De Galicia a Transilvania: los destinos con más ambiente para Halloween 2026
Frente al auge de la versión estadounidense, varias ciudades europeas han rescatado las raíces ancestrales de la fiesta con celebraciones tan singulares como multitudinarias.

Zaragoza-
Halloween llegó para quedarse y casi nadie discute ya su implantación en España o Europa. Si bien puede considerarse un producto de la colonización cultural estadounidense, la fiesta, que celebra el terror de un modo recreativo, tiene tantos puntos de venta que ha seducido tanto a pequeños como a mayores. Los disfraces, la decoración, el pedir caramelos, los maratones de películas de miedo, las fiestas temáticas… Prácticamente existe una celebración adecuada a cada momento vital, y ese quizá sea el gran secreto de su éxito.
También, claro, su vertiente lúdica, sobre todo si se compara con el tradicional y sobrio Día de Todos los Santos que se celebra en España. Aunque, en puridad, Halloween posee sus raíces en Europa; y más concretamente, en los pueblos celtas. Su antepasado es el Samhain, festividad en la que ya se tallaban las típicas calabazas y que, por ejemplo, todavía se celebra en algunos lugares de Galicia. Por ello, tiene sentido celebrar Halloween sin abandonar el viejo continente. De hecho, aunque la mayoría de grandes festividades han abrazado sin complejos la versión americanizada, todavía resisten algunas fiestas cuya matriz es diferente.
Cedeira (Galicia)
Por supuesto, uno de los grandes epicentros es Galicia y, más concretamente, la localidad de Cedeira. Fue allí donde se recuperó la celebración del Samaín, que posteriormente se ha ido extendiendo por el resto del territorio gallego como signo identitario. La idea nació de la asociación Chirlateira, que precisamente buscaba desnudar del folclore hollywoodiense la que era su celebración y así recuperar la de sus antepasados.
Actualmente, el Samaín de Cedeira posee varios eventos tradicionales que se repiten año a año. Entre ellos destacan sus talleres para tallar calabazas, que posteriormente se exponen por las calles de la localidad. Aunque, sin duda alguna, el acto estrella es la procesión nocturna que va desde el Concello hasta la playa de la Magdalena. En ella las antorchas iluminan el camino y el disfraz más habitual es el de fantasma.
Además de Cedeira, el Samaín en Galicia también se celebra en múltiples localidades, muchas de ellas centradas en recuperar antiguas tradiciones de origen celta. Así, lugares como Ribadeo, cuyo evento central es la procesión de las meigas, Marin, con su pasaje del terror instalado en la Finca de Briz, Chantada, caracterizado por sus magostos rurales, o Ribadavia, que se vuelca en su Noite Meiga, son lugares que merecen la pena una visita.
Galway (Irlanda)
Y de un territorio con raíces celtas a otro. Porque, desde luego, no hay lugar en el Halloween tenga más sentido que en Irlanda. De hecho, fue la emigración procedente de la isla esmeralda la que plantó la semilla de una noche dedicada al miedo, que terminó derivando en la fiesta que conocemos en la actualidad. Sin embargo, la isla todavía mantiene sus raíces y particularidades en la forma en la que celebran la noche de brujas. Y, de los muchos festivales que existen alrededor del 31 de octubre, prácticamente uno por ciudad, pocos resaltan más que el Gaillimh Ah-Boo de Galway.
Conocida por ser una vibrante ciudad estudiantil con un casco histórico colorido, durante el décimo mes del año Gallway cambia por completo. Las tinieblas toman sus calles en una serie de actividades que tienen su punto central en el desfile callejero de Macnas. Ese día, cuando cae la noche, enormes marionetas y títeres que representan los antiguos dioses gaélicos salen de sus escondrijos acompañados de música y fuego. Se trata de un espectáculo monumental, que sirve de colofón para un calendario de actividades pensado para toda la familia.
Edimburgo (Escocia)
Pocas ciudades estimulan más la imaginación que Edimburgo, con sus numerosos edificios góticos capaces de generar un misticismo especial. Un aura que, evidentemente, se multiplica durante el mes de octubre, cuando la oscuridad se hace más presente (tras el cambio de hora pasa a anochecer en torno a las 16.30 de la tarde). Es, por lo tanto, el escenario ideal para un festival de terror. Concretamente, alrededor del 31 de octubre, la capital escocesa celebra el Samhuinn Fire Festival. Como su nombre indica, un festival construido en torno al Samhain… en el que el fuego posee especial presencia.
En esencia, consiste en una gigantesca representación de teatro callejero que tiene en la colina de Calton su epicentro. Por medio de una procesión repleta de fuego, música y disfraces, se cuentan tres historias procedentes de la mitología celta: la batalla de las estaciones, la aparición de Cailleach y, finalmente, la fiesta del fuego. Es importante tener en cuenta que, aunque nació como un espectáculo gratuito en las calles del casco antiguo de la ciudad, su masificación ha hecho que actualmente se necesite de una entrada para acceder al recinto. En caso de no conseguir un tícket, el resto de la ciudad también se vuelca con la noche de brujas, por lo que una escapada a Edimburgo siempre es recomendable.
Locronan (Francia)
Locronan es una localidad situada en la Bretaña francesa, tierra de raíces celtas. Además, se trata de una de las localidades más bonitas de todo el país, famosa por su casco medieval y casas de piedra que transportan al visitante atrás en el tiempo. Una atmósfera de cuento que, cuando llega el otoño y la bruma, adquiere un halo mágico. Es en este contexto en el que se desarrolla el Kalan Goañv, el equivalente bretón del Samhain y, por tanto, su particular interpretación de Halloween.
Simboliza, sobre todo, el cierre del periodo agrícola y el inicio de los meses marcados por el frío y el resguardo. También se creía que, el 31 de octubre, la frontera entre el mundo de los vivos y los muertos se difuminaba. De ahí la tradición de dejar comida y bebida en los portales, para alimentar las almas de los antepasados. En la actualidad, Halloween en Locronan sigue siendo un evento comunitario, lejos de la espectacularidad masiva de otras festividades. Sin embargo, la jornada suele contar con eventos tradicionales tales como cuentacuentos, sobre todo el mito local Ankou, recorridos nocturnos, iluminación y degustación de castañas (que recuerda al magosto). Todo ello en un marco incomparable.
Brasov (Rumanía)
Al viajar a Transilvania dejamos atrás el corazón celta de la celebración, pero no los orígenes que moldearon el Halloween más norteamericano, pues el castillo de Bran es, en esencia, la encarnación del castillo de Drácula, icono indispensable en la imaginería del terror contemporáneo. Enclavada en el centro montañoso de Rumanía, la fortaleza del siglo XIV quedó ligada para siempre en la cultura popular a Vlad Tepes el Empalador, el temible príncipe de Valaquia cuya crueldad inspiró la novela de Bram Stoker.
Aunque en la realidad histórica Vlad apenas pisó sus estancias, su estampa de torreones afilados y pasadizos secretos encajó a la perfección con la mitología gótica del conde vampiro. En torno al 31 de octubre, generalmente el sábado más próximo a esa fecha, el castillo aprovecha esta mística abriendo sus puertas tras el anochecer para una singular fiesta temática. Los visitantes pueden recorrer sus patios en penumbra entre decorados siniestros y actores caracterizados. Una vivencia que se complementa explorando ciudades medievales cercanas como Brasov o Sighisoara, cuna natal del propio Vlad y origen de viejas leyendas rumanas sobre espíritus errantes.



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