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Galicia Feijóo opta por un Gobierno más débil para asaltar las alcaldías de las Mareas

El presidente de la Xunta remodela su gabinete y entrega las consellerías de Medio Rural, Educación y Política Social a tres fieles sin poder orgánico ni territorial en el partido

El presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijóo, posa con el nuevo gobierno tras el acto de toma de posesión de los conselleiros, en Santiago de Compostela. EFE/Lavandeira jr

JUAN OLIVER

El nuevo Gobierno de la Xunta de Galicia tendrá menos peso político a costa de reforzar al PP para que pueda asaltar en las próximas elecciones municipales las alcaldías que perdió en el 2015 en favor de las candidaturas vinculadas a En Marea.

Esa es la principal lectura que se desprende de los cambios realizados ayer en su Ejecutivo por el presidente gallego, Alberto Núñez Feijóo, forzados por la salida de dos de sus conselleiros de confianza: José Manuel Rey Varela, ex alcalde de Ferrol y quien se postulará de nuevo al cargo que le arrebató en el 2015 Jorge Suárez, de Ferrol en Común, y Beatriz Mato, ex conselleira de Medio Ambiente e Ordenación do Territorio y quien intentará recuperar A Coruña, cuyo Ayuntamiento preside ahora Xulio Ferreiro, de la Marea Atlántica.

Feijóo ha aprovechado los cambios para pincelar un ligero rediseño en la estructura del gabinete, segregando la Consellería de Cultura de la de Educación e Ordenación Universitaria, y añadiéndole la cartera de Turismo con vistas a la celebración del próximo Xacobeo en el año 2021.

De esta forma, serán tres las nuevas caras de la Xunta. En primer lugar, Fabiola García, licenciada en Derecho de 33 años y quien ocupará la cartera de Política Social. Será la más joven del equipo de Feijóo, a quien sin embargo lleva vinculada desde hace años como asesora de varias consellerías. Entre ellas la de Presidencia, que dirige el vicepresidente Alfonso Rueda, quien sigue manteniendo su estatus de delfín del presidente dado que no entra en el Gobierno ningún otro peso pesado del partido.

Al frente de Educación estará Carmen Pomar, de 48 años, doctora en Psicología Infantil y profesora en la Universidad de Santiago, donde también dirige la Unidad de Atención Educativa de Altas Capacidades. Pomar releva en el cargo a Román Rodríguez, que pasa a Cultura y Turismo dejando una cartera en plena polémica por las incidencias ocurridas en varios centros educativos por el desabastecimiento de una veintena de comedores escolares y por la falta de profesado en varios colegios e institutos.

La plaza de Beatriz Mato en Medio Ambiente e Ordenación del Territorio, una de las consellerías con más influencia, recae en Ánxeles Vázquez, hasta ahora conselleira do Medio Rural, cuyo puesto ocupará José González, diputado autonómico y portavoz sectorial del PP en el Parlamento Gallego. González, inspector fiscal de carrera, llegó a la política hace apenas dos años tras aceptar la oferta de Feijóo de integrarse en las listas del PP para las autonómicas. Sus fieles aseguran que sigue sin tener carné.

Frente al peso político de Mato y de Rey Varela, ninguno de los tres recién llegados tiene poder orgánico o territorial en el partido, lo que sirve a algunos miembros de la dirección nacional del PPdeG a deducir que Feijóo ha pretendido seguir rodeándose de “fieles”, hacer un guiño a las bases “premiando a cuadros jóvenes” y marcando distancias con las direcciones provinciales. Especialmente con la de Ourense, que preside José Manuel Baltar, también presidente de la única Diputación Provincial que el PP mantiene en su poder.

Feijóo aún no ha desvelado si se presentará a la reelección en el 2020. Pero las mismas fuentes admiten que la escasa relevancia política que han tenido hasta ahora las nuevos conselleiras y conselleiro puede indicar que el presidente también ha hecho los cambios pensando en las próximas autonómicas e incluso en la posibilidad de reeditar sus aspiraciones de saltar a Madrid. Porque emprenderá el último tramo de la legislatura en Galicia con un Gobierno “de perfil bajo” en el que nadie hace sombra a su figura.

En la toma de posesión de los nuevos conselleiros (a la que, por cierto, Feijóo no invitó al alcalde de Santiago, Martiño Noriega, de Compostela aberta, en un feo gesto de irreverencia protocolaria), el presidente de la Xunta hizo autocampaña para asegurar que , si bien Galicia “no es un lugar ideal”, sí es mejor que la que se encontró en el 2009 cuando ganó sus primeras autonómicas.

También animó a sus conselleiros a no ejercer de jefes “sino de empleados y servidores de los gallegos”. Y hasta tuvo también para hacer un gracejo con una frase de despedida de su ya ex conselleira Beatriz Mato, quien aseguró que ocupar ese puesto es como cursar un máster “al que hay que asistir todos los días”.

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