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'LA LECCIÓN DE ALEMÁN'

Christian Schwochow: "No puedo decir que no podría repetirse el nazismo"

Christian Schwochow
El cineasta alemán Christian Schwochow. PIRÁMIDE FILMS

El director alemán Christian Schwochow adapta al cine La lección de alemán, novela de Siegfried Lenz en la que el peligro de los populismos queda al descubierto, así como la crueldad que pueden llegar a entrañar y la función del arte en tiempos convulsos.

Una crisis de conciencia colectiva sería, probablemente, el detonante esencial para reunir el valor suficiente de desobedecer a las autoridades y cambiar la situación de los refugiados y emigrantes que llegan a Europa. Mientras tanto, los europeos deberemos convivir con un vergonzoso sentimiento de culpa social y con la certeza de cierta complicidad con unas políticas que atentan contra los Derechos Humanos.

Una novela de Siegfried Lenz publicada en 1968 y que llega ahora al cine, La lección de alemán –el libro lo acaba de reeditar Impedimenta con una nueva traducción–, reabre el debate alrededor de estas cuestiones y, al mismo tiempo, advierte del riesgo real que entraña el crecimiento de los populismos.

Siggi Jepsen es un joven interno de un correccional alemán, a orillas del Río Elba. Ha pasado muy poco tiempo después de la Guerra Mundial. El chico, castigado en una celda, tiene que escribir una redacción sobre Las alegrías del deber. La tarea le trae de nuevo los recuerdos de su infancia, con un padre policía durante la época nazi que le obligaba a espiar a un hombre, un artista, que era como un segundo padre para él. El niño de once años termina dramáticamente asfixiado por una grave crisis de conciencia.

Christian Schwochow, uno de los cineastas alemanes más premiados en certámenes internacionales, firma la adaptación al cine de la novela de Lenz y con ella revela la monstruosidad del autoritarismo, la crueldad, lo absolutamente imprescindible de nuestra responsabilidad y el verdadero papel del arte y de los artistas en tiempos difíciles.

La novela de Siegfried Lenz hablaba por primera vez abiertamente de la culpa colectiva, ¿debería esta historia abrirnos los ojos a la situación de los refugiados hoy?

Absolutamente, En Alemania, en 2015, al principio todo eran pancartas de 'welcome refugee' y, de repente, cuando llegaron de forma masiva, uno de los países más ricos del mundo no fue capaz de abrir de verdad sus puertas. Los partidos populistas hicieron exactamente lo contrario que pedía el discurso de la gente. Muchas personas se mostraron radicalmente racistas, podías sentir que alguna gente volvía a las estructuras autoritarias. Repentinamente, en la atmósfera se podía sentir el odio contra esa gente, la atmósfera que Hitler creó en los 30. Por supuesto, no se puede comparar, pero de cualquier modo la atmósfera de odio contra esas personas era demencial. He tenido la sensación de que en los últimos cinco años Europa, lo mismo que la América de Trump, ha ido a mucho peor. Por eso creo que la historia de La lección de alemán debería verse como una historia de la historia. La historia se repite. Nadie creía después de la II Guerra Mundial que la historia volvería, pero lo que ha ocurrido en los últimos años con el aumento de los populismos es increíble, muy muy peligroso.

Entonces, ¿usted piensa que podría repetirse la atrocidad que hicieron los nazis?

No puedo decir que no. Quiero decir que no. Quiero creer que la democracia en la mayoría de los países es lo suficientemente fuerte como para estar en contra de los partidos autoritarios. Pero vivo en un país donde la gente siente miedo ante las personas de otros países, no se sienten seguros, su miedo refleja que se sienten abandonados. Y no están muy lejos de llegar al poder, al menos en algunos estados federales de Alemania. Estamos en un momento crítico y ha ocurrido en muy poco tiempo. Lo mismo pasó con Trump, nadie podía creer que fuera posible que ganara, pero... Hay que volver a la realidad. ¿Quién podía estar de verdad seguro de que no iba a volver a ganar después de cuatro años?

La película sugiere un debate entre el deber y la responsabilidad, ¿la responsabilidad siempre debe ser lo más importante?

La responsabilidad, siempre, por supuesto. Y otra cosa que se debate en el libro y en la película es la necesidad del valor y de resistir. Eso es lo que hace tan fascinante el libro. El personaje más valiente es el niño de once años. En un conflicto moral, un conflicto político, entre dos figuras paternas, aun sin querer odiar a ninguno de los dos, no puede no hacerlo, porque él sigue su instinto moral y político. La valentía y la resistencia son valores muy necesarios hoy. Por eso, el personaje del niño es el principal en la película. En el libro, también, pero en el libro hay mucho más personas y muchas más historias. Nosotros decidimos centrarnos más en el conflicto del niño y entre las dos figuras paternas.

Un escena de 'La lección de alemán'. PIRÁMIDE FILMS

¿Ahora estamos viviendo en un tiempo que nos exige en algunos casos desobediencia?

