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El sufrimiento invisible de los trabajadores con enfermedades intestinales

Las personas con síndrome del intestino irritable, enfermedad de Crohn y colitis ulcerosa no sólo desarrollan implicaciones físicas, sino también emocionales y personales, llegando a ser un motivo de aislamiento y de baja inserción laboral.

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Entre los síntomas más frecuentes está la diarrea y el dolor abdominal / Pixabay.

El síndrome de intestino irritable, la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn son tres patologías crónicas que pueden afectar de forma severa al día a día de las personas que lo padecen. Aunque son tres enfermedades diferentes, todas ellas tienen características comunes como la diarrea y el cansancio.

Estas tres enfermedades, debido a los síntomas que se desarrollan, son para muchos de los afectados un motivo de vergüenza generando no sólo implicaciones físicas, sino también emocionales y personales, llegando a ser un motivo de aislamiento y de baja inserción laboral.

En España, unas 300.000 personas padecen una enfermedad inflamatoria intestinal (colitis ulcerosa o enfermedad de Crohn). Estas enfermedades se diagnostican de forma frecuente en personas jóvenes antes de los 30 años y suponen un importante impacto social, laboral y económico.

¿En qué consisten estas enfermedades?

El síndrome de intestino irritable (SII) es el motivo de consulta más frecuente al gastroenterólogo y la segunda razón, después de la gripe, de absentismo laboral. Se estima que afecta a alrededor del 15% de la población general, con estudios que incluso llegan a estimarlo en más del 45%.

Entre los síntomas más comunes se encuentran el dolor abdominal, la diarrea y/o estreñimiento y los cólicos periumbilicales. Esta patología viene asociada al estrés, que puede agravar los síntomas. De hecho, un estudio elaborado por el equipo de la doctora Willemijntje A. Hoogerwerf, de la University of Michigan, determinó que el trabajo por turnos eleva el riesgo de padecer esta enfermedad.

Por otra parte, la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn son enfermedades inflamatorias intestinales cuyos síntomas pasan por ir al baño hasta 20 veces al día, tener anemia y cansancio e incluso tener dolores musculares.

Todas estas enfermedades también tienen efectos emocionales y sociales como la vergüenza, el miedo a salir de casa y la preocupación de no tener un baño cerca que pueden desencadenar en aislamiento y depresión.

Trabajar con estas enfermedades

Según un informe elaborado por la Confederación ACCU Crohn y colitis ulcerosa, la mayoría de las personas que tienen estas enfermedades han acudido, en alguna ocasión, a trabajar con síntomas.

Además, casi la mitad ha usado sus días libres o de vacaciones para recuperarse de un brote u ocultar los riesgos hospitalarios. El 26% de las personas con estas patologías se siente presionado por sus empresas y las mujeres son las que tienen más dificultades a la hora de encontrar trabajo.

Patricia tiene 47 años, le diagnosticaron colitis ulcerosa hace 20 años y desde entonces ha tenido problemas laborales en todas las empresas en las que ha estado trabajando.

"En mi caso el estrés es muy determinante y cada vez que estoy en una situación que me causa ansiedad lo paso muy mal y me da un brote. Uno de mis trabajos lo comencé estando con un brote y tenía que ir con pañal a trabajar. Aunque tomaba Fortasec para evitar las diarreas derivadas de mi enfermedad, tenía que ir con pañal por si acaso. Además, tomar antidiarreicos es bastante nocivo para personas con este tipo de enfermedades, pero hay momentos en que te los tienes que tomar sí o sí porque o trabajas o no comes", explica a Público.

"En uno de los trabajos que tuve me ingresaron durante mis vacaciones por un brote y mi jefe me dijo que me tenía que reincorporar con normalidad, así que pedí el alta voluntaria. A los 6 meses me echaron a la calle", lamenta.

Patricia explica que tiene que levantarse dos horas antes de la hora de salida hacia el trabajo para ir al baño todas las veces que sean necesarias y así evitar ir durante su jornada laboral de forma recurrente.

Antonio tiene la enfermedad de Crohn desde hace 13 años. Los primeros años de esta enfermedad fueron bastante confusos porque no se sabía exactamente qué enfermedad gastrointestinal era la que padecía.

"Yo trabajaba en una gran empresa y el estrés no ayudaba en nada a mi enfermedad. Tenía que levantarme muchas veces al baño y la gente me miraba. Cuando me despidieron me hice autónomo para evitar este tipo de problemas y poder ser dueño de mi vida en este aspecto", cuenta.

Antonio asegura que estas enfermedades son muy desconocidas por parte de la población. "Te encuentras con que los médicos saben perfectamente lo que estás pasando, pero sales a la calle y es muy diferente. La gente no entiende que si tienes que ir al baño tienes que ir ya", asegura.

Carmen tiene síndrome del intestino irritable desde hace 11 años y explica a Público que no come nada hasta que llega a su casa.

"Me levanto dos horas y media antes de ir a trabajar y desayuno una manzanilla con tostas de arroz. Después de desayunar tengo que ir al baño unas cuatro o cinco veces y ya no vuelvo a comer nada hasta que llego a mi casa, sobre las siete de la tarde", asegura.

"Ni las empresas ni la sociedad están preparadas para estas enfermedades y no entienden lo mal que lo pasamos. Para muchos somos "cagones", pero vamos al servicio porque realmente nos duele y porque realmente lo estamos pasando muy mal", asegura.

Cómo se retroalimenta el estrés y la enfermedad

Julio Roldán, presidente de ACCU España, explica a Público que "se sabe que una situación estresante prolongada en el tiempo perjudica la salud y agrava estas enfermedades (Crohn y colitis ulcerosa)".

"Con respecto a la la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn, hace muchos años se pensaba que el estrés y la ansiedad era la causa de la enfermedad y los brotes. Ahora sabemos, en cambio, que estos factores agravan igualmente el Crohn y la colitis ulcerosa de algunas personas, pero no la provocan", añade.

De la misma forma como la mayoría de las personas que sufren síndrome del intestino irritable tienen signos y síntomas que empeoran durante los periodos de mayor estrés.

Vivir con la enfermedad y qué pueden hacer las empresas

Desde ACCU explican que no hay dos pacientes iguales y que, por ese motivo, es importante abordar cada caso desde la individualidad y en base a las necesidades reales del momento.

"La realidad es que hay personas que no necesitan ningún tipo de medida para dar lo mejor de sí mismas, otras necesitan pequeños cambios temporales y otro grupo de estas personas requieren de más apoyo para afrontar ausencias por tratamientos, ingresos o bajas", explica Julio Roldán.

Desde ACCU aseguran que la buena información sobre estas enfermedades es muy importante porque, de lo contrario, los pacientes podrían quedar completamente excluidos del mercado laboral.

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