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ENTREVISTA Francisco Louça: "La Unión Europea no es una democracia"

El economista y ex coordinador del Bloco de Esquerda portugués habla con Públic de Europa, de la nueva izquierda, de las recetas a la crisis aplicadas en Grecia, España, y Portugal, y del "monstruo" que ve en las políticas de austeridad.

Francisco Louça

Es una de las voces críticas contra el "dogma" de la austeridad más lúcidas hoy por hoy del continente. Francisco Louça (Lisboa, 1956), conocido especialmente por liderar durante siete años, de 2005 a 2012, el Bloco de Esquerda, -que ahora da apoyo parlamentario al gobierno socialista portugués-, es también un economista con una sólida carrera académica. Y como economista -y economista crítico contra el modelo liberal imperante hoy en día- viajó a Barcelona la semana pasada, para participar en las jornadas Redefiniendo las soberanías y logrando la equidad en Europa. Una soberanía que duda que exista realmente. Está seguro, sin embargo, que la austeridad es "un monstruo que se consume a sí mismo". Y que Rajoy es un "peligro público".

Tienen realmente soberanía los estados dentro de la Unión Europea, para tomar sus propias decisiones?

Alemania la tiene, pero el resto de estados, no. Por dos razones:
Una es que las reglas de la UE introducen una forma de control que resta, por ejemplo, capacidad de decisión soberana de los parlamentos sobre los presupuestos, porque los controla, desde el mes de marzo o abril de cada año, mientras los estados los están preparando.

La otra es que las normas de la UE, y sobre todo de la zona euro, obligan a la libertad de circulación de capitales, el control del déficit, y presionan sobre las formas de organización del presupuesto. Una intervención estatal sobre el sistema financiero, por ejemplo, sería estrictamente controlada por las autoridades europeas, que también tutelan algunos impuestos. Este control ha aumentado mucho en los últimos años, y sobre todo después de la crisis de la deuda de 2011. En algunos países, en particular, en la forma extraordinaria de la intervención.

En este sentido, usted ha dicho alguna vez que la UE es un proyecto fallido, así lo explicó en el debate organizado por Espacio Público

Sí. Lo he dicho tras el Brexit, que ha demostrado hasta qué punto las autoridades de la UE estaban dispuestas a hacerle el juego a Cameron. Él preparó el referéndum para una lucha interna entre los conservadores británicos y para aislar el UKIP. Es decir, por razones totalmente egoístas y a corto plazo. Y la UE le facilitó un acuerdo increíble sobre limitaciones a la libertad de circulación de trabajadores extranjeros -pero europeos-, en el Reino Unido.

La disponibilidad de Bruselas para hacer este tipo de concesiones y el rechazo por parte de la población británica demostraron que la UE no es una unión.

Si para una parte importante de la economía y la sociedad europeas unión es desunión, es divergencia, es acentuar las dificultades y las políticas liberales más regresivas, esto quiere decir que la Unión no tiene futuro como unión. Puede tener futuro como imposición, o como combinación de este liberalismo con totalitarismo, pero no como unión.

Hay una corriente de opinión, que usted también ha criticado, que asocia los críticos al modelo liberal de la UE con un pensamiento "cerrado", mientras que los planteamientos acríticos serían "abiertos"

Hay una ideología de la desesperación, como siempre ocurre en los grandes periodos de crisis política, con el fracaso de partidos y gobiernos tradicionales, que intenta plantear una sustitución a la contraposición izquierda-derecha.

"La política liberal no es abierta ni universal. Es una política para favorecer a las capas beneficiarias de las rentas financieras"

Su discurso es que ahora no se trata de izquierda contra derecha, sino más bien de localistas contra universalistas, y que estos últimos serían portadores de valores universales democráticos. El problema está en los hechos. La política liberal no es una política abierta ni universal. Es una política plutocrática y oligárquica para favorecer las capas que se benefician directamente de las rentas financieras. Así que Europa está siendo destruida no por un exceso de apertura, sino de cierre, para las visiones a corto plazo, de transformar impuestos en rentas y beneficiar a esta oligarquía financiera que tiene todo el poder.

Tiene un funcionamiento democrático la UE?

Hay elecciones democráticas en los estados. A pesar de sus particularidades, como que en Francia, con menos del 30% de los votos, Macron puede tener el 80% de los diputados, lo que es una distorsión antidemocrática inaceptable, y lo mismo ocurre en el Reino Unido y en otros lugares. Pero hay votaciones, hay pluralismo en la prensa y libertad de opinión. Hay formas democráticas, pero la UE no es una democracia. Es una organización de estados bajo una forma de poder supranacional que en algunos casos es muy intervencionista sobre lo más esencial.

"La UE no es una democracia. Es una organización de estados que en algunos casos es muy intervencionista sobre lo más esencial"

La UE, y sobre todo la zona euro, se construye sobre un dogma, una doctrina de fe, que es la libertad de circulación de capitales. Total libertad de circulación de capitales y desregulación, lo que implica privatizaciones y pérdidas para los ciudadanos. Es decir, para la democracia, porque es muy difícil tener una inversión consistente en servicios públicos de salud, de educación o de transporte, sí hay restricciones impositivas sobre la capacidad de inversión y sobre la acción de los estados.