Sí. La gente puede ser arrestada por ayudar a los refugiados. Es un tiempo muy difícil para los activistas. Y sé que en Alemania la situación es mejor que en otros países, seguramente porque aquí mucha gente votó a Hitler, y después de la II Guerra Mundial se creó una fuerte conciencia en contra de que eso volviera a pasar otra vez. Pero las estructuras antidemocráticas son muy peligrosas, y nosotros todavía tenemos que luchar contra eso, vemos cómo se extiende alrededor del mundo. Vivimos una era de demencia.

El autoritarismo afecta a las relaciones personales y a las sociales. ¿Este tiempo tan individualista es más propenso a la influencia de la autoridad?

Lo extraño es que la gente hoy sale a la calle, por ejemplo, en contra del uso de mascarillas. Son grandes protestas, un enorme grupo de personas que pretende provocar incendios. Son protestas extremadamente agresivas. Pero lo curioso es que no son solo gente de derechas, hay todo tipo de personas, negacionistas... son individuos. Gente desequilibrada en las manifestaciones que reclama ser individuos y reclama libertad, pero en realidad lo que quieren es una dictadura. En los últimos dos o tres años los políticos son mucho más ruidosos en cualquier parte del mundo. En Alemania hace muy poco se ha hecho una encuesta que dice que la mitad de la población querría un único partido político, y eso es una locura. La gente reclama su individualismo, pero en realidad lo que quieren es una figura que les diga todo el tiempo lo que tienen que hacer.

¿Quieren fascismo?

Absolutamente. En la novela todo sucede en un lugar de Alemania donde la guerra fue prácticamente invisible, muy poca gente de allí fue a la guerra, creo que la idea era mostrar un mundo en el que el veneno del fascismo destruye a las familias, la amistad, todo, cualquier relación humana.

La complicidad de la sociedad, como ocurrió con los nazis, ¿es uno de los grandes males de la historia?

Sí, no hay duda. Las relaciones humanas, la vida humana, son complicadas. Creo que la gente busca la simplicidad, una cosa clara, no la complejidad, no cuestionarse nada. Por eso todo es tan complicado para este niño. Él recibe órdenes de su padre y quiere creer en ellas, no quiere cuestionarlas en ningún momento, le quiere mantener como un símbolo, pero lo que complica su vida son las acciones. Cada sociedad vuelve a abrir sus brazos a los refugiados sin pensar en las consecuencias. Y éstas pueden ser muy difíciles. Las consecuencias de acoger a un millón de personas en tu país son muchas, es algo muy complicado, pero la gente intenta ignorar eso y vivir feliz su vida y en paz. Y esa tendencia a vivir en nuestra pequeña burbuja ayuda a que aparezcan personalidades fuertes que se aprovechan y nos dicen qué hay que hacer.

El pequeño actor Levi Eisenblätter, protagonista de la película. PIRÁMIDE FILMS

¿Qué es la alegría del deber para usted?

Usar mi voz y mis privilegios para las cosas que pueda, porque por supuesto yo soy en este mundo un privilegiado y una persona que ha recibido educación. Trato de educar a mis hijos de la mejor manera posible, compartir mis privilegios, no utilizarlos como una herramienta de entretenimiento o para intentar hacerme rico. Usar mi voz para plantear preguntas necesarias. La película plantea preguntas difíciles y siento que ese es mi deber, disfruto de ese deber, de intentar emplear el talento que tenga en contar historias.

La película habla del arte, la cultura, la censura, la influencia del arte en la sociedad y en la gente, ¿debería ser el arte siempre inconveniente?

El arte no debe ser una cosa u otra. Solo puedo hablar por mí mismo, y yo siempre trato de ser inconveniente y un poco difícil y un poco agresivo, pero para eso necesitas ser libre. El artista necesita libertad. Afortunadamente he nacido en Alemania, en un sistema democrático, aquí los artistas aprovechamos la libertad y eso nos permite ser más creativos. Y a pesar de ello, de ser un artista en un sistema democrático, debemos ser un grano en el culo para la sociedad algunas veces, cuando hace falta. Es una obligación. La sociedad se va haciendo más y más moralista, temerosa...

¿El cine es una buena herramienta para 'molestar' cuando hace falta?

Debería creer que sí. Me pregunto constantemente ¿qué más podemos hacer como artistas, para crear debates, intercambio, animar a otras costumbres al público? Pienso en algunas películas políticas de la historia y veo que el cine conecta con la gente, pero conecta de muy diferentes maneras. El cine responde a muy distintas cuestiones en los diferentes países y en los diferentes tiempos. Eso es importante, el cine aguanta. Hay gente que dice que el cine ha muerto, yo no quiero creer en eso, no creo en eso, es una gran manera de comunicarse y crear debates en cualquier lugar.

Los actores Ulrich Noethen y Tobias Moretti, el padre policía y el pintor, en una escena de la película. PIRÁMIDE FILMS