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Más de 50.000 personas fueron asesinadas durante la posguerra

Las asociaciones de víctimas siguen buscando los restos de maquis muertos tras la Guerra Civil

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No hay una cifra exacta de cuántas personas contrarias a Franco murieron a partir de 1939 y hasta mediados de la década de 1950, cuando fueron asesinados los últimos maquis. La Asociación de Ex Presos Antifranquistas señala que perdieron la vida más de 50.000 personas. Historiadores como Alberto Reig Tapia o Mirta Núñez hablan de en torno a 125.000. 'Las cifras se están elaborando constantemente y aunque no se puede dar un número exacto, son apabullantes', explica Núñez.

Esta historiadora está al lado de la tesis del juez Baltasar Garzón y considera que lo ocurrido durante y después de la Guerra Civil fue 'un crimen contra la humanidad'.De la misma opinión es Julio Aróstegui, catedrático de Historiador de la Universidad Complutense de Madrid. 'Estoy con Garzón. El fiscal no puede hablar de que lo que pasó en España fue un delito común. Hubo un propósito firme de eliminar a gente con unas características comunes', afirma Aróstegui.

Miembros de la Asociación para la Memoria Histórica, por ejemplo, se hallan en estos momentos inmersos en la búsqueda de los restos del maquis Serafín Fernández Ramón, alias El Santeiro, asesinado en 1947. 'En estos momentos estamos buscando sus restos en la zona del cementerio de Vega de Espinareda, en León', explica en conversación telefónica Concha Hernández, su sobrina-nieta. Él es uno de los que perdieron la vida por causas políticas después de la Guerra Civil.

Serafín Fernández, El Santeiro, jornalero, minero y miembro del sindicato CNT, luchó contra el bando nacional en el frente asturiano, hasta la caída de los republicanos. Después, en 1937, regresó a su pueblo, Guimara (León), y allí inició una postura de rebeldía contra el régimen de Franco. 'Sufría una enfermedad pulmonar y eso le condicionó su vida', recuerda su sobrina-nieta. Su declive empieza precisamente cuando el médico que le curaba de su dolencia es asesinado por los fascistas.

La madrugada del 5 de diciembre de 1947, bajo una intensa nevada, El Santeiro y otros dos guerrilleros se refugian del temporal en una casa. La Guardia Civil les vigila de cerca. Los tres huyen de la zona entre los disparos de los agentes y llegan a la aldea de Fresnedelo. Allí murió Serafín Fernández, en circunstancias no aclaradas. Los represores encontraron su cadáver y, aun así, un falangista disparó varias veces contra el cuerpo inerte. Le quitaron sus pertenencias y entre los mayores del pueblo circula la historia de que un falangista lució durante un tiempo las botas arrebatadas al muerto.

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