En cambio el gobierno portugués esta aplicando recetas menos austeras -aumento del salario mínimo, rebaja del IVA para algunos sectores- y está funcionando.

Ha habido un cambio, que ha sido posible porque hay un acuerdo entre el partido socialista las izquierdas, con acuerdos muy detallados y obligaciones sobre las políticas a seguir. Un acuerdo que dice que no puede haber privatizaciones, y que si hay alguna dificultad no se puede resolver con más impuestos al trabajo, con bajadas de salarios o de pensiones, sino al contrario.

Esto funciona porque crea confianza en la gente. Durante el primer trimestre del 2017 tuvimos un crecimiento del 2,8%, más que la media de la UE. Por supuesto, en un contexto internacional favorable, por el incremento del turismo y la baja del precio del petróleo y del coste de las importaciones.

"Más de la mitad del efecto de expansión del PIB en Portugal se debe a la recuperación de la demanda. Esto significa que hay más confianza"

Pero más de la mitad del efecto de expansión del PIB en Portugal se debe a la recuperación de la demanda. Esto significa que hay más confianza. Por cierto que estas medidas se aplican bajo un estricto control y presión de la UE. Pero el gobierno rechaza las ideas de facilitar despidos o de cambiar las leyes laborales para flexibilizar aún más los contratos de trabajo.

Por qué motivo en Portugal sí se pueden aplicar este tipo de recetas y, por ejemplo, en Grecia no?

En Grecia había un factor político. Schäuble y Merkel querían destruir el gobierno de Tsipras, y lo hicieron. El gobierno fracasó y aceptar la política de austeridad que había prometido sustituir. Había una función de pedagogía política, de demostración europea de fuerza.

"La austeridad es un monstruo que se consume a sí mismo, un Saturno que devora a sus hijos"

Grecia tenía un problema grave de deuda pública, era muy vulnerable, y su única solución era o aceptar la austeridad o salir del euro e implantar una siempre difícil readaptación. Difícil, pero que le habría dado capacidad de decisión sobre su política monetaria y pública. El gobierno de Tsipras no lo quiso hacer y por eso ahora se encuentra en una situación en que cada medida se peor que la anterior, y no puede parar. No parará nunca. La austeridad es un monstruo que se consume a sí mismo, un Saturno que devora a sus hijos. Porque crea una disminución de la demanda, lo que ocasiona más recesión. Y luego la solución es más recesión aún: más impuestos, que quiere decir más recesión, y menos salarios, que quiere decir más recesión. Es un callejón sin salida.

En Europa la bandera de la oposición a las políticas liberales la lleva a menudo la extrema derecha. Es esto perjudicial para la izquierda?

Sí. Las víctimas de la globalización buscan desesperadamente alguna solución, y en los casos en los que la izquierda no ha sido capaz de representarlas y de movilizarlas políticamente, aparece la extrema derecha. Pero los resultados de Francia y los resultados de Corbin en el Reino Unido demuestran que sí hay una izquierda capaz de representar de forma combativa a esta población, y que puede recuperar votos populares.

"Los sistemas políticos actuales quedarán destrozados, porque la gente entiende que está votando gobiernos que no gobiernan"

Los sistemas políticos actuales quedarán destrozados, porque la gente comprende que está votando gobiernos que no gobiernan. Esto quiere decir que los partidos no tendrán credibilidad. La única manera de responder a esto es con una identidad fuerte, recuperando la movilización social, con programas concretos que satisfagan las necesidades de la gente, discutiendo con la UE ... Esto lo puede hacer la izquierda. Las posiciones racistas, xenófobas y agresivas de la extrema derecha son un regreso al pasado sin ningún programa ni ninguna solución. Le Pen no tiene ninguna capacidad de gobernar en Francia ni ser alternativa, como no tenía UKIP en el Reino Unido y como no tiene AFD en Alemania. Si la izquierda es fuerte y popular, ganará a la extrema derecha y será protagonista política.

L'economista portuguès Francisco Louça, entrevistat per Públic a Barcelona

El economista portugués Francisco Louça, entrevistado por Públic en Barcelona

Portugal es también un caso especial, porque los socialistas en el gobierno se han aliado con la izquierda, cuando en el resto de Europa la tónica predominante es la contraria. ¿Por qué en Portugal sí se ha producido esta alianza?

Por las condiciones concretas del país. El antiguo secretario general de los socialistas era muy favorable a un acuerdo tradicional con la derecha, pero el nuevo secretario general, no, y representaba más bien la movilización política de los socialistas en contra de los años de austeridad.

