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La marcha de Chaves deja huérfano al PSOE andaluz

El apoyo sin fisuras a Griñán no despeja la incertidumbre ante el futuro

ANTONIO AVENDAÑO

"Hay vértigo y desconcierto porque nos hemos quedado sin padre. Este ha sido un partido con un padre y varias madres con diferentes papeles. El padre nos daba seguridad. ¿A quién se ha elegido? Al que más se parecía, Griñán. Y está bien así, porque una sustitución radical podría haber desequilibrado el partido".

Son palabras de un dirigente socialista andaluz que, como el resto de los consultados por Público, prefiere guardar el anonimato. Su radiografía resume el clima que se vive en el PSOE-A tras el abrupto adiós de Manuel Chaves para incorporarse al Gobierno.

Chaves conocía los planes de José Luis Rodríguez Zapatero al menos desde el 10 de marzo. La petición del presidente obligó a su homólogo andaluz a precipitar la ejecución de sus planes de sucesión. Nadie informado en el partido desconocía las intenciones de Chaves, pero todo el mundo las situaba en un horizonte temporal del medio plazo. Como le sucede a alguien que tiene en agenda una enojosa tarea pendiente y prefiere no pensar en ella en tanto llega el momento de afrontarla, en el partido sucedía algo parecido: preferían no pensar en el fatídico momento de la orfandad.

Un ex responsable institucional del partido señala gráficamente que, de pronto, "el centro de poder andaluz se ha quedado sin mesa camilla", en alusión al reducido núcleo de personas que participaban con Chaves en la orientación estratégica de la Junta y el partido. La mayor parte se han marchado con Chaves a Madrid: son Gaspar Zarrías, vicepresidente primero y consejero de Presidencia; Juan Antonio Cortecero, viceconsejero de Economía; Enrique Cervera, portavoz del Gobierno andaluz; y el hermano de éste, José Manuel Cervera, director del Gabinete de la Presidencia. El único que permanece en torno a la mesa camilla es Luis Pizarro, vicesecretario general del PSOE-A, a la espera de que el nuevo presidente, José Antonio Griñán, conforme a su vez el resto de la mesa.

Todo el interés de los dirigentes está en saber quiénes serán los nombres del Gobierno, pero tendrán que esperar hasta después de la sesión de investidura de esta semana. Desde que se conoció la marcha de Chaves, los mentideros políticos no cesan de manejar nombres. La mayoría son, sin embargo, verosímiles, no verdaderos. Tal vez el más seguro sea el de Luis Pizarro como consejero de Gobernación, aunque no de Presidencia en sustitución de Zarrías.

Los dirigentes provinciales y regionales están alerta. Los consultados por este periódico coinciden en que la designación de Griñán es acertada. Uno de los que mantienen ciertas reservas lo explica así: "¿Si será candidato en 2012? En política tres años son más que tres años, pero ahora toca cerrar filas y no dejar fisuras".

Ningún dirigente quiere poner trabas a Griñán, pero en privado pocos se atreven a pronosticar que sea candidato en 2012. El prudente silencio tiene explicación: todos recuerdan con pavor la contienda civil entre guerristas y renovadores y la bicefalia que padeció el partido en la primera mitad de los noventa, y nadie quiere que la historia se repita.

¿Puede repetirse? Un dirigente responde así: "La bicefalia entre Chaves y Griñán ni se plantea, pero Chaves no estará en Andalucía ni dirigirá efectivamente el partido, sino que lo hará Pizarro. Veremos si ahí hay problemas. En principio no tendría por qué". El mismo responsable va un poco más allá: "Si Pizarro va a estar en el Gobierno, ¿quién llevará entonces el partido? En principio debería ser el número tres, Rafael Velasco, pero ocurre como con Pepe Blanco: la cara del partido será Leire Pajín, pero Leire no es Pepe ni tiene su peso; aquí la cara puede ser Rafael Velasco, pero Rafa no es Luis ni tiene su peso".

Otro dirigente con amplia experiencia de gobierno se inclina por una especie de optimismo escéptico: "Griñán será o no candidato dependiendo de si se gana el puesto, si convence a nuestros votantes". En tal caso, prosigue, "no tendría sentido buscar otro candidato". ¿O candidata? "No podemos descartar a Mar Moreno, que ha sido la apuesta de Ferraz, pero para estar en la pole position debería entrar en el Gobierno de Griñán más pronto que tarde".

Para el número dos de Chaves y secretario del PSOE de Jaén, Gaspar Zarrías, sería un éxito que Moreno se incorporara al Gobierno andaluz, del que formó parte durante unas semanas tras las elecciones de 2008. Reclamada entonces por Ferraz, abandonó súbitamente el Ejecutivo para incorporarse a la dirección federal como secretaria de Relaciones Institucionales.

Moreno, en todo caso, no ha logrado convertirse en una de las caras de referencia del partido, lo que habría allanado su camino de regreso. Si ahora vuelve, de nuevo quedaría vacante la Secretaría de Relaciones Institucionales. No es imposible que la ocupe el propio Zarrías.

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