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La movilidad laboral como oportunidad de cambio profesional

Un 65% de los españoles estarían dispuestos a cambiar de ciudad de residencia con tal de conseguir un trabajo. Entre ellos destacan los jóvenes con estudios universitarios. 

BELÉN ALARCÓN

Los nefastos datos del paro registrados en los últimos años han provocado un cambio de mentalidad en la población, provocando incluso que, ante tal desolador panorama, los ciudadanos afectados por la mala situación del empleo estén dispuestos a cambiar de ciudad si esto supusiera una mejora de sus condiciones laborales. 

Todo ello nos demuestra que la mentalidad frente al trabajo está cambiando en España, amoldándose a un modelo más propenso a la búsqueda de soluciones laborales donde no existen las fronteras. Cada vez más personas se planteen la movilidad geográfica como intento de solución ante el desempleo.

Así, un 65% de los españoles se trasladarían a otra ciudad si consiguieran una oportunidad de trabajo, lo que supone un 3% respecto al mismo informe publicado el año pasado. Así lo recoge el IV Estudio de Movilidad Laboral elaborado por la empresa Randstand, especializada en la búsqueda de empleo Randstad.

Los hombres jóvenes con estudios universitarios son los que más confían en esta alternativa 

EL 70% de los jóvenes entre 25 y 34 años cambiarían de ciudad con tal de tener un trabajo. Por contra los que están entre 45 y 65 años se muestran más reticentes al cambio de región: sólo el 39% mudarse. 

 También el nivel de estudios es un factor determinante para marchar en busca de una situación laboral favorable. El 71% de la población con estudios universitarios daría este paso, así como los que tienen el título de bachillerato (70,5%). Por contra, entre las personas sin estudios responden sí un 57%.

En cuanto a géneros, un 69% de los hombres cambiaría de ciudad frente a un 60% de mujeres.

A los jóvenes españoles les cuesta salir del nido familiar  Sobre todo la predisposición por parte de los más jóvenes a salir de casa para encontrar un mundo laboral mejor puede provocar algunos efectos positivos sobre los datos de emancipación juvenil en España.  Así, pese a que esta predisposición ha venido dada por los malos datos del paro en los últimos años, las consecuencias de este cambio de mentalidad no tienen porque ser también negativas.

Según datos de la oficina estadística europea, Eurostat, a los jóvenes españoles les cuesta salir del nido familiar: un 87.8% de los hombres y un 84.8% de las mujeres permanece en casa en edades comprendidas entre los 18 y los 24 años. 

Lo cierto es que en global europeo los datos tampoco son del todo favorables, puesto que un 71% de los jóvenes siguen enraizados a la vivienda familiar. Algunos países, entre ellos España, contribuyen a alzar dicha media, pero existen en el marco de los 27 otros como Dinamarca donde sus jóvenes salen de casa pronto, especialmente las mujeres, entre las cuales sólo un 27% entre los 18 y los 24 permanece en casa.

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