Después de las elecciones, los socialistas tenían la opción de apoyar a un gobierno de derechas, lo que habría sido un suicidio, o intentar, por primera vez en la historia, pactar con dos partidos de izquierda, los comunistas y el Bloco de Esquerda, con los que sumaban más de la mitad del Parlamento. Son unos acuerdos muy concretos en cuestiones sociales y presupuestarias. No incluyen toda la política del Gobierno, y por eso no hay coalición sino gobierno en minoría. Con algunas tensiones sobre cuestiones concretas, pero con un buen acuerdo sobre impuestos, salarios, pensiones, sobre impedir privatizaciones, mejorar los servicios públicos y recuperar el empleo y la inversión.

Es un acuerdo muy excepcional en la política portuguesa, y con resultados muy positivos. Ha creado mucha confianza, y, aunque las expectativas que no son muchos altas -la gente no espera que el salario se recupere totalmente en dos o tres años-, sí se sabe que no habrá retrocesos. Que, incluso con las presiones de la UE, el Gobierno mantendrá sus compromisos con la población.

En España se ha dado el caso contrario, y las recetas de austeridad se han aplicado estrictamente

Es muy diferente. En España se formó en dos años un partido de izquierda muy poderoso, Podemos, con un 20% de los votos, que disputa la hegemonía de la oposición a los socialistas -lo que precipitó cambios en el PSOE-. Está también el problema de las nacionalidades, que no existe en Portugal. Además es una economía y un sistema financiero de otra dimensión. Pero las políticas de austeridad son igual de destructivas en todas partes.

Habrá una nueva crisis internacional y "la peor manera que tiene un país para estar preparado frente a ella es una política de austeridad"

No hay una regla política más estúpida económicamente ni socialmente más desigualitaria. Ningún sistema político puede resistir la austeridad a medio plazo. Ni siquiera en momentos de pequeña recuperación económica como la actual. Y si hay una nueva crisis internacional, que la habrá, la peor forma que tiene un país para estar preparado frente a ellas es una política de austeridad. Al revés, la austeridad provoca olas de destrucción de empleo.

Habrá nueva crisis, pues?

Sí. Desde los años 60, terminado el periodo de esplendor de posguerra, cada diez años tenemos una o dos crisis, ya sean financieras, bancarias o de recesión global. Algunas más limitadas, otras más importantes, como el crack financiero del 2007-2008. Y ya han pasado 10 años.

Tenemos una recuperación, pero no es sólida. Se basa en tipos de interés cero, pero no crean inversión ni acumulación. La liquidez pasa al sistema financiero, y esto crea un efecto riqueza de revalorización de los activos financieros, y eso significa burbuja.

Hay de nuevo burbujas en la construcción y en el sector inmobiliario. Todo esto acabará como acaban las burbujas: se desvalorizará el capital y se perderán puestos de trabajo. Habrá crisis. Ahora bien, nos podemos preparar, haciendo políticas de prevención, o por el contrario podemos hacer políticas de desprotección, como es la austeridad. Por eso Rajoy es el principal peligro para España, porque toda su política es de agresión, a las nacionalidades, de creación de desigualdad social, de favorecer las finanzas ... y eso es un peligro público.

Sobre las nacionalidades, como ve desde Portugal el proceso independentista en Catalunya?

Estamos muy lejos ... pero Portugal es la única nacionalidad de la península ibérica que obtuvo la independencia de Castilla, así que contemplo con mucha simpatía que gente que tiene una lengua, una cultura, una nacionalidad.... quiera tener su autonomía o su autodeterminación. Creo que esto forma parte del bienestar democrático.

Ve un auge del autoritarismo en Europa, sino en todo el mundo?

Orban en Hungría es autoritarismo, Le Pen lo sería, Macron lo es, Teresa May lo intentó y perdió ... Ante una crisis de los sistemas políticos, la respuesta de las clases dominantes es el autoritarismo. Bajo diferentes formas. Yo dudo mucho en establecer una analogía con los años treinta. Ahora es muy diferente, porque entonces la burguesía tenía mucho miedo a la revolución soviética, y de ahí su radicalización fascista. Pero sí, nos encontramos ante una desagregación social muy fuerte, y la respuesta a esto es el autoritarismo.

"Tenemos un matrimonio muy particular entre el autoritarismo y el liberalismo"

Tenemos un matrimonio muy particular entre el autoritarismo y el liberalismo, con libre circulación de capitales, desregulación, privatizaciones generales, utilización de parte del sistema tributario público para pagar rentas ... Esto es una forma de autoritarismo social. Y está generando problemas, revueltas e indignación, porque la gente quiere una democracia real, quiere poder votar, decidir y ser representados.

Cree que est0s movimientos críticos a los que alude irán en aumento?

Sí. El gran problema es que han de tener una convergencia política, una voz, con su diversidad, porque ya no estamos en los tiempos del partido guía. Pero debe haber una forma de concentración de la fuerza política, del protagonismo y de la representación, para poder disputar mayorías. Y para movilizar a la población con una política abierta, democrática, de derechos humanos, de igualdad entre hombres y mujeres, de respeto por la gente, y que ataque al sistema financiero en su omnipoder actual.

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