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La debilidad de Casado por su máster Feijóo, la esperanza del PP (otra vez)

La dimisión de la ministra Carmen Montón y el compromiso del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de publicar su tesis doctoral, dejan en evidencia a Pablo Casado, que se resiste a mostrar los cuatro trabajos con los que consiguió su máster. El presidente gallego mantiene la incógnita sobre su futuro de cara a las elecciones de 2020.

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Pablo Casado y Alberto Núñez Feijoo, en Cotobade. / EFE

Estaba llamado a sustituir a Mariano Rajoy, pero se convirtió en el esperado candidato de consenso que nunca llegó. Su ausencia dio paso a la batalla entre Pablo Casado y Soraya Sáenz de Santamaría, en la que el primero se hizo con el timón del PP. Alberto Núñez Feijóo apuró los tiempos para anunciar que no dejaría la Xunta de Galicia para pelear por el control del Partido Popular a nivel nacional en el Congreso de julio de este año.

Con Santamaría y Cospedal fuera de juego, Feijóo es una de las grandes referencias del partido en un momento en el que Casado se encuentra particularmente debilitado

Sólo tres días después de su anuncio, Feijóo reconoció que si esta oportunidad le hubiera llegado en 2020, sí se habría puesto "a disposición del partido". "Si esta posibilidad se produce en el año 20, soy político, me gusta la política y el mayor honor que puedo tener como militante del PP es presidir el PP en España, pero esto no ocurrió en el año 20", afirmó el presidente gallego en una entrevista con la COPE a finales de junio.

Hoy por hoy, y tras haber sido señalado por algunos de los más importantes dirigentes del PP como heredero de Rajoy antes de anunciar su decisión de permanecer en Galicia, Feijóo mantiene intacto su prestigio y avanza cambios en su Ejecutivo. Siempre, sin despejar la incógnita sobre si optará a su cuarto mandato en las elecciones gallegas de 2020.

Dirigentes del PP explican a Público que la relación entre Génova y Feijóo es buena en la actualidad, habida cuenta de que el líder del PP gallego parece estar centrado en su territorio y respalda públicamente a Casado. No obstante, tampoco dio pasos en falso antes de amagar con suceder a Rajoy.

Tras la decisión de Santamaría de abandonar la política, este lunes, y con María Dolores de Cospedal a punto de ser relevada de la Presidencia del PP de Castilla-La Mancha -mientras mantiene la vista puesta en el Europarlamento-, Feijóo es una de las grandes referencias del partido en un momento en el que el presidente Casado se encuentra particularmente debilitado.

En el PP hay quienes no ocultan su preocupación por la situación de su líder a raíz del escándalo de las irregularidades de su máster en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC), a semanas de que el Tribunal Supremo decida si imputar a Casado. Este jueves trascendió que el Tribunal ya ha pedido a la Fiscalía que informe sobre si debe abrir causa al presidente del Partido Popular por los delitos de prevaricación y cohecho impropio, como pedía la jueza de instrucción. Por su parte, el líder de los conservadores ha remitido un escrito a los magistrados en el que defiende su inocencia.

En su formación recuerdan que el requisito para forzar la dimisión de un dirigente del PP es, según sus Estatutos, la apertura de juicio oral, pero no aclaran si Casado podría aguantar la presión en el caso de ser imputado. Reconocen que su imputación sería un duro golpe, aunque no quieren adelantar escenarios.

Los precedentes que dejarían a Casado en evidencia

Los casos de la exministra de Sanidad, Carmen Montón, que dimitió el martes por la polémica sobre su máster en el mismo centro que Casado, y las dudas en torno a la tesis doctoral de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno, tras las publicaciones de distintos medios de comunicación, tampoco ayudan al líder del PP.

Cifuentes y Montón dimitieron por las irregularidades en sus expedientes, y el presidente del Gobierno va a facilitar el acceso a su tesis, mientras Casado se resiste a hacer públicos sus trabajos

Mientras Sánchez negaba la veracidad de estas informaciones, la vicepresidenta del Ejecutivo, Carmen Calvo, se comprometía a la publicación de este documento, que ya estaba disponible para consulta en la Universidad Camilo José Cela, el centro en el que el presidente defendió su tesis.Todo esto, sumado a la dimisión en abril de la expresidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, hoy imputada por las irregularidades en su máster- el mismo que hizo Casado- sienta un peligroso precedente.

Los cuatro casos son distintos, pero Cifuentes y Montón dimitieron por las irregularidades en sus expedientes, y el presidente del Gobierno va a facilitar el acceso a su tesis, mientras Casado se resiste a hacer públicos sus trabajos.

Este jueves, en una jornada en la que el PP ha dicho una cosa y la contraria, el secretario general de los conservadores, Teodoro García Egea, rechazaba pedir la dimisión de Sánchez, e incluso obviaba las preguntas sobre si el PP pretendía obligarle a comparecer en sede parlamentaria para dar explicaciones. Horas después, su partido viraba y sí amenazaba con forzarlo a rendir cuentas en el Congreso.

Además, García Egea aprovechaba para blanquear el caso Casado y lo describía como un ejemplo de "transparencia", insistiendo en que el líder conservador sí mostró sus trabajos "a 60 periodistas durante dos horas".

Omitía que Casado sólo permitió a los informadores que ojearan estos textos durante unos minutos, al final de esta reunión; que únicamente consintió que se captaran imágenes de las portadas, y que vetó las notas sobre los documentos por los que logró su máster, que sumaban algo más de 90 páginas.

De momento, el presidente gallego ha respaldado públicamente a Casado, afirmando que confía en su versión de los hechos. Tampoco ha querido mostrarse duro con el caso de Pedro Sánchez, asegurando que está a la espera de "explicaciones convincentes", y señalando que si no las da "nadie entendería semejante nivel de hipocresía" en declaraciones sobre "otros másteres y estudios". Nadar y guardar la ropa.

El pasado fin de semana, en conversación con la Cadena SER, el presidente gallego sostuvo que no le "gustaría" volver a tener la ocasión de liderar el partido, "porque eso supondría una crisis dentro del PP". También aseveró que a algunos militantes "les costó" entender su postura cuando decidió quedarse quieto en junio. Su decisión dejó vía libre a Casado, demostrando que hoy por hoy, en el PP, es difícil descartar casi cualquier escenario.