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El Banco de España dice que la desaceleración seguirá hasta el 2020 y empeora el paro y el déficit

La entidad corrige al alza los números rojos de las cuentas públicas respecto a su anterior proyección por el efecto de la subida anual de las pensiones en línea con el IPC.

Fachada del edificio del Banco de España situada en la confluencia del Paseo del Prado y la madrileña calle de Alcalá. E.P./ Eduardo Parra

AGENCIAS

El Banco de España dijo el lunes que la economía continuaría experimentando una senda de desaceleración gradual en los próximos tres años, debido a una demanda externa (importaciones y exportaciones) e interna (consumo e inversión) más débil mientras que también se intensifican los riesgos geopolíticos, a la vez que ha empeorado sus previsiones sobre déficit público y tasa de paro. 

En sus proyecciones económicas para 2019-2022, el Banco de España mantiene sin cambios las perspectivas de PIB para 2019, 2020 y 2021 respecto a las anunciadas en septiembre. Así. sitúa el crecimiento de este año en el 2%, en el 1,7% para el próximo año y en el 1,6% en 2021. Las previsiones, que son parte de las estimaciones que los países de la zona euro enviaron la pasada semana al Banco Central Europeo (BCE), también incluyen una previsión inicial de crecimiento del 1,5% para 2022.

La entidad avisa de que persisten también los riesgos a la baja, fundamentalmente por eventuales amenazas en el contexto exterior, pero también por la incertidumbre política en el ámbito nacional, donde no ve los elementos necesarios para retomar la consolidación fiscal ni para impulsar el crecimiento de la economía.

En este contexto el Banco de España eleva una décima, hasta el 2,5 % del PIB, la desviación del déficit público para 2019, medio punto por encima de la meta comprometida por el Gobierno, e igual que en  2018, de acuerdo con las proyecciones macroeconómicas publicadas este lunes por la entidad.

El déficit público bajaría al 2,1 % del PIB en 2020, al 1,8 % en 2021 y al 1,4 % en 2022, previsiones que empeoran respecto a la anterior proyección del Banco de España, por la subida de las pensiones. El informe de la entidad explica que las pensiones se revalorizarán en el periodo 2020-2022 en línea con el IPC ("dada la aparente coincidencia de criterio entre las distintas fuerzas políticas en torno a esta cuestión"), frente a la actualización del 0,25% previsto en las anteriores previsiones. En concreto, prevé que las pensiones podrían subir un 1,2% el año que viene, de acuerdo con su estimación del IPC.

El director general de Economía y Estadística del Banco de España, Óscar Arce, ha apuntado que los ingresos públicos se están desacelerando ligeramente, en particular la recaudación del pago fraccionado de octubre del impuesto de sociedades, que en 2018 fue muy alta, al tiempo que hay un mayor dinamismo del gasto público. 

Para el resto del periodo, prevé que el déficit público se corrija "exclusivamente" por el efecto favorable del ciclo económico y por la continuación de la reducción del coste medio de la deuda, como consecuencia del contexto actual de reducidos tipos de interés, ya que no espera cambios significativos en el saldo estructural primario. Así, destaca que el tono de la política fiscal, que ha sido "claramente expansivo" en 2019, pasará a ser neutral en el periodo 2020-2022.

El Banco de España asegura que la moderación gradual de las tasas de crecimiento del PIB a lo largo del periodo analizado se traducirá en una disminución progresiva del ritmo de creación de empleo, que no obstante permitirá que la tasa de paro siga bajando, aunque a un ritmo menor que hasta ahora. Así, el empleo crecerá este año un 2% (dos décimas más que la estimación previa), y repuntará un 1,3% y un 1,4% los dos años siguientes, respectivamente, pero prevé una mayor tasa de paro como consecuencia de un mayor dinamismo de la población activa.

Ralentización del empleo

El banco anticipa que el empleo irá disminuyendo progresivamente en línea con la ralentización económica, aunque para 2019 ha mejorado en dos décimas la previsión de creación de puestos de trabajo, que aumentará al mismo ritmo del 2 % que la economía.

El aumento de la ocupación permitirá que la tasa de paro siga descendiendo, aunque menos que en años anteriores, desaceleración que reflejará también al repunte de la población activa, con lo que el desempleo se situaría en el 12,6 % al final del periodo.

Por otro lado, la autoridad monetaria espera un alza del entorno del 2% de la remuneración por asalariado entre 2019-2021, la tasa de avance "más elevada" desde el inicio de la recuperación, que se une además al aumento del SMI en 2019, por lo que los costes laborales serán más acusados que en los últimos años, dado que el crecimiento de la productividad seguirá siendo reducido. Así, estima un IPC armonizado del 0,8% para 2019 y hasta el 1,6% en 2022.

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