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Scott y Milá Mercedes Milá: "Fernando Simón es un valor enorme y un lujo"

Mercedes Milá, en el programa 'Scott y Milá' dedicado a la familia y al coronavirus.
Mercedes Milá, en el programa 'Scott y Milá' dedicado a la familia y al coronavirus.

Mercedes Milá (Esplugues de Llobregat, 1951) es la tele. Dio la cara en numerosos programas de TVE y Antena 3 hasta que recaló en Telecinco, donde durante tres lustros presentó Gran Hermano. Este domingo retoma en Movistar+ Scott y Milá, un espacio personal y cercano donde aborda la importancia de la familia con el coronavirus de fondo.

¿Qué se le pasó por la cabeza cuando Trump dio positivo?

Sentí una gran alegría.

¿Ha tenido miedo?

Por contagiarme, no. Soy muy poco hipocondríaca y además me he protegido mucho. Quizás te pueda pasar igualmente, pero no he sentido miedo.

Vuelve Scott y Milá y a su perro suma hermanos y sobrinos en la primera entrega. ¿Abuelos y padres han apuntalado este país durante la anterior crisis económica y durante la pandemia?

Totalmente. Por eso es tan bonito hablar de la familia en este momento. Ha sido una lección ver hasta qué punto eran importantes y hasta qué punto los estábamos maltratando, porque la situación de los abuelos en las residencias ha sido mortal y profundamente injusta. Pero, a su vez, muchos de los que estaban en casa sostenían a los suyos.

En este formato muestra un perfil más personal que profesional. O más emocional que periodístico. Actualmente, ¿le interesan más los nombres que los apellidos, es decir, la gente corriente que los dirigentes políticos o los famosos?

Me interesa la gente. La que te habla en primera persona, la que te cuenta lo que le pasa, la que puede vomitar si hace falta. Nunca he sido una buscadora de apellidos. En este caso, hay de todo, porque la enfermedad iguala a las personas. Da lo mismo como te llames o de donde vengas, porque puede afectar a cualquiera.

¿Cuál es el secreto de una buena entrevista?

Escuchar.

¿Y el peso del entrevistador?

Ehm…

Porque no hay entrevista sin entrevistado. Si no quiere...

Si tienes a alguien delante, tienes que escucharlo y mirarlo a los ojos, tratar de abrir sus reticencias y darle tiempo. Hay veces que es necesario concederle unos minutos de silencio, sin abrumar.

Le gustaría entrevistar al papa Francisco, aunque le mosqueó que dijese que "todo feminismo acaba siendo un machismo con falda".

Sí. Es lo primero que le diría: "¡¿Pero qué es esto?!". Con el cristo que tienen en la Iglesia católica con el maltrato a la mujer —porque no hay forma humana de que les den el sitio que correspondería a las mujeres—, habría que ver si esa frase responde a un error o lo piensa de verdad.

¿Cuánto daría por entrevistar al rey emérito Juan Carlos? ¿Ha perdido interés para usted o ahora le atrae más su figura que antes?

Al revés. El interés es grande si es libre. Nunca haría esa entrevista si no fuera con absoluta y total libertad a la hora de preguntar.

¿Le augura futuro a la monarquía?

Sí, mientras sean capaces de entender el país y de no cometer errores.

¿Y cómo ve usted España? La gestión de la pandemia se ha convertido en un arma arrojadiza entre los políticos, quienes no han demostrado que pueden o deben unirse cuando verdaderamente importa.

Yo diferenciaría entre unos y otros. Me parece que el presidente del Gobierno y su equipo han dado el do de pecho y organizando la gestión de la pandemia lo mejor que han sabido y han podido, al igual que otros países de todo el mundo, porque el coronavirus ha sido una gran novedad.

Lo que no entenderé jamás es que la oposición busque rédito en un momento de semejante tensión. Para invertir los miles y miles euros que vamos a recibir de Europa, deberían estar todos juntos y no es así.

Me he pasado la vida reivindicando a los políticos, porque sin ellos no se vive ni hay libertad, pero me gustaría encerrar a algunos en un colegio haciendo deberes y escribiendo continuamente la frase: "No insultaré. No insultaré. No insultaré".

Mercedes Milá, en el programa 'Scott y Milá', con su perro.

Antes citaba el libro de Pedro Sánchez. ¿Cuál ha sido el mejor presidente de la democracia?

