Público
Público

IU reflexiona sobre su difícil futuro

Tras el batacazo en las urnas, la federación prepara su refundación en la próxima asamblea. Llamazares mantendrá su escaño

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

Silencio. Hondo silencio. Gaspar Llamazares aún no se ha despertado del varapalo que las urnas le propinaron el domingo. Un golpe seco, lacerante, que arruinó en unas horas todo su futuro político. Ayer no concedió entrevistas, no hizo declaraciones, no acudió a la reunión que los dirigentes más cercanos celebraron en la sede federal, en Madrid.

Las cifras hablan de desastre sin paliativos. De cinco a dos diputados –uno en Madrid, Llamazares, y otro en Barcelona, de su socio Joan Herrera, de Iniciativa per Catalunya–. De 1.284.081 (4,96%) a 963.040 votos (3,8%). Al exilio del Grupo Mixto. Y con menos dinero. Sólo en el primer trimestre de 2008, IU-ICV ha recibido 112.563 euros de subvención.

Hoy se reunirá la ejecutiva para diseñar el timing de este incierto tiempo político que desembocará, previsiblemente antes de finales de junio, en la IX Asamblea Federal. Llamazares no se presentará a la reelección, pero sí conservará su escaño, aseguran varias fuentes cercanas al coordinador.

Pero la depresión es palpable. Se siente en todas las costuras de la frágil federación. “Es nuestro peor resultado. No pongamos paños calientes. Debemos reflexionar por qué nuestro voto no es útil, dilucidar qué hacemos mal. Con transparencia y democracia interna”, subraya Ramón Luque, el coordinador de campaña. El batacazo exige autocrítica. No la ofreció Llamazares en su adiós. Culpó a la ley electoral “injusta”, al bipartidismo feroz que PP y PSOE, y los medios, han impulsado. Cierto. CiU, con 774.317 papeletas (3,05%), se ha hecho con 11 escaños. Y la expectación por los debates ha bipolarizado la campaña.

“No había sitio para respirar”, explica gráficamente un dirigente. “No era nuestro hábitat”. “El atentado [de Mondragón] nos partió por la mitad. Nos arruinó toda esperanza. Se tradujo en voto útil”, señala otro miembro del federal. Sin embargo, donde IU perdió dos actas fue en Madrid y Valencia. En la primera emergió Rosa Díez, y en ambas arrasó el PP. En Barcelona, estuvo a punto de amarrarse el segundo escaño, también de ICV, pero en el primer anillo rojo, en el que funciona más la referencia a la fuerza estatal (IU), la federación pinchó.

Un PCE reforzado con la debacle

Algunos dirigentes, con prudencia, aventuran ya algunas causas internas. “Es una barbaridad no afrontar con firmeza el examen”, señala Inés Sabanés, portavoz en la Asamblea de Madrid. “Debemos reflexionar todos juntos, y no quiero anticipar razones aisladas. Pero quizá faltó perfil propio, quizá se difuminó el discurso, quizá insistimos demasiado en la exclusión en los debates que, con ser gravísimo, se pudo volver contra nosotros”. Sabanés enlaza otra posible raíz: el acuerdo de Ezker Batua y ANV en Mondragón. “Discrepo de ese pacto. No sé si nos perjudicó, pero desde luego no nos benefició”.

“No hemos sabido percibir el cambio de época. Cómo España ha evolucionado en los últimos años”, añade Luque. Coincide con él Concha Caballero, hasta ahora portavoz de IU en el Parlamento andaluz y adalid gasparista. “Creemos que la formulación teórica, el hablar de obreros, jóvenes, mujeres... nos convierte en eso. Pero faltó pisar más calle. No tenemos cuerpo social, hay que asumirlo”.

Caballero apunta a otra clave, la ruptura interna. Indisimulable. “IU está muy rota. En Valencia, en Asturias, en Andalucía. Fingir que no pasaba nada ya no era fácil. El proyecto cojea, y desde hace mucho”.

Ésa será una de las tareas de la asamblea. Acallar el oleaje interno. “Desnudarnos y vernos en el espejo”, en palabras de Félix Taberna, responsable de Política Institucional. Ahí asoma, nítido, el temor del federal a que quien haga una OPA hostil a IU sea el PCE. “Hará un asalto al poder inmediato”, advierte Caballero. “En las autonómicas andaluzas, ha mantenido los seis escaños y Diego [Valderas, el líder regional] ha conseguido el escaño por Huelva”.

Rosa Aguilar se descarta

El presidente ejecutivo de los comunistas, Felipe Alcaraz, no esconde el paralelismo. “Aunque hay diferencias, se ha visto que la posición en Andalucía tiene respaldo social”. Alcaraz asegura que el PCE, en solitario, “no hará nada” para controlar la federación, pero que no callará nunca sus discrepancias si “cambia la naturaleza” de IU. “Y la dimisión aplazada de Gaspar ha creado confusión. Quiere dirigir la asamblea. Queremos una comisión plural”.

“Reflexión, unidad y gobierno de todos”. Por esa senda debe caminar IU, recalca Luque. “Cambiar de estrategia y lenguaje y adecuar el proyecto”. Primero, definir IU, “sin maniqueísmos”. Diseñar la relación con el PSOE, “sin confrontar con él y sin subsumirse”. Después, las personas. Tesis en la que converge el PCE. Aunque es inevitable que salgan nombres. Rosa Aguilar, la alcaldesa de Córdoba, ya dijo ayer que no quería suceder a Llamazares. “La elección del nuevo coordinador debe estar en las bases, y no en los aparatos de las federaciones”, sugiere Taberna.

IU gatea hacia otro modelo. Cómo hacerlo es la duda pendiente.

 

1. La quema de la foto del rey // IU acabó la precampaña con fuerte polémica: el corto en SecondLife donde el avatar de Llamazares pegaba fuego a un retrato de la familia real. Rosa Aguilar censuró la ocurrencia. El federal retiró de inmediato el vídeo.

2. La ruptura interna //  A la crisis (menor) de Andalucía se le sumó la crisis (mayor) de Valencia. En campaña, Llamazares se ha encontrado con el “escasísimo entusiasmo” de las federaciones hostiles, señalan dos dirigentes. No le ayudaron a subir.

3. Falta de contacto con la calle // Llamazares se bandea bien en el Congreso, pero le cuesta la calle. Le puede la timidez. Se suma la “falta de realidad” de IU. “Desconexión evidente”, dice Caballero. Luque: “Delegamos demasiado en los grupos sociales”.

4. ZP no es Chaves // Para Caballero, IU ha errado en su forma de concebir al PSOE. “Zapatero no es Chaves, que lleva 18 años en el poder. El presidente crea ilusión. No es Felipe. La izquierda le vota con gusto. El PSOE se ha expandido, nos come”. 

5. Victimismo // Líderes de Madrid y Barcelona hablan de exceso de “victimismo” en campaña. Demasiado lamento por la ley y el bipartidismo. Mucho látigo contra Zapatero, “poco compatible” con la petición de estar en Moncloa.