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Aguirre no se cree que Ruiz-Gallardón se vaya

"Está zanjado y no hay más que hablar", dijo ante la atenta mirada de Rajoy

MARÍA JESÚS GÜEMES

“No”. Fue una respuesta tajante. “Yo creo que no”. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, se mostró ayer convencida de que el alcalde de la capital, Alberto Ruiz-Gallardón, no abandonará ni el Ayuntamiento ni la política nacional a partir del 9-M.

La jefa del Ejecutivo madrileño reconoció no haber hablado con Gallardón desde la reunión que ambos mantuvieron el pasado martes con Mariano Rajoy. En el desayuno informativo de Europa Press, Aguirre se negó a comentar la exclusión del regidor de las listas madrileñas hasta en cuatro ocasiones. “Ese tema está zanjado y yo no tengo nada más que decir”, dijo.

Y así fue. No quiso pronunciarse sobre si la decisión se debería haber tomado antes, remitiéndose al presidente del partido que la vigilaba atentamente desde una mesa cercana. No quiso desvelar las razones por las cuales rechazaba que Gallardón fuera como diputado. No quiso entrar en la polémica de que, al final, hubieran entrado otros seis alcaldes. No quiso aclarar si, de verdad, había llegado a plantear su renuncia al Gobierno regional. “Yo he estado 25 años a disposición de la dirección del partido. También en esta ocasión”, afirmó.

Derechización

Tampoco quiso valorar la lideresa si la decisión le costará votos al PP o si el partido se derechizará. Defendió que su formación es de centro y que este tipo de cuestiones que se plantean son estrategias del PSOE “que lleva muchos años intentando dividirnos entre centristas y carcundias (carcas). De los que me honro en formar parte”.

Esperanza Aguirre también negó su ambición por ser la sucesora de Rajoy. “Ya soy la presidenta de la Comunidad de Madrid y estoy encantada”, afirmó. Y reveló que sus aspiraciones “están colmadas”. Algunos quisieron saber si había pensado en entrar en maitines, las reuniones que Rajoy mantiene con sus más estrechos colaboradores, de dejarlo Gallardón. Pero lo descartó diciendo que los presidentes regionales no habían asistido nunca. Al parecer olvida que en su día participó Josep Piqué.

Por último tampoco quiso entrar en el tema de las listas electorales “no vaya a ser que me meta en un lío”. Sólo señaló que tiene “muchas peticiones para figurar en el último puesto”, que el portavoz en el Congreso, Eduardo Zaplana, puede ir en un buen puesto y Pío García-Escudero, de número uno en el Senado. 

Alberto Ruiz-Gallardón le sigue dando vueltas a su decisión. Se comenta que a partir de las elecciones el alcalde podría abandonar todas sus aspiraciones en la política nacional y que aún está pensando qué hacer con el Consistorio porque los Juegos Olímpicos de 2016 le siguen tentando para continuar al frente. Sin embargo, Fraga asegura que el alcalde le dio su palabra de que no se marchará. Y ni Mariano Rajoy ni el partido se lo creen.

También se dijo que estaba pensando abandonar los ‘maitines’ y saltarse cuantas más reuniones internas del partido mejor. Ayer, llegó la primera ocasión de visualizarlo. Gallardón no acudió a la reunión de la Junta Directiva Nacional. Tenía una buena excusa. Debía recibir al presidente de Perú, Alan García. Y éste le dio un consejo sabroso: que no “ceje jamás” en sus ambiciones políticas. Él mismo, le insistió el mandatario latinoamericano, sufrió diez años de “exilio”. “La vida política es así, una continuidad de esfuerzos”.

El culebrón Gallardón serpenteó en otro acto, la presentación de un nuevo canal de Madrid en Internet. Rodeado de un grupo de mariachis mexicanos que le rondaron con el bolero de José Alfredo Jiménez ‘Ojalá que te vaya bonito’, el alcalde, visiblemente más animado que en días pasados, aseguró a preguntas de un reportero de un programa de humor de Telecinco: “No me siento demasiado herido. La verdad es que no. No. ¿Me han clavado un puñal? Bueno, pero las heridas cicatrizan”. El regidor entró en el juego y preguntó al periodista si le harían hueco en su programa el 10 de marzo, informa Efe.

Vecinos y trabajadores del entorno de un hotel en la calle de la Princesa, donde se celebró el acto al que había asistido el alcaldo, se asomaron al oír el revuelo y se sumaron con gritos de “¡Viva Gallardón!” y “¡Gallardón, no pierdas la esperanza!”. El alcalde rió. Después de todo, la humillación de Rajoy le está sirviendo como excelente campaña de imagen.

 

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