En las dos primeras legislaturas, Felipe González. En la primera, José María Aznar. Y ahora Pedro Sánchez lleva camino de que yo lo considere un gran presidente.

¿Qué pasaría si al frente del Gobierno estuviese Pablo Casado y no Pedro Sánchez? ¿Cambiaría algo o la pandemia nos supera?

Una respuesta sencilla: ¿qué está pasando en Madrid? [donde Isabel Díaz Ayuso, del PP, es la presidenta regional]

Dígamelo usted: ¿le parece un despropósito?

Yo no digo nada más que esto: ¿qué está pasando en Madrid?

Entiendo que con su pregunta establece una comparación con lo que podría estar pasando en España si gobernase el PP.

Ajá.

¿Están siendo más responsables los socios de Gobierno que la oposición?

Claramente.

Le han llovido las críticas, pero para usted Fernando Simón es un valor.

Él es un valor enorme. Un lujo.

¿Con el final de los ERTE nos adentraremos en otro túnel? ¿Atisba la luz al fondo?

Ese es el peligro. Cuando vi que hasta el 31 de enero podremos contar con los ERTE, pensé: "¿Y cómo lo pagaremos?". Porque no somos un país rico. Sin embargo, el presidente del Gobierno ha planteado una serie de salidas, que ojalá sean ciertas.

"No entenderé jamás que la oposición busque rédito en este momento de tensión"

¿Pero qué pasará después? Es como ir en un barco, con una navegación complicadísima y con un capitán que sabe lo que quiere hacer, aunque tiene enfrente a un personal que le está haciendo la vida imposible y contradiciendo sus órdenes.

Hemos de ponernos de acuerdo para salir de esto y la gente está muy cansada, si bien no sé qué más se puede hacer para que nos escuchen. Además, los comentaristas políticos tienen mucha responsabilidad en este malestar, porque podrían ser menos atizadores.

Mercedes Milá, en el programa 'Scott y Milá',

Presentó el libro de Pedro Sánchez, Manual de resistencia, un título que podría haber firmado usted.

No. Porque no he tenido que pasar por las circunstancias tan complicadas de Sánchez y salir adelante. La verdad es que yo no puedo escribir un libro, porque no sé hacerlo. Me hace sufrir muchísimo y no soy tan masoca. Soy muy mala escribiendo, por lo que es mejor que lo asuma y me deje ya de tonterías.

Aludía a la resistencia porque la depresión es un bache que está ahí y en el que cualquiera puede caer. ¿Se sintió culpable por sufrir depresión?

No. Bastante sufrimiento padeces como para encima añadirle la culpabilidad. Fue muy duro, aunque tuve la suerte de encontrar a un psiquiatra que me diagnosticó y me trató bien, porque hay química para afrontar las depresiones.

Muy poco a poco, salí adelante, pero no tengo la capacidad de resiliencia de la que habla Pedro Sánchez. O sea, que cuando todo va en contra tú consigues salir adelante. No, yo sin mi psiquiatra y sin los fármacos no hubiera podido hacerlo.

¿Ese pozo está ahondándose con el coronavirus? ¡Cuántos estados de ansiedad o depresión confinados, mudos, puertas adentro!

Por ser un poco optimista, el confinamiento ha sido para otras personas un aprendizaje sumamente interesante, tanto de sí mismas como de su convivencia con quienes han estado.

Es socia de una librería en Barcelona, +Bernat. ¿La literatura ayuda a superar los tropiezos vitales?

¡Claro! Si te dejas llevar, la literatura es un arma potente para sacarte de situaciones muy dolorosas.

¿Cuál es la herramienta más valiosa para recuperarse?

Yo solo hablo de lo que me ha pasado a mí, porque si no sería muy pretenciosa. En mi caso ha habido un médico, un diagnóstico y una medicación. Y, además, yoga, meditación y lecturas.

A cada uno le sirve un autor y a mí me ha valido Eckhart Tolle, escritor de El poder del ahora (Gaia). Y también las memorias de Bruce Springsteen, Born to Run (Random House), donde cuenta que estaba profundamente deprimido y que nadie podía comprender que él, con su fuerza y energía, pasase por eso. En cambio, yo me decía: "Este hombre está hablando de mí. De mi alma…".

Usted la sufrió al final del primer Gran Hermano, tras una separación, y volvió a recaer años después por culpa del estrés, lo que la llevó a dejar el programa. ¡Quién lo diría con su carácter!

¡Pues sí! He tenido que hacer un ejercicio de humildad. "¡Pero si yo soy una tía simpática, abierta y optimista! ¿Cómo puedo estar llorando todo el día? ¡No puede ser! ¿Qué me pasa?". Entonces empiezas a investigar lo que sucede dentro de tu cerebro y, poco a poco, vas entendiendo… Aun así, la espada de Damocles sigue pendiendo sobre tu cabeza: "¿Volverá esto algún día?". Dios quiera que no...

Mercedes Milá, en el programa 'Scott y Milá', de Movistar+.

Ante las cámaras, ¿Mercedes Mila es más persona o personaje? ¿Han llegado a fundirse con los años?

Eso lo decide la gente. Yo soy persona. Jamás me he sentido un personaje. Soy una persona que ha aprendido a sentirse cómoda ante la cámara.

Si volviese atrás en el tiempo, ¿hubiera preferido presentar otro programa en vez de Gran Hermano? ¿O volvería a hacerlo?

Volvería a hacerlo. Es más, antes de que terminases la pregunta, ya me pondría a ello.

¿Se ha perdido la libertad en televisión? ¿Está todo más encorsetado?

Depende. Hay programas de todo tipo. Sí recuerdo cuando no había libertad en televisión, y eso no lo veo ahora.

¿Usted ha sufrido el machismo por llevar falda?

No. Yo nunca sufrí ese machismo, lo cual no quiere decir que no sea la más feminista de la tierra.

¿Se trabaja más a gusto y se vive mejor sin la amenaza de las cifras de audiencia, que usted ha defendido en su momento?

Yo defendía las audiencias, pero es evidente que no tener la angustia del numerito facilita que trabajes con mucha más tranquilidad. Haces lo que crees que debes hacer, sin tener en cuenta lo que te marcaría esa audiencia. Y, curiosamente, el programa se ve y se sigue, porque lo has hecho con honestidad.

¿El PP ha dado un paso atrás con Pablo Casado y el equipo del que se ha rodeado? ¿La sombra de Aznar es demasiado alargada?

No entiendo muy bien qué hace Aznar. Me gustaría saberlo, porque o eres o no eres. Debe de ser difícil para Casado tener tantos mentores. La sombra de Aznar, más que alargada, es clarísima. Vamos, no es ni sombra, está ahí: corres la cortina y te lo encuentras.

"Aznar y González no aprenden que su época ya pasó y que es el tiempo de otros"

Algo que también pasa a veces con Felipe González. Lo que no comprendo es por qué no aprenden de una vez que su época ya pasó y que ahora el tiempo es de otros, se equivoquen o no.

Mercedes Milá, en la presentación del programa 'Scott y Milá' en el FesTVal de Vitoria.

Usted no se amordaza, ¿pero acostumbra a ponerse una pinza en la nariz? Lo digo por las cloacas, que darían para una película de Alberto Rodríguez.

Yo estoy asombrada de la capacidad de archivo viviente que es el Villarejo este. ¿No te parece que es imposible que esté en todo, que lo sepa todo y que tenga información de todo?

¿Verá una Catalunya independiente?

Si por mi fuera, votaría que no.

Si no usted, ¿las próximas generaciones serán antes testigo de una república española o de una república catalana?

El jueguecito de "vamos a ver lo que pasa a cien años vista" no me interesa. Es más, me aburre, porque casi nunca se acierta.

Antes aludía a la meditación y a la reflexión. Con tanta lectura fragmentada, falta de concentración y proliferación del zapping digital y televisivo, ¿la atención, el pensamiento y el análisis son algunas de las carencias de la sociedad actual?

Son palabras mayores en las que no me atrevo a meter la cuchara. El gran qué de nuestro país es la educación. Y, en ese sentido, está todo por hacer. Plantearse que los jóvenes leen o no leen es menos importante que sentarse a elaborar un plan de educación que valga para los siglos que vienen, porque los actuales no sirven. Y mejor que no siga hablando del tema, aunque estoy preparando un programa al respecto, porque me interesa muchísimo.

Al igual que la empatía animal, a la que dedicará otra entrega.

Es absolutamente alucinante, porque los animales nos dan doscientas vueltas.

¿Scott es el mejor amigo de Milá?

Scott es mi amor.