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La bronca se apodera del Parlamento de Esperanza Aguirre

La presidenta solivianta al PSOE al decirle que en su grupo hay "diputados imputados"

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Las tramas del espionaje y el caso Gürtel, que tanto monta, se han desbocado. Mientras Esperanza Aguirre intenta sanear las goteras de su Gobierno, el escándalo se duplica, la presión se redobla y la oposición estalla. La Asamblea de Madrid actuó ayer de concentrador de todo eso. Tanto, que la presidenta de la Cámara, Elvira Rodríguez, suspendió la sesión de control durante 10 minutos.

Arrancó Maru Menéndez, la portavoz del PSOE. Consumió el tiempo. Enlazó una pregunta tras otra para arrastrar a la presidenta por el cese del titular de Deportes, Alberto López Viejo. Le citó tres contratos contraídos por varias consejerías, entre 2006 y 2008, con una de las supuestas empresas tapadera de la operación Gürtel, MQM, por 1.153.912 euros.

Aguirre no estaba para eso. “La razón [de destituir a Viejo] es la de distinguirnos y distanciarnos del PSOE, que jamás ha aceptado responsabilidades políticas. No somos como ustedes”, anticipó. Mentó al “ministro furtivo” (Bermejo), al “juez socialista” (Garzón), la letanía de la “trama clarísima contra el PP” que busca “evitar que haya una alternativa al peor Gobierno de la democracia” (el de Zapatero, se entiende). Y por fin: “No vamos a desistir, ni a juzgar a nadie. Sí aclarar los hechos. También los asuntos por los que están imputados diputados de su grupo”.

No dijo más. Para eso se había llevado a la Cámara a Jesús Gómez, portavoz del PP en Leganés. Lo de “diputados imputados” iba por José Luis Pérez Ráez, ex alcalde socialista de ese municipio, “posiblemente” implicado por prevaricación por una adjudicación “irregular” en 2007, por 101.000 euros.

Menéndez criticó luego la “cortina de humo del PP”, y aclaró que a Ráez el Tribunal Superior de Madrid “no le ha llamado” como imputado.

En cuanto Aguirre habló de “imputados”, pitos, bronca, manoteos. “¡Eso es falso!”, vociferaban en la bancada socialista. Menéndez pidió a la presidenta que rectificara. “No”, silabeó Aguirre.

Entre el barullo, Inés Sabanés (IU) luchó para hacerse oír y mostrarse más rotunda que el PSOE, más directa. “Está en caída libre. Usted es el problema”, le dijo a la presidenta. “No tiene más camino que el que han seguido sus hombres de confianza: dimitir”. La tensión era incontenible. Pataleo del PSOE contra Aguirre. Bufido airado de las filas del PP. Rodríguez se rindió. El pleno se suspendía a los 20 minutos de arrancar.

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