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Resultados anuales Naturgy pierde 2.822 millones en 2018 por el deterioro de activos

Reynés valora que se coja "el toro por los cuernos" para para poner fecha al cierre de las nucleares, aunque insiste en que es al Gobierno a quien le corresponde fijar un calendario

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El logo de Naturgy (anteriormente, Gas natural Fenosa), en su sede en Madrid. REUTERS

Naturgy registró unas pérdidas de 2.822 millones de euros en 2018 como resultado del deterioro de activos de 4.851 millones de euros realizado en la primera mitad del ejercicio, informó la compañía a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Excluyendo este impacto, que incluye los efectos de la hiperinflación en Argentina y otros extraordinarios, el resultado neto ordinario fue positivo en 1.245 millones de euros, un 57% más que un año antes, hasta los 1.245 millones de euros.

El resultado bruto de explotación (Ebitda) cerró 2018 en los 4.019 millones de euros, con un incremento del 3%. Sin considerar los elementos no recurrente, el Ebitda ordinario creció casi un 12%, hasta los 4.413 millones de euros. La evolución de los tipos de cambio entre enero y diciembre del año pasado tuvo un impacto negativo de 218 millones de euros en Ebitda y afectó a todas las divisas en las que opera la compañía, principalmente el peso argentino, el real brasileño y el dólar.

La cifra de facturación del grupo en el total del ejercicio ascendió a 24.339 millones de euros, con un incremento del 4,9% frente a los 23.207 millones de euros de 2017.

A cierre de 2018, la deuda financiera neta de la energética se situaba en los 13.667 millones de euros, un 10% menos que en el ejercicio anterior. Mientras, el free cash flow se situó en los 3.055 millones de euros, frente a los 746 millones del periodo anterior. Asimismo, el grupo indicó que ha dotado de la flexibilidad que requieren las divisiones de negocio para su financiación autónoma.

El presidente de Naturgy, Francisco Reynés, durante la presentación de los resultados de la compañía correspondientes al ejercicio de 2018. EFE/Emilio Naranjo

El ejercicio 2018 del grupo estuvo marcado por la llegada de un nuevo presidente ejecutivo, Francisco Reynés; la entrada de nuevos accionistas, con la salida de su capital de Repsol que vendió su participación a CVC; y la renovación del consejo de administración y una nueva estructura organizativa de la compañía, que presentó además su nueva estrategia para 2018-2022.

En la presentación de resultados,  Reynés ha valorado que por fin haya alguien que "coja el toro por los cuernos" y plantee un calendario para el cierre de las nucleares, aseguró en referencia a reunión que tuvieron los responsables de las grandes eléctricas con la ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera.

En rueda de prensa para presentar los resultados de 2018 de la compañía, Reynés insistió en que el calendario de cierre para este tipo de centrales es algo que no le toca decidir a las compañías, sino al Gobierno, que es a quien "corresponde fijar la política energética del país y, dentro de esa política, las nucleares".

Así, señaló que las compañías han puesto "a disposición" del Gobierno todos los "datos objetivos" con los que cuentan para que pueda tomar con ellos "la decisión adecuada" respecto a ese calendario de cierre para las nucleares, "que forma parte de un plan más amplio, el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima".

En lo que respecta a un posible intercambio de activos nucleares entre las eléctricas, el presidente ejecutivo de Naturgy señaló que "no se cierra a ninguna opción", aunque indicó que la posición del grupo es distinta a la de Endesa o Iberdrola, ya que tiene participaciones en esas plantas y no cuenta con "activos enteros" como las otras dos eléctricas.

Francisco Reynés defiende el compromiso del dividendo y afirma que "no se va a descapitalizar" la compañía

En lo que se refiere a la retribución al accionista, el presidente ejecutivo de Naturgy ha defendido el compromiso de retribución del grupo con sus accionistas y ha asegurado que "no se va a descapitalizar la compañía" con ese nivel de dividendo previsto en su plan estratégico para el periodo 2018-2022.

Reynés pidió valorar el dividendo en términos de caja y no de pay out. "Deberíamos pensar en la sostenibilidad en términos de caja. Generamos más caja de lo que necesitamos para invertir y retribuir al accionista", dijo. En concreto, la compañía abonará un dividendo de 1,3 euros por acción, lo que supone un incremento del 30% en el ejercicio 2018, y a partir de este año y hasta 2022 lo aumentará un mínimo del 5% anual.

Así, con el pago de este dividendo, junto al programa de recompra de acciones que puso en marcha, se retribuye a los accionistas por un total de 1.500 millones de euros, un 50% más que en el ejercicio anterior.