única, especial, singular e identitaria, que ha logrado gobernar el fútbol mundial tal y como refrendarán los tres galardones que se distribuyan. El orden da igual, por encima está el orgullo de la identidad, del escudo y del club, que le ha dado la vuelta a la tortilla desde que Cruyff tomara el mando ideológico en 1988. Entonces, el Barça era lo que es ahora el Madrid. Fichajes y fichajes, lo mejor que había en el mercado, con el único fin del resultado inmediato por el agobio de las urgencias históricas, con la misma protección mediática y endogámica de los medios no hostiles, término muy de moda ahora en los despachos de Concha Espina.

Del Bosque, favorito ante Mourinho y Guardiola a mejor entrenador

El Barça domina ahora la escena futbolística mundial y en esa rivalidad en la que no se concibe el uno sin el otro el Madrid está arrinconado en el mismo lugar del que partió el Barça en el 88. Allí empezó a instalarse desde que Del Bosque, que hoy compite con Guardiola y Mourinho por el premio al mejor entrenador, fue destituido en 2003.

Antes del vuelo de la cantera azulgrana hacia lo más alto de su historia, los protagonistas se dieron el último baño de masas antes de que uno de ellos recoja el Balón de Oro. "Xavi lo merece por su trayectoria", coincidían muchos de los aficionados congregados en el Mini Estadi para el entrenamiento a puertas abiertas celebrado ayer. A escasos metros de La Masia, un estadio que apenas atrae a 2.000 personas cuando juega el filial azulgrana, se llenó de chavales y familias para la sesión del conjunto azulgrana. Las 16.000 entradas gratuitas se agotaron enseguida, como quedó claro después con el aspecto abarrotado del recinto.

La máxima locura llegó cuando los que fueron titulares ante el Depor abandonaron la sesión para repartir balones entre la grada y firmar autógrafos antes de enfilar el vestuario. De nuevo, Messi, Xavi e Iniesta fueron los principales protagonistas. Pero no todos los niños podían estar allí, por eso toda la plantilla del Barça, incluidos los tres héroes, visitaron los hospitales de Barcelona. El Balón de Oro no sólo premiará al fútbol, sino también, sin duda, a tres grandes corazones.