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Banco Santander, del rojo al verde para ayudar a conservar el planeta

La entidad, en su decidida apuesta por liderar la banca responsable y construir un mundo más sostenible, desarrolla planes para la conservación del medio ambiente en todos los países en los que opera.

Tortuga marina
Tortuga marina.

Si el color rojo es el distintivo que personaliza la imagen corporativa del grupo, su compromiso con el medio ambiente y un futuro sostenible hacen del Santander un banco cada vez más verde. El gigante financiero está decidido a predicar con el ejemplo en la lucha contra el cambio climático, un desafío global que requiere respuestas globales y al que las grandes organizaciones ya no pueden mirar de reojo. Menos aún el sector bancario, que representa dos tercios de la financiación a nivel mundial, lo que hace evidente la importancia del papel que desempeña en esta tarea.

"Queremos asegurar que lo que hacemos hoy no comprometa el mañana, por eso apoyamos la transición a una economía baja en carbono y la lucha contra el cambio climático", ha asegurado Ana Botín, que desde hace tiempo se ha sumado a las voces que alertan de la amenaza del calentamiento global y abandera la transformación de la entidad hacia la banca responsable.

El Santander se ha marcado como meta alcanzar cero emisiones netas de carbono en todo el grupo en 2050, para apoyar los objetivos del Acuerdo de París sobre el cambio climático. Este reto es tanto para la propia actividad del grupo, que es neutro en carbono desde 2020, como para todas las emisiones de sus clientes derivadas de cualquiera de los servicios de financiación, asesoramiento o inversión que ofrece.

La entidad está totalmente involucrada en la lucha contra el cambio climático. Pero además de medir su huella ambiental para diseñar programas concretos que permitan reducir los residuos, consumos y emisiones que deja su actividad en todo el mundo, el grupo cántabro colabora en la conservación y restauración de los ecosistemas para alcanzar un equilibrio entre el crecimiento económico, el bienestar social y la protección del medio ambiente. Con este fin, impulsa y colabora en acciones para preservar el planeta en todos los países en los que opera. Estos son algunos ejemplos.

En España, el esfuerzo de Banco Santander se remonta a hace muchos años, cuando puso en marcha iniciativas innovadoras como los Proyectos Cero sobre Especies Amenazadas, desarrollados para responder a uno de los grandes retos de la sociedad: la conservación de la biodiversidad. La entidad ha impulsado este programa durante cuatro años, en colaboración con el CSIC y la Fundación General CSIC.

Programa Natura
Programa Natura.

También el Plan Natura, lanzado en 2019, incluye diversas actividades en las que participan centenares de empleados voluntarios del Santander, como la reforestación de bosques, limpieza de playas y riberas o colocación de cajas nido, entre otros. Mireia Belmonte, embajadora de la entidad financiera, es la cabeza visible de este programa.

Además, este mismo año, de la mano de Fundación Banco Santander, se ha llevado a cabo la primera convocatoria Santander for the Seas, el mayor programa privado en España para promover proyectos destinados a la conservación y la recuperación del hábitat y especies singulares de mares y océanos. A través de este proyecto, financia tres propuestas durante dos años con 150.000 euros. Esta institución colabora desde 2004 con distintas organizaciones para la recuperación del patrimonio natural. En total, ha apoyado 34 proyectos medioambientales.

La propia sede corporativa del grupo en Madrid, la Ciudad Financiera de Boadilla del Monte, es un ejemplo de las actuaciones dirigidas a la protección y conservación del medio ambiente con la reducción de las emisiones de CO2. Allí se ha logrado impulsar un enclave perfecto para la convivencia de más de 60 especies. Con 215 hectáreas, de las que 170 son zonas verdes, está diseñada para ser funcional y respetar a su vez el entorno. Sus jardines albergan más de 20.000 árboles, entre ellos olivos -el símbolo de la ciudad-, alcornoques, robles americanos, chopos, fresnos, álamos o frutales, y alrededor de 150 variedades de arbustos. En 2019, la entidad se convirtió en la primera en España en conseguir la certificación "Residuo Cero" de AENOR, que reconoce que los residuos generados en la Ciudad Financiera se reintroducen en la cadena de valor al menos en un 90%.

En Europa, concretamente en Polonia, el banco español va a participar en el Proyecto Generacja (REgeneración), una iniciativa que forma parte de la celebración del Día Mundial del Medio Ambiente y cuyo objetivo es la conservación de ecosistemas. Durante seis meses, el banco será conservador de uno de los ecosistemas protegidos del país: 16,35 hectáreas de praderas y pastizales en la zona de las montañas Mała Czantoria y Wielka Czantoria, en la Baja Silesia. La implicación del Santander en Polonia con el medio ambiente no es nueva. Ya participó en el #Trash Challenge, un reto viral a nivel internacional para mostrar acciones que intentan salvar el planeta.

Cruzando el Atlántico, el banco también impulsa estos objetivos verdes. En México colabora con la iniciativa Reforestamos por el desarrollo sostenible de los bosques, gracias a la cual se recaudaron más de 1.200.000 pesos mediante donativos en los cajeros de la entidad; y en Chile participa en el Proyecto Parque el Durazno, cuya primera etapa ya se ha completado, que busca restaurar áreas degradadas y proteger el ecosistema de un sector de La Comuna de Canela, IV Región, para controlar la erosión e implementar corredores biológicos para su fauna nativa.

Otro ejemplo es Argentina. El grupo presidido por Ana Botín colabora en la conservación de los ecosistemas mediante acciones de voluntariado como la limpieza de playas, junto a la Fundación Vida Silvestre, y con organizaciones de impacto social como la cooperativa el Corre Camino, que se dedica a la recogida de residuos y ha dado empleo a decenas de personas en exclusión social. Y, por último, en Brasil firmó en 2020 un acuerdo histórico con Bradesco e Itaú Unibanco para el desarrollo sostenible y la preservación de la Amazonia. El proyecto incluye 10 medidas, construidas en tres frentes identificados como prioritarios para la región: la conservación del medio ambiente y el desarrollo de la bioeconomía; la inversión en infraestructura sostenible; y la garantía de los derechos básicos de la población de la región amazónica